¿De dónde van a sacar la plata?
En la presentación pública del plan de gobierno del EP-FA-NM, subdividido en cinco capítulos tocó el turno al Uruguay Social, hace una semana. A partir de un discurso de Tabaré, los equipos de trabajo ahondaron en las explicaciones de cada uno de los puntos.
En el Uruguay Social se pone énfasis en el ataque a la indigencia y la pobreza con un criterio que se sintetiza en la expresión protección social, partiendo de la base de que deberá atenderse lo más urgente con un criterio asistencial, por un período de tiempo acotado, que se complementará con la promoción.
La asistencia procurará alimentación y atención básica de la salud a la población más vulnerable. La promoción atenderá a la educación, la creación de empleos, jubilaciones anticipadas y parciales, recalificación del territorio en una política de viviendas, recuperación de empresas, beneficios tributarios para las micro y pequeñas empresas; seguro nacional de salud; nuevo marco jurídico y aumento de recursos para la educación.
Para todo esto será fundamental el papel a cumplir por el Estado, impulsando y actuando junto a redes privadas. No quedará nada librado a la mágica acción del mercado.
Se parte de la base de que no sirve de nada el desarrollo económico solamente, si el mismo no va acompañado por el desarrollo social.
Se afirma que no procuramos ni nos planteamos una sociedad perfecta, sino que, mediante la acción decidida del Estado, ir corrigiendo las iniquidades que sufre la sociedad uruguaya actualmente.
Será una tarea de aproximación permanente a la mejora de la sociedad, que siempre es dinámica y cambiante. Para ello, nada mejor que gobernar en contacto permanente con la sociedad y sus organizaciones representativas.
No hablamos de solución inmediata a todos los problemas. Las cifras de la pobreza y la indigencia, crecientes, nos indican que la tarea será ardua y larga, aunque desde el primer día se debe atender a lo más urgente.
Lo que resulta curioso es que no nos contestan el plan por innecesario; por lo tanto, quienes lo atacan coinciden en que el diagnóstico es ajustado a la realidad.
Se pone el grito en el cielo por el enorme costo que insumirá dicho plan, lo que, a juicio de los detractores, lo torna inviable.
Es curioso también que reconociendo implícitamente la existencia de la emergencia, no se proponga otro plan viable de acuerdo con su leal saber y entender.
Porque, digo yo, si el problema existe, es necesario encararlo con urgencia ¿no?
Es así entonces, que esas posiciones derrotistas atacan el plan de emergencia social porque no habrá dinero para atenderlo. Nos interpelan, hieráticos, con el título de esta nota.
Tabaré dio los lineamientos generales: Optimizar las estructuras y los recursos disponibles hoy, pasando de las consultorías a la ciudadanía; actuar con austeridad y transparencia; invertir cien millones de dólares, una cifra bastante menor de la que se gastó en la Torre de las Comunicaciones, por ejemplo.
La idea distintiva del plan radica en partir desde el yo al nosotros.
Y porque esa idea se sintetiza muy bien, no me resisto a transcribir, como lo hizo nuestro candidato, el lema de una colectividad del departamento de Rivera impulsado por el padre Mateo:
«Ninguno de nosotros es tan importante como todos nosotros juntos.» *
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