Homenaje a una profesora
Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte la de la vida…
El próximo 27 (hoy) se cumple un triple aniversario: el XXVII aniversario de la huelga general que enfrentó al golpe de Estado, similar fecha de la desaparición del gran Paco Espínola y el 90 cumpleaños de María Esther Nicolini.
Como dice el poeta Miguel Hernández, es una fecha que llega con tres heridas.
Donde se entrelazan el amor, la muerte y la vida.
Hoy quiero homenajear, en particular, a una eximia mujer. Maestra, profesora, madre y abuela.
Expresión genuina del amor a la vida, del amor a los niños y a los jóvenes, y del compromiso social por una vida digna de los seres humanos.
Trabajó desde muy joven como maestra en su Salto natal.
Participó en las movilizaciones contra la dictadura de Terra.
Ya en Montevideo, trabajó como docente de Enseñanza Secundaria y de la Universidad del Trabajo (UTU). Participó activamente en la Gremial de Profesores de Secundaria y de la Federación de Docentes de UTU, recorriendo el país en los años 60 y 70 para organizar a los profesores de las escuelas industriales junto a las luchas obreras de la incipiente CNT (Convención Nacional de Trabajadores), que desembocaron en la Huelga de la Enseñanza contra la Ley del Cosupen (Ministerio del doctor Sanguinetti).
Desde joven se comprometió con las ideas del socialismo. Primero afiliada al Partido Socialista, después integrante del POR trotskista y en la batalla por la derrota de la dictadura, en los 80, se incorpora, como muchos otros militares venidos de distintas vertientes de la izquierda, al viejo PCU (Partido Comunista de Uruguay) renovado en la lucha contra la tiranía.
Fue esencialmente una militante frenteamplista desde 1971, integrante de la Primera Comisión de Mujeres del Frente Amplio, que recorrían el país junto a Lilí Lerena de Seregni, Elina Crottoggini, Alba Roballo, la señora de Juan Pablo Terra, entre otras entrañables compañeras.
Ya en la culminación de su carrera docente, de altísimo nivel, no se salvó sin embargo de la destitución de la dictadura, como miles de profesores, a quienes no les perdonó el régimen su ética profesional.
Participó de actividades sociales y culturales en Mesa 2 de Fucvam, cooperativa de Viviendas de Peñarol, donde colaboró en la formación de la Biblioteca, actividades de teatro juvenil y otras.
Formó parte de la Comisión de la Conapro sobre Educación.
En los años 1983-1984, todavía en reuniones clandestinas en parroquias y escuelas, participa en la fundación de AFUTU, el nuevo gremio de los funcionarios de UTU.
Junto a sus «alumnos» en los cursos técnicos para Maestros de Taller, y a obreros y técnicos calificados, muchos de ellos en la producción, interviene en la defensa de la concepción de una Educación democrática, que integrara el trabajo manual e intelectual como parte de la cultura social, superando la vetusta concepción de la UTU como «Universidad de Pobres».
Impulsa una enseñanza técnica actualizada y abierta a las nuevas condiciones tecnológicas que vinculen los programas a los intereses de la sociedad y a los requerimientos de la vida moderna.
Sin educación vinculada al progreso social y tecnológico, sin la conjunción sociedad-educación para servir a los intereses culturales y sociales de nuestros niños y jóvenes, y las necesidades laborales, no hay posibilidad que la educación se constituya en factor de desarrollo científico y económico de la nación.
Si educar es sembrar, en María Esther Nicolini y sus fecundos noventa años de vida, quiero homenajear a todos los maestros y profesores sembradores de almas y de conciencias.
* Dirigente de Alianza Progresista
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