Desde Noruega: Seregni, amigo, el pueblo está contigo

Una vez más el viejo Ford Prefect de Aligio Pinto estaba acondicionado para la campaña electoral. Con los parlantes en el techo y el legendario grabador Geloso, salimos a recorrer el pueblo anunciando el primer acto público del Frente Amplio en nuestra ciudad. Todo era muy impovisado, al punto que no teníamos información cierta de quiénes serían los oradores. Al recorrer el barrio del cuartel, Aligio –veterano en esas lides– nos aconsejaba: «digan que viene un general, que va a hablar un general, seguro que muchos de aquí van a ir a escuchar».

En ese entonces los grados jerárquicos se nos entreveraron. Seguramente le dimos grados de más a alguno y de menos a otro. Con el único que no nos equivocamos fue con Seregni, porque su nombre estuvo anteriormente ligado a nuestro pueblo.

El día del acto éramos, como siempre, un grupito pequeño en torno al estrado y otros, por temor, escuchaban desde las esquinas escondidos, lejos del estrado. El acto fue el día que salió a la calle el primer número de «Cuestión», la revista del 26 de Marzo. Seregni no vino, tampoco lo hizo ningún otro militar.

Mentiría si dijera que desde el principio me sentí identificado políticamente con el Frente Amplio, incluso el liderazgo de Líber Seregni, un militar, aumentaba mis dudas. No puedo dejar de mencionar una anécdota inocente pero que revela el ánimo de aquellos días. Seregni visitaba nuestra ciudad y en el diálogo con la miliancia, uno de los muchachos de 15 o 16 años le preguntó directamente a Seregni: «Díganos general, ¿es cierto que usted le dio palos a los bancarios?». El silencio se hizo pesado y detrás de los bigotes se vieron aparecer los dientes del general en una ancha y realmente divertida sonrisa. Aquella pregunta cambió el tenor del diálogo hasta ese momento muy formal: el general pasó a ser el compañero Seregni.

Mis dudas provenían del discurso del Frente Amplio encarnado en la figura de Seregni: el pueblo oriental unido para el rescate de un proyecto de país nacido con el batllismo de principio del siglo XX. Proyecto muerto con el último intento de otro militar presidente: Oscar Gestido. Más concretamente aun, con la muerte de otro Líber, Líber Arce.

Amílcar Vasconcellos, Manuel Flores Mora, Alba Roballo, Zelmar Michelini, habían sido convocados por Gestido con la esperanza de dar forma a un gobierno que rescatara aquel proyecto de país que había sido deshecho en el diario Acción por el actual Presidente, líder de las desgracias.

Los años de represión demostraron que Líber Seregni era un auténtico líder popular y como tal, corrió la suerte de su pueblo. Prisionero y maltratado, su figura fue creciendo; decir Seregni en aquellos años siniestros era decir dignidad. Aun hoy decir Frente Amplio es invocar la sonrisa de su líder histórico. Una de las grandes cualidades de Seregni fue la de conservar un equilibrio político no excluyente que integraba a todos los sectores en la más férrea voluntad de unidad. La reividicación de Seregni era impresindible para conservar un ejército nacional acorde a las necesidades del país. Quienes opinan lo contrario, son aquellos que no pueden con los cargos de sus sucias conciencias. Quizás haberlos juzgado hubiese sido un acto de piedad para con ellos. Nadie puede recibir perdón si primeramente no ha tenido la posibilidad de perdonarse a sí mismo mediante el arrepentimiento.

La muerte nos deja mudos, pero sólo mueren los que no han sabido cumplir con la vida. Hoy el Frente posee una cantera de recursos inagotables. Recursos para dar forma a un proyecto nuevo de país basándose en las palabras que el compañero general Líber Seregni pronunciara el 26 de marzo de 1971: «nada ni nadie detiene a un pueblo que sabe adónde va».

Hoy lejos del paisito, y quizás sin derecho a opinar, deseo decirles, queridos lectores, que mis dudas sobre el Frente Amplio se han ido borrando por dos razones fundamentales: 1.- porque he visto cómo el Frente ha crecido cualitativamente, cómo se ha transformado en el instrumento capaz de dar forma a un nuevo proyecto de país que atienda las necesidades más urgentes de la población. Al mismo tiempo todos hemos visto la importancia del Frente Amplio en un contexto regional de integración y de mutua colaboración para superar la crisis que agobia a este continente. 2.-Porque en los veinticinco años que llevo vagando por el mundo he visto y comprobado la incapacidad absoluta de blancos y colorados para administrar el país, siempre dispuestos a vender y privatizar sin planes de futuro. A nivel internacional los gobiernos anteriores y este gobierno no goza como no gozaron los anteriores de credebilidad ni de confianza a nivel internacional. Como contraste a esta lamentable realidad, la noticia de la muerte de nuestro compañero general fue recibida con consternación a nivel internacional. Nuestro país, que Seregni representaba, recibió la simpatía y solidaridad de todo el mundo. Esta simpatía la hereda hoy el Frente Amplio, como lo corroboran las recientes visitas de Tabaré Vázquez a Europa.

Así como con su vida el general Seregni creó y dio pautas nuevas a la política nacional, rompiendo la estructura enferma del bi-partidismo (instrumento del acomodo y la repartija), su muerte física marca tambien hoy la apertura de un nuevo tiempo donde el coraje, la entrega, y la generocidad para con el destino de la patria son elementos fundamentales. Así como antes, hoy el ejemplo de Seregni marca el camino de la victoria. Salud, compañero general. Aun falta una reivindicación más para Seregni, pero esta vendrá del pueblo y del resultado de las elecciones.

Con el triunfo del Frente Amplio, Seregni será oficialmente condecorado como General del Pueblo. *

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