Cómo votar dentro del Frente Amplio
Algún medio llama al Frente Amplio conglomerado. Si esta fuera una expresión despectiva, el diccionario lo contradice, porque conglomerante es «el material capaz de unir varias sustancias y dar cohesión al conjunto». Y un ejemplo es el cemento.
Y el Frente Amplio tiene varios sectores políticos además de los comités de base, pero ha demostrado que a la hora de decidir está siempre unido. Y las discrepancias no han hecho otra cosa que fortalecer esa unidad.
Pienso que de acuerdo a la época en que yo pude regresar al país después del exilio, podía haber sido de la IDI y después de la Vertiente, o de Asamblea Uruguay cuando regresé en 1994 y se hizo aquel llamado el 19 de mayo, o del Fidel o del PVP por afinidades de los años sesenta, o socialista, como ya lo fui en Cataluña desde 1978.
El tema es cómo debo votar ahora, cuando el Frente Amplio puede alcanzar el gobierno y la responsabilidad es enorme.
El 27 de junio lo tengo claro: votaré al Fidel en la 1001, de la que fui fundador en 1962. En 1999 escribí un artículo proponiendo la unión de comunistas y socialistas y ahora si bien eso no ha sucedido, se ha dado un paso más, y ambos votarán en el mismo sublema, consolidando un acercamiento en la izquierda que será imprescindible si somos gobierno. Pero para el 31 de octubre pienso en Tabaré y en la soledad que se puede llegar a sentir cuando se está tan alto, como en las montañas que en su cima están rodeadas de nieve.
Pienso en Salvador Allende, que no contó con su propio Partido Socialista, elegido por su Comité Ejecutivo como candidato con cinco votos afirmativos y doce abstenciones. Pero era el único que tenía 400.000 votos propios logrados en sus tres campañas anteriores y por eso lo nombraron. Y recuerdo a Altamirano llamando a La Moneda en aquella mañana trágica del 11 de setiembre, para «ponerse a las órdenes».
A lo que Allende le respondió: «¿Y ahora vienes a ponerte a las órdenes?».
Los tiempos ahora son otros pero el imperio y la CIA siguen tan o más agresivos. Por eso creo que aquí y ahora debo fortalecer al partido de Tabaré, que por fortuna es lo opuesto de aquel partido de Altamirano. Y el Partido Socialista no tiene por qué ser como en 1999 el primero, pero tampoco debemos permitir que sea sólo el 10% como dice hoy Cifra. ¿Por qué? Porque Tabaré nos necesita a todos pero en primer término a su propio partido. Otras encuestas suben este porcentaje y deben tener razón, pero el partido del posible Presidente debe resultar fortalecido en octubre, sí o sí.
Pensemos que podemos alcanzar el gobierno sin haber podido darnos una estructura jurídica más simple, con menos discusiones por separado y menos órganos diferentes, por lo que el liderazgo de Tabaré será más y más necesario, y los apoyos con que cuente más y más sólidos.
Recordemos que en octubre nos jugamos todo. *
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