Comienza la campaña hacia octubre
Señalamos en nuestro editorial de ayer, lunes 28, que el hecho más sobresaliente de la jornada cívica del domingo lo constituía la baja participación ciudadana en las elecciones internas de los partidos, lo que revela una apatía del cuerpo electoral que debilita a la democracia y al sistema político.
Pero hay también otros hechos a destacar. En primer lugar, cabe resaltar la más que magra adhesión del electorado a la propuesta colorada, algo que las distintas empresas encuestadoras venían constatando desde hace ya un tiempo, y que el pasado domingo se vio confirmado por las cifras y las proyecciones.
Por primera vez en la historia, la vieja colectividad de Rivera ha sido relegada a un lejano tercer lugar en las preferencias de la ciudadanía. Es un hecho realmente insólito si tenemos en cuenta que el Colorado ha sido el partido que a lo largo de la historia ostentó el poder casi sin interrupciones; salvo los dos gobiernos nacionalistas del siglo pasado (de 1959 a 1967) y el de Lacalle entre 1990 y 1995, el Partido Colorado manejó siempre los mecanismos del Estado y los resortes del poder. Y si bien en las elecciones de octubre de 1999 obtuvo menos votos que el EP-FA y quedó en segundo lugar, en el balotaje de noviembre el doctor Batlle –con el aporte de votos nacionalistas– se alzó con la victoria sobre el candidato progresista. El resultado del domingo 27 es, pues, una estrepitosa derrota del coloradismo, desgastado por su pésima gestión gubernativa así como por la ausencia de nuevas figuras atractivas y de propuestas creíbles.
Otro hecho que merecerá la atención de los analistas es que el alto grado de abstención puede leerse como el desinterés del elector medio por participar en la interna de los partidos que no presentaban una puja más o menos real. Ni el Partido Colorado –con varios precandidatos pero con uno clarísimamente favorito por haber surgido de un acuerdo de cúpula entre los dos sectores de mayor peso–, ni el EP-FA-NM, cuyo candidato único a la presidencia ya había sido nominado por sus órganos democráticos propios, ofrecían un escenario atractivo para el ciudadano que pretendiera incidir en la interna para dirimir un pleito entre dos precandidatos. Esto que afirmamos ya había sido predicho por la politóloga Constanza Moreira poco antes del acto comicial del pasado domingo. «Para especular en torno a los posibles resultados –sostuvo Moreira– hay que tener en cuenta que todos los modelos de simulación indican que el domingo concurrirá a votar menos de la mitad de los electores habilitados, menos gente de la que concurrió en 1999. En general, los resultados de las internas no reflejan necesariamente los resultados que se darán en las posteriores elecciones nacionales. El electorado se inclina, en Uruguay y en todas partes, por votar en los partidos donde hay una verdadera disputa real. Por eso es que tal vez el Partido Nacional tenga el domingo un electorado sobredimensionado».
El pronóstico de Constanza Moreira parece haberse confirmado, vistos los resultados del domingo, que muestran un empate técnico entre el EP-FA-NM y el Partido Nacional. Sin duda esos guarismos no reflejan la realidad de la intención de voto de la ciudadanía con vistas a las elecciones generales de octubre. La primera impresión es que un alto porcentaje de quienes tienen resuelto votar a las fuerzas progresistas en octubre prefirió no participar en las internas pues sabían que su voto no dirimiría pleito alguno dentro del conglomerado de izquierda. Por el contrario, parecería que quienes tienen la intención de votar al Partido Nacional en octubre concurrieron masivamente a las urnas el domingo pasado porque sentían que estaban realmente decidiendo algo trascendente. E incluso, no es descabellado suponer que ciudadanos de otras tiendas hayan participado para incidir en la interna nacionalista.
En fin, más allá de estas conjeturas, lo que importa es que ahora empieza la otra campaña electoral que enfrentará a los distintos partidos en la lucha por obtener el gobierno. Y para esa instancia, las fuerzas progresistas deberán desplegar todo su potencial y redoblar la militancia para lograr el tan ansiado cambio. *
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