Todo contra el terrorismo
Con los esfuerzos para comprender la escena después del atentado terrorista en la escuela de Beslan, que costó la vida a cientos de inocentes niños, ocurre lo mismo que con la elaboración de una teoría sobre el conjunto de la historia, su finalidad y las normas que presiden las transformaciones. La historia para unos, evoluciona en línea recta e ininterrumpida, para otros, lo hace como un espiral, y para el resto no se mueve de ninguna de las dos maneras. Con el escenario de después del salvaje atentado de Beslan pasa tres cuarto de lo mismo, ya que no resulta fácil señalar el principio central que lo define. ¿Qué mueve ahora al mundo: el choque de civilizaciones según Huntington, la anarquía según Kaplan, la globalización según Friedman o la lucha de los recursos según Klare?
El atentado a la escuela marca el comienzo de una nueva era en el pensamiento estratégico de Rusia. El término «estrategia nacional» se refiere a la manera en la que un país utiliza los medios de que dispone para proteger y promover su seguridad, sus principios y sus intereses. Y Rusia después del atentado, ha centrado su «estrategia nacional», en la amenaza del terrorismo y lograr su destrucción total.
No faltarán analistas que consideren la posición asumida hoy por Putin como una ruptura con el pasado, especialmente por los medios que intenta emplear para el combate al terrorismo, entre ellos el ataque preventivo y colectivo en cualquier parte del planeta.
Nada más finalizada la toma de la escuela de Beslan diversos oficiales de la administración de Putin se apresuraron a comparar la guerra global contra el terrorismo, propuesta por Putin, con la guerra fría, y no sólo por su posible larga duración, sino por la necesidad de una contención del nuevo enemigo, que por primera vez no es de carácter estatal. En su momento, la rivalidad entre las dos superpotencias manipuló numerosos conflictos cuyos orígenes tenían poco que ver con la guerra fría y que según un estudio del Institute for Strategic Studies, con sede en Londres, costó la vida a 19 millones de personas.
Hoy en el mundo hay más de 18 conflictos activos, contados desde el primero iniciado en 1947 en la India y pasando cronológicamente entre otros por los de Palestina, Indonesia, Colombia, Filipinas, Afganistán, Sudán, Uganda, Somalia, Liberia, Rusia, Argelia, Burundi, Nepal, Congo, Costa de Marfil, Nigeria y el último en iniciarse el de Irak en el 2003.
La guerra antiterrorista también manipula los conflictos ahora activos. ¿Qué es, por ejemplo, el terrorismo en el conflicto palestino-israelí: la causa o la consecuencia?
¿Y en Irak? La administración Bush desencadenó la guerra en el justo marco de la guerra contra el terrorismo. Un año después, ¿qué es el terrorismo en Irak: la causa o la consecuencia de la guerra?
Un estudio del Internacional Peace Reserch Institut, con sede en Oslo, ha clasificado las causas de los conflictos actuales, cuya inmensa mayoría es de carácter interno (no entre estados) de la siguiente manera: 1. Las condiciones económicas; 2. Los sistemas políticos; 3. La degradación de los recursos renovables (erosión, deforestación y falta de agua) y 4. La diversidad étnica.
Es decir, el estudio parece dar la razón a los que resumen así las limitaciones de la lucha contra el terrorismo : «el terrorismo es una técnica para matar.» Y a esa técnica no se le puede combatir con estrategias convencionales pues no es un enemigo convencional, porque no es un estado, no tiene fronteras y la estrategia para neutralizar y eliminar esa técnica es aplicar la misma técnica.
Sólo nos queda una rápida acción de las Naciones Unidas, en conjunto con E.E.U.U., Rusia, las potencias europeas, asiáticas , así como todos los países comprometidos en la lucha contra este flagelo, que ha demostrado efectivamente que son «una técnica para matar» sin importarles edad, sexo o nacionalidad y como manifestó el presidente ruso Vladimir Putin «fuimos débiles ante el terrorismo y los débiles pierden», esa debilidad general, puede ser la consecuencia y el incentivo para que el terrorismo actúe en cualquier país del mundo, en cualquier momento.
De nuestros gobiernos depende nuestra protección y exterminar definitivamente a lo que un día llamamos «la más triste y aberrante profesión del planeta». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad