Ferrocidio y poder

«Las privatizaciones no son sólo un proceso económico, significan también una transferencia de poder de lo público a lo privado.»

«El Ferrocidio» es un libro editado en Argentina en el año 2003, en el que se refiere a la privatización de los ferrocarriles argentinos y la destrucción de la organización sindical en los años 90, cuyo autor es Juan Carlos Cena, quien señala: «con el ferrocarril desintegrado, más los ferroviarios expulsados, el sistema comete un gigantesco ferrocidio«.

El autor aporta información fundamentalmente sobre cuatro países de América Latina (de los cuales sólo Chile no sufrió privatizaciones), además de Canadá y EEUU, cuyos ferrocarriles los mantienen en manos del Estado hecho que suele ocultarse. Los ferrocarriles argentinos pasaron de 35.000 kilómetros de vías férreas a 5.000 una vez avanzado el proceso de su desguace (Le Monde Diplomatique, junio 2004).

La acentuación de la tendencia del neoliberalismo a privatizar cuanta empresa y servicio estatal le sea posible, acompañada de la desarticulación del Estado, conduce al empresariado privado a tornarse cada vez más poderoso tornándose incontrolado y difícilmente controlable.

Uno de los tantos ejemplos regionales, es el de los consorcios privatizados por Carlos Menem, especialmente la electricidad, los combustibles y el agua potable, que a fines de 2003 impulsaron cortes de luz y de agua para presionar a fin de lograr un aumento desmedido de la tarifas, llegando a dejar a oscuras durante varias horas a la Casa Rosada (Samuel Blixen, «Brecha», 18/06/2004).-

La privatización de áreas estratégicas, le permite al capitalista imponer su ideología y sus patrones de conducta, directa o indirectamente. Incluso, cada vez más, se impulsan instituciones académicas que titulan técnicos que pululan en los medios de prensa y que justifican un día sí y otro también, la ideología neoliberal. Se produce un martilleo propagandístico ideológico que impone al lucro como la razón única de toda actividad humana y que lleva implícito el concepto que quien no integra el ciclo «producción   consumo» es material desechable.

Los Estados cada vez más raquíticos se reúnen en la Naciones Unidas y mantienen una serie de organismos colaterales que sufren un igual proceso de raquitismo mientras crecen, se agrandan y ejercen el poder real de las trasnacionales y sus organizaciones empresariales. Las privatizaciones no son sólo un proceso económico, significan también una transferencia de poder de lo público a lo privado.

Revertir ese proceso, aparece mucho más difícil en los países de economía dependiente, aunque diversos analistas denuncian que en los países de mayor potencial económico están «tercermundizando» a los barrios obreros con el traslado de las fábricas a países de mano de obra más barata.

Allí también la desocupación, el hambre, la miseria convierten en «zonas rojas» de difícil convivencia a barrios enteros que tenían una adecuada calidad de vida.

Una de las características de los gobiernos neoliberales, es desoír la opinión de las mayorías, que mientras no estén organizadas sólo pesan en las encuestas pero no en la toma de decisiones. Por ello, la primera tarea de un intento de gobierno progresista será la reconstrucción social. *

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