Dictadura como condición necesaria del modelo económico actual
Escribe Daniel Olesker
El Uruguay de hoy es sin duda, un nuevo Uruguay, al menos desde la perspectiva social y económica. El país optó por un modelo social y económico que en varias publicaciones hemos calificado de liberal, dependiente, concentrador y excluyente.
* Liberal, porque desde el punto de vista teórico sustenta la apertura irrestricta al exterior y la no intervención del Estado.
* Dependiente, porque frente a las amenazas y oportunidades de la acumulación mundial, la política pasiva de inserción tiende a potenciar las amenazas y debilitar el acceso a las oportunidades.
* Concentrador, porque su viabilidad y desarrollo depende de concentrar y centralizar la riqueza, es decir transferir dinero del trabajo al capital (concentración) e integrar los capitales en grandes conglomerados económicos (centralizar).
* Excluyente, porque una porción creciente de la población va quedando fuera de los canales de acumulación formal, presenta un desempleo estructural y se excluye a las mayorías del fruto del crecimiento de la riqueza.
Sin embargo este modelo no nace en los ’90, tan sólo se profundiza. La génesis de este modelo está en 1968 cuando se concretó la congelación de precios y salarios. Recordemos que la congelación se realiza el día 28 de junio de 1968 y el primero de julio tocaba un ajuste salarial que no se realizaba desde el primero de enero y ya se había acumulado más de 50% de inflación y días atrás se había dado una gran devaluación. Es decir que la congelación de precios y salarios se hizo en el peor momento para los trabajadores y significó una rebaja salarial de 15% sólo en dicho ano.
Posteriormente la política económica se alinea de manera casi total a los lineamientos del FMI, en el elenco ministerial participaron de manera creciente los representantes de los más poderosos grupos económicos y la creciente represión interna es el sostén de este proceso. Sin embargo un proceso de estas características se tornaba inviable en un Uruguay donde las organizaciones de trabajadores eran muy poderosas, donde la percepción del rol social del Estado era asimismo poderosa y donde el clientelismo político impedía una política dura de caída de los ingresos ya que cada cinco anos se hacía imprescindible legitimar el gobierno por medio de concesiones económicas. Por ello entendemos que la dictadura cívico –militar es, en su parte sustancial, el resultado de la necesidad de reestructuración del modelo de acumulación capitalista en el país hacia el modelo liberal, dependiente, concentrador y excluyente que exigía una profunda redistribución regresiva del ingreso, un proceso de concentración de la propiedad y una liberalización sin restricciones al ingreso y egreso de capitales. Todo ello no era posible en las condiciones de la democracia uruguaya.
Entonces la eliminación de las libertades políticas, sindicales y sociales, dio viabilidad a un proceso de reestructuración económica hacia un modelo de apertura y liberalización como ya se anunciaban, como fundamentos económicos, en el Plan Nacional de Desarrollo 1973/77 elaborado por el último gobierno democrático y asumido plenamente por la dictadura. El proceso de desarrollo económico de la dictadura, tuvo como sus pilares fundamentales entre 1974 y 1980 los siguientes aspectos:
* Una caída sustantiva del salario real.
* Una apertura inmediata y total del sistema financiero, con plena y libre movilidad de capitales, con libertad de fijación de la tasa de interés y de la tenencia de activos internacionales.
* Un retiro gradual pero definitivo hacia 1979 de la participación del Estado en la fijación de precios.
* Reconversión exportadora, subsidiando las exportaciones y castigando el mercado interno.
Es decir se da un proceso de modificación de la distribución de la riqueza entre trabajo y capital y dentro del capital hacia el sector financiero y exportador.
El conjunto de esta situación provocó modificaciones sustanciales en el modelo de acumulación.
Entre ellos cabe destacar:
* La tasa de salarios bajó sustancialmente; mientras que en 1968 44 de cada 100 pesos que se generaban en el país iban para los asalariados, en 1984, tan sólo 31 de cada 100 les correspondían a la clase trabajadora. Esto generó una transferencia de una enorme masa de riqueza del trabajo al capital que se calcula en 4 mil millones de dólares equivalentes a casi 800 dólares por trabajador.
* Desde el punto de vista del salario real, en el ano 84 el salario real había llegado al 35,4% del que existía en 1957 o al 41,55% del salario real de 1971. Con la democracia se recuperó un poco, pero como ya hemos analizado en otros artículos apenas se llegó al nivel de 1981, con lo cual la redistribución regresiva del ingreso de la dictadura no se alteró en su esencia durante la democracia.
* se recuperó la tasa de ganancia para los sectores exportadores, generando una reconversión productiva hacia las exportaciones.
* Una gran parte de esta dinámica productiva se sustentó en un acceso ilimitado al crédito por la fuerte disponibilidad de dinero a nivel internacional, lo que provocó un alto endeudamiento, que dio endeblez al proceso de crecimiento especialmente cuando cambiaron las condiciones externas.
* El ingreso de capitales fue muy importante en especial al sistema financiero lo que generó una progresiva y casi definitiva (hacia 1982) extranjerización del sistema bancario privado, un importante crecimiento de las operaciones en moneda extranjera de la economía, así como una creciente deuda externa;
* Un proceso de crecimiento del grado de centralización del capital en especial en el sector agropecuario e industrial, con un peso decisivo de las grandes empresas en dicho aumento exportador.
Este era y es el nuevo Uruguay. Por ello lo del título: el modelo económico y social actual se gestó y viabilizó con el golpe de Estado.
* Economista
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