La alternativa es clara: pasar al Frente o seguir en el Fondo

Cuidado! Ojo! Alerta! Guambia! Anda suelto y por estos lares el sobrevolante presidente del FMI.

Lo imaginó como esas aves de rapiña, esos cuervos carroñeros, regenteando desde el aire a sus factibles víctimas, que, finalmente, no son otra cosa que nuestros niños que mueren de hambre.

Y las noticias aparecidas al respecto, como perlas de un collar macabro, nos hacen pensar.

Se trata de un «vistazo preelectoral(1)«. Y los «candidatos» presidenciales «plantean su inquietud por los vencimientos(1)». El buitre, en su sobrevuelo, «da buenas señales pero advierte sobre vulnerabilidad(1)». Sonrisa acartonada de ocasión y advertencia con ceño fruncido. Dispuesto a «apoyar a un nuevo gobierno con condiciones(1)«. Faltaba más. Es el clásico tira y afloja, para volver a tirar.

Y de a ratos, el descenso del buitre, en picada.

«En su diálogo con los políticos uruguayos, Rato mostró interés en el desarrollo de la campaña electoral. Cómo fueron las elecciones internas, la forma en que la izquierda se venía moviendo en primer lugar(2)».

Para pararse sobre alguna sabrosa carroña.

«La falta de debate entre candidatos.(2)». Todos sabemos que hay un candidato que va primero con ventaja apreciable y que no quiere debatir. Y otro, desesperado por acortar distancia, recurriendo a lo que sea. Y este visitante indeseable señala el hecho y aporta su peso, tratando de incidir, casi subliminalmente, en la interna.

Pero deja la marca de la garra imperial.

Y de nuevo aparece en picada

«Mantener el superávit primario(2)» a que se ha comprometido el gobierno obsecuente, continuando la política de los antecesores gobiernos obsecuentes.

. Y algún despistado podría decir. «Mirá qué bien, che. Se preocupan por que tengamos superávit…»

A no equivocarse. Ese superávit fijado desde afuera y obligatorio sí o sí, es al mismo tiempo, su garantía de cobro y el hambre de nuestros compatriotas.

No nos olvidemos de que la economía se rige por ecuaciones matemáticas. Frías, descarnadas, sin alma.

1-Para que en la ecuación Ingresos menos gastos igual Superávit, el segundo término sea positivo, tiene que haber más ingresos que gastos.

2- Si los ingresos son rígidos, pues no depende de nosotros que nos compren, para que la ecuación cierre con signo positivo hay que actuar sobre los gastos.

3- Y actuar sobre los gastos significa bajar salarios y pasividades.

Esa es la fórmula. Se intenta en forma solapada que se actúe sobre las espaldas de la gente.

Una vez más.

Y luego aparecen las desesperadas ingenuidades de nuestros políticos.

«La izquierda está segura de que podrá cumplir con las deudas ante los organismos internacionales y (al mismo tiempo), con la implementación del plan de emergencia.(2)»

¿Será inocencia crédula, estrategia electoral, necesidad de lograr el visto bueno del poder? Se verá el día D+1. Cuando hayamos ganado. Pero se verá. Inexorablemente.

Todos sabemos que no se va a poder chiflar y comer gofio al mismo tiempo.

Y que, a lo mejor, como la cuerda se rompe por lo más delgado, llegado el momento de las decisiones podemos quedar una vez más enchastrados de gofio. Si es como dice Galeano, que «llegó la hora de jugar juntos, los pueblos sudamericanos»(3), para enfrentar la hora de votar juntos, que les ha llegado, ya, en la anterior elección a las dos facciones de la derecha vernácula, será un momento decisivo. Que se va a dar por suerte, en los primeros meses del nuevo gobierno. Y allí se sella la suerte. Fondos para combatir el hambre y la emergencia o fondos para tirar al Fondo. Esa es la cuestión.

Y en su planeo por Buenos Aires, les dejó, como al pasar, las «intenciones» de la carta:

«Para que Argentina mejore su oferta a los tenedores de bonos de la deuda externa, autorice el incremento de tarifas de los servicios públicos, atienda reclamos de los bancos privados con demandas por los efectos de la pesificación de la economía, y otros puntos».

Hasta marzo del año que viene, sonrisa acartonada y ceño fruncido, mensajes subliminales que marcan, sin ambages, su selección en cuanto a candidatos a la presidencia. Después, se verán los pingos en la cancha.

Esperamos el fiel cumplimiento de la palabra empeñada de que «no se pagará con el hambre y la miseria de nuestra gente». Ni un peso mientras haya hambre. De lo contrario, el nuevo gobierno tendrá corta vida. Porque la gente no se banca otra desilusión. Todo el Frente lo sabe. Espero que sepamos cumplir. *

(1) El Observador,1/9/04

(2) La República 1/9/04

(3) Reportaje en Hoy por Hoy, Sonia Breccia, 20/8/04

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