Una victoria "Bueno Regular"
«Bueno Regular, persevere en el esfuerzo», bien podría ser la calificación que sacó el EP-FA/Nueva Mayoría, una vez conocido el resultado electoral del pasado domingo. «El alumno puede y debe rendir mucho más», también podría ser el juicio a agregar en el carné de notas.
El hecho es que el «muchachito» que venía con buenos antecedentes del curso pasado, a la mitad de año no cumplió con las expectativas que tenían sus padres, los familiares, los vecinos y el propio «muchacho».
Basado en las encuestas y en lo que todo el Uruguay creía, el EP-FA/Nueva Mayoría se propuso como meta ser la primera fuerza en las elecciones internas y, a la vez, superar en votos a los dos partidos tradicionales juntos. Casi no logra ser la primera fuerza. A la vez no logró superar a los dos partidos tradicionales juntos.
Las explicaciones de este resultado bastante pobre, por parte de la dirigencia, han surgido bastante influidas por la cultura del fracaso futbolero. «Todos los demás pusieron la carne en el asador», fue una de las más escuchadas. Genial: ¿por qué el progresismo no puso toda la carne en el asador? «Es que trabajamos para octubre que son las elecciones que importan», es la respuesta. Notable: me hace acordar a los que no les importó ganar el Clasificatorio, porque lo fundamental es el Campeonato Uruguayo. «Lo que pasa es que los uruguayos sólo nos jugamos cuando los puntos duelen», retrucan. Maravilloso: es como decir que los partidos perdidos en la gira previa al mundial no importan, aunque también después no se ganen los partidos del Mundial. «Es que ellos tuvieron más recursos económicos», vuelven a responder. Sensacional: ¿por qué los progresistas no tuvieron sus recursos?
Futbolísticamente no hay respuestas, por lo menos no las hay serias. Intentemos, por cierto, bucear políticamente sobre las causas de un triunfo a medias que por culpa de algunas pelotas que pegaron en el palo –y otra que sacó el arquero contrario–, el golaverage pone al Partido Nacional en las mismas condiciones del EP-FA/Nueva Mayoría, para ganar en la primera vuelta.
Para no caer en la soberbia de los politólogos que tienen explicaciones para todo, al igual que los comentaristas de fútbol, sólo intentaré algunas interrogantes para que otros den las respuestas convenientes o formulen otras interrogantes..
1) ¿Por qué la izquierda no logra convertir en militantes a sus votantes, particularmente en Montevideo y Canelones que son los departamentos donde marca mejor en las encuestas para octubre?
2) ¿ Por qué los sectores del Frente Amplio no supieron hacer una campaña electoral en Montevideo sin la presencia de Tabaré Vázquez, quien dedicó sus esfuerzos al Interior del país?
3) ¿Fracasaron o no los intentos de crearle espacios a los blancos dentro del progresismo de izquierda?
4) ¿El voto de izquierda y progresista se ha desideologizado y despolitizado al grado que solo se moviliza motivado por la cultura de la competencia futbolera?
5) ¿El divorcio existente entre la sociedad y el sistema político ha arrastrado a la izquierda?
6) ¿Está preparada la izquierda para presentar un discurso que dé tranquilidad a los mercados, sin alejarse de la gente común y sencilla que tiene sus propias e individuales urgencias sociales?
Estas interrogantes y observaciones de ninguna manera apuntalan a los posturas fundamentalistas y de extrema radicalidad, dado que las mismas han mostrado que no tienen capacidad de incidir en el electorado uruguayo. Su fracaso, por cierto, ha sido total. Así que la resolución de los desafíos que tiene el progresismo de izquierda por delante, no pasa por pasar del carril del centro al carril de los fundamentalistas. La impresión que queda del análisis de los resultados es que la salida –que no es dramática pero sí seria– requiere de iniciativas renovadas y audaces.
En estas elecciones también ha quedado demostrado que el periodismo político, en el que me incluyo, también debe ser revisado autocríticamente, en tanto el 55% de los uruguayos se quedó en su casa. Quizás el caso más ejemplar de ese periodismo caduco sea el colega que preguntó, creyendo encontrar una fisura en el EP-FA/Nueva Mayoría, por qué no estaba el senador Danilo Astori junto al doctor Tabaré Vázquez, cuando sí estaba. ¿No será que los periodistas de política somos multiplicadores de ciertas patologías reales y no reales de los políticos?
Volveremos. *
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