El presidente Batlle y la Unctad: dos caminos distintos

El presidente Jorge Batlle participó de la inauguración de la XI Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) en San Pablo. A pocos metros del presidente Lula da Silva, el jefe de Estado uruguayo sostuvo que nuestro país ha seguido y apoyado los trabajos de ese organismo. Pero enseguida tomó buena parte de su tiempo para hablar de las misiones de paz de Uruguay en Africa, la situación interna de países africanos y otras cuestiones, desaprovechando minutos valiosos para enfocarse en el eje central de esta conferencia: las relaciones entre comercio y desarrollo, y en especial para resolver los problemas de las naciones del sur.

Nuestro Presidente sólo dedicó sus palabras finales a presentar la posición uruguaya ante la Unctad. Reclamó un sistema comercial más justo, equitativo y abierto, atacó particularmente el proteccionismo agrícola, y elevó varios pedidos de cooperación, apoyo y entrenamiento desde ese organismo. Poco más que eso.

Surgen entonces varias preguntas. ¿Por qué no se aprovecharon mejor esos minutos para enfatizar los problemas clave que vive el Uruguay, más allá de la denuncia genérica al proteccionismo o el reclamo de un comercio más justo? Hay muchos temas pendientes en ese camino, desde la aplicación de normas sanitarias y fitosanitarias a la resolución de controversias comerciales. Sin duda una cuestión clave es el comercio agrícola, pero a pesar de ello Uruguay sigue sin participar del conjunto de naciones del sur que reclaman desmontar ese proteccionismo, el «Grupo de los 20″ (que incluye a Argentina, Brasil y otras naciones del continente junto a otros gigantes como China e India) y que mantuvo una reunión aquí en San Pablo.

La paradoja de las palabras presidenciales se acentúa dado que esta conferencia apunta en un camino muy distinto al que sigue el gobierno Batlle. En efecto, Rubens Ricupero, secretario general de la Unctad, advierte que los acuerdos de libre comercio por sí mismos sólo brindan oportunidades, y que deben existir estrategias nacionales que promuevan una mejor inserción internacional, mientras que también deben generarse programas para diversificar la oferta de productos exportables. Esa postura es la que se respira en los corredores de la conferencia, y que implica retomar el papel de un Estado activo. Por el contrario, el actual gobierno uruguayo repite su fe en los tratados de libre comercio en sí mismos, y ha abandonado muchas acciones estatales de apoyo a la producción nacional, suponiendo que el mercado por sí solo generará los ganadores. Lamentablemente en esos temas tan delicados, el Presidente además intercaló aluciones a la falta de unidad y coordinación entre las agencias de las Naciones Unidas –una cuestión que no estaba en discusión–.

En la Unctad también se enfatiza el comercio y la cooperación entre las naciones del sur. Es la posición que vienen sosteniendo las delegaciones de Brasil, India y Sudáfrica, entre otros. Nuevamente en este caso nuestro gobierno tiene una ruta diferente ya que repite los cuestionamientos al Mercosur y coquetea con un acuerdo comercial con EEUU.

Por otro lado, prácticamente todos los documentos de la conferencia advierten sobre los efectos negativos de la marcha actual de la globalización y los desbalances que se generan. Por esa razón varias delegaciones plantean mayores regulaciones en esos escenarios. Nuestro gobierno, por el contrario, busca acelerar el ingreso a ese mundo global.

Surgen entonces muchas dudas sobre bajo qué premisas se presenta nuestro gobierno ante estas grandes conferencias internacionales. Nuestro Presidente alaba a la Unctad, celebra a su secretario general, y recuerda a figuras como Celso Furtado o Raúl Prebisch. Pero en este mismo encuentro, Rubens Ricupero se ha definido como una persona que desea cambiar el orden actual de las cosas, admitiendo que la Unctad se encuentra a la izquierda en el sistema de las Naciones Unidas –un hecho que tal vez pasó desapercibido para nuestra delegación–. Las otras figuras intelectuales invocadas por nuestro Presidente bregaban por la autonomía económica, insistían en el protagonismo del Estado volcado a las necesidades nacionales y alentaban medidas efectivas para llevar todo eso a la práctica.

Por estas razones, la presentación presidencial ante el plenario de la Unctad deja en claro que en un futuro próximo se deben realizar varios cambios. Un primer paso indispensable es que nuestros más encumbrados representantes realicen intervenciones claramente vinculadas a las urgencias uruguayas sobre el desarrollo, como ajustadas a los temas que realmente se debaten en estos foros internacionales.

Un segundo paso es retomar una participación inteligente en aquellos grupos de naciones del sur que presionan por recuperar una mayor autonomía en el desarrollo y un comercio más equitativo.

Finalmente se abre la gran tarea de reconstruir la presencia estatal, como expresión ciudadana, en generar una nueva estrategia de desarrollo. *

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