Los anunciados aumentos
En al marco de las políticas pro cíclicas que indica el manual que utiliza en ministro de Economía, Isaac Alfie, está el cumplimiento a rajatabla del cronograma de incrementos de los precios de los productos que comercializan las empresas públicas, en una cadencia cuatrimestral, tal como fue acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y el Banco Mundial (BIRF), su mentor en este tipo de política destinada, entre otras cosas, a mantener aplastado el consumo, no sea cosa que por su incidencia pueda desarrollarse alguna actividad y se dispare, como se indica en los manuales, la indeseable inflación. Por ello el ministro Alfie, seguramente coincidiendo plenamente con el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Ariel Davrieux, resolvieron que los precios de los productos de Ancap, Antel y OSE se incrementarán en las próximas horas, sin explicar el contrasentido que significa que esa política tarifaria se desencadene cuando el precio del petróleo baje hasta su precio de referencia (unos 36 dólares el barril) y, por su parte, los directorios de Antel y OSE no hayan pedido incrementos de ningún tipo, máxime cuando el ente de las comunicaciones se encuentra embarcado en una política de rebaja tarifaria más que evidente. Como siempre el ministro de Economía y sus socio de andanzas, el contador Davrieux, se mostraban nerviosos porque, en alguna medida, habían recibido órdenes del propio Presidente de la República de postergar los incrementos que deberían haberse concretado en abril hasta pasadas las elecciones internas de los partidos políticos, a fin de intentar ablandar voluntades y lograr, de alguna manera, que algún incauto cayera en las redes tendidas en el marco de un incipiente carnaval electoral que, conociendo el paño, se desatará con una mayor intensidad cuando nos acerquemos al mes de octubre, en el cual todos van a poner como se afirma toda la carne sobre el asador.
Pero ahora, aunque el precio de referencia del petróleo haya caído a los niveles adecuados y Ancap no tenga que desembolsar un dólar más –recordemos que ya ha comprado partidas de crudo en ese rango de precio– por lo cual un incremento de precios no sería una necesidad imperiosa que, además, deberá remontar el proceso de caída de las ventas uno de los factores adversos que reiteradamente se verifica tras cada incremento de precios, Alfie ya anunció la mala noticia.
Y agregó, contrariando la opinión de los directorios de Antel y OSE, que se hace necesario incrementar el precio de las comunicaciones y el agua, porque las empresas necesitan nuevos ingresos. Es una lástima que el ministro no sea más explícito en sus afirmaciones y, de alguna manera, intente «cantar la justa». Quizás el manual de política económica que aplica también tenga alguna disposición sobre la sinceridad de los funcionarios y, por supuesto, el ministro también en ese detalle cumpla con lo «firmado» con el FMI y el Banco Mundial.
Claro, a partir del 1º de julio se incrementa el Imesi, lo que es un justificativo del incremento de los combustibles, manejando el concepto de que solamente los usuarios son los que deben pagar. Pero veremos qué ocurre, porque ese impuesto se aplica a todos los combustibles menos al supergás.
Un incremento a este combustible, de uso familiar, sería la aclaración final de esa política de manual.
La onda de los organismos multinacionales está ahora puesta en que se incrementen los combustibles de uso industrial (gasoil, fueloil) y, por supuesto, los de utilización social (supergás y keroseno).
Lo que haga el gobierno en torno a este paquete será otra comprobación de su política antinacional y contraria a los intereses de los uruguayos.
Ya lo veremos. *
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