¿Por qué hubo tantas abstenciones el domingo?

Conocidos los resultados de la jornada electoral del pasado domingo surge una serie de reflexiones interesantes. A una de ellas hizo referencia el Dr. Tabaré Vázquez en su tonificante informe a la militancia el pasado lunes: la necesidad de examinar las raíces de los índices demasiado altos de abstención electoral registrados, sobre todo, en Montevideo y Canelones.

Se trata, justamente, de algunas de las zonas con más tradición de participación cívica del país y, además, de más amplia implantación electoral de la izquierda. De hecho en Montevideo es en la única intendencia del país que la izquierda ha conseguido obtener el gobierno. Y en Canelones las cifras de la última elección municipal mostraron que ahí no se estaba demasiado lejos.

Todo hace pensar entonces que si la abstención afectó a todos los partidos, no es una conclusión desdeñable que afectó, fundamentalmente, a las fuerzas progresistas. De ahí la pertinencia de una reflexión acerca de las razones de esta prescindencia en la participación en un acto en el que las dirigencias partidarias pusieron tanto empeño y, en algunos casos, tanto dinero, o al menos tanta exposición publicitaria en televisión cueste esto dinero o se pague en alguna otra especie.

Todo parece indicar, sin distinción de partidos, que una parte de la población no se siente motivada a participar en instancias de este tipo a las que sus líderes, sin embargo, asignan tanta importancia. Hay ahí un defasaje entre los énfasis con que son vistas ciertas instancias por parte de por lo menos la mitad del electorado y cómo lo ven los dirigentes.

Es cierto también que los padrones que se toman como punto de partida para establecer los habilitados no se encuentran depurados y han sido muchos miles los uruguayos que han partido al exterior en estos últimos cinco años.

Esto pone, de un modo u otro, en el orden del día la cuestión del voto consular o algún mecanismo seguro que pueda sustituirlo sin afectar la pureza del sufragio. Ya se sabe que tal mecanismo no es de fácil solución.

Pero lo que constituye el verdadero desafío es la actitud del resto de los electores. De los que quedaron en el país y dieron prueba de su manifiesta y expresa indiferencia ante las elecciones internas.

No tenemos todavía un padrón que indique, al menos aproximativamente, las franjas de edades en las que las deserciones se hicieron más densas. Será importante saberlo así como conocer el emplazamiento geográfico (y por ende la situación económica) de los circuitos más soslayados por electores con derecho a elegir.

Realizados estos rodeos se impone una pequeña conclusión provisional: en Uruguay ha tendido a acrecentarse la fosa que separa al país real del país oficial, al país de los hombres que viven en la lucha diaria por la subsistencia, el alimentos, el techo, los remedios y el transporte con los hombres que han hecho de la política su profesión, su modo de vida y a los edificios públicos, los actos oficiales y la jerga estatal su hábitat, su modo de vivir y su modo de expresarse.

Se ha dicho, apelando una vez más a la tan socorrida industria nacional del conformismo, que los índices de abstención aumentan en todo el mundo y demás paliativos verbales tan prestigiosos como inútiles.

En realidad, el defasaje entre lo que insumió la propaganda y los votantes por un lado y los índices históricos en el país antes de que se estableciera la obligatoriedad del voto, por otro, nos invitan a espejarnos y a razonar (lo que a veces es doloroso) comparándonos con nosotros mismos. Nosotros del hoy y de un ayer no tan lejano.

Una conclusión, atrevida, sería pues el aumento del desinterés popular por la composición de las convenciones partidarias, por sus facultades para nombrar candidatos a presidente, vice, a intendentes y demás. Y la difundida impresión que todo eso, en realidad, se maneja en otro lado, por parte de gente con medios económicos y dueños de canales de TV, entre otros y no los democráticamente elegidos el domingo pasado. Es una hipótesis que deberá ser analizada y discutida.

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