El tosco antiprograma de la derecha

En la campaña electoral que concluye mañana no han faltado actos, caravanas, publicidad en televisión. Los que sí han brillado por su ausencia son los debates políticos de fondo, las confrontaciones ideológicas serias y fundadas, la contraposición consciente de proyectos y programas.

A excepción del Frente Amplio, que definió sus orientaciones programáticas en un Congreso democrático donde también se definieron las candidaturas a Presidente y Vicepresidente, el resto de los partidos no ha esbozado siquiera una línea de pensamiento que dé materia a la reflexión.

Las promesas contenidas en la propaganda que auspició la reforma constitucional de 1996 hacía especial hincapié en las elecciones internas de los partidos como un mecanismo democrático y participativo capaz de impulsar la renovación de los mismos.

Lamentablemente eso no ha ocurrido con los partidos Blanco y Colorado, y sus procesos de elaboración de proyectos han disminuido considerablemente en el curso de los últimos años, hasta casi desaparecer en la actualidad.

Las promesas clientelísticas se han convertido en el único y último recurso de supervivencia de esas comunidades políticas tradicionales.

En los hechos el programa que los mancomuna es sencillo y directo. Tosco, casi. El programa de ambos es un anti-programa: evitar que gane el Encuentro Progresista-Frente Amplio.

De ahí que la campaña política se compone de las extravagancias gubernativas que propone Lacalle, como si nunca hubiera tenido nada que ver con el gobierno, y de los ataques más soeces al Frente Amplio y a su candidato presidencial.

Hasta el ministro Bordaberry, el hijo del repudiado dictador a quien recientemente acompañó en su comparecencia en una sede judicial ante la citación de un magistrado por violación de la Constitución, el mismo ministro Bordaberry se permite lanzar toda clase de groserías contra el Dr. Tabaré Vázquez.

Algo similar ocurrió en oportunidad de la celebración del aniversario del Natalicio de José Artigas, donde se pasó revista a todos los insultos más vulgares y socorridos para atacar las posiciones políticas del Frente Amplio.

La inminencia de la veda política difícilmente traerá la calma en quienes sienten que desde ya tienen que estar entonando la mejor de sus retiradas.

Las fuerzas progresistas en cambio, con el andar sereno de quienes han trabajado en serio por encontrar soluciones para el país, no deben atenuar su empeño en convertirse en la fuerza más votada en las elecciones del domingo 27.

Con veda política será la hora de la actuación de los ciudadanos unos con otros, persuadiendo, evacuando consultas, disipando vacilaciones.

Hay un programa aprobado por un congreso democrático al que, como dijo Tabaré, puede faltarle algo o contener algún error.

¿Cuándo sino ahora es el momento para, cotejándolo con el pueblo, agregar lo que falta y corregir lo que se resolvió con imprecisión?

En una organización de masas y de estructura democrática como lo es el Frente Amplio, el crecimiento y la consolidación política tienen sus reglas propias, en cierto modo distintas a los partidos que apuestan exclusivamente a los éxitos en el terreno del «marketing» político electoral.

Esa consolidación política ha reposado y reposa, como lo demostró la hazaña electoral del 7 de diciembre pasado, en la existencia de una masa de militantes organizados, de pensamiento plural, receptivos a las preocupaciones de la gente y capaces de examinar críticamente sus posiciones, las de otros y las propias.

Todo esto ha demostrado ser el Frente Amplio, que, habiendo cometido errores, siempre consiguió repararlos y, rectificando rumbos, siguió avanzando hasta constituirse en la principal y más dinámica fuerza política del país.

Esa vía pacífica, esa línea transformadora persuasiva y gradualista habrá de generar en el país transformaciones profundas, de porte revolucionario. Los últimos hechos políticos no han demostrado otra cosa.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje