Aléjense del agua

El diario El Observador se quedó sin su banco y ahora dice estar muy preocupado por el destino del agua uruguaya. Y es lógico, porque el vital elemento puede ser fuente de ingreso para criminales y puede significar la muerte de millones de seres humanos que no podrán acceder a él.

En su editorial de ayer, el matutino de los Peirano titula «Estatismo duro de morir» y en su primer párrafo dice: «La reputación de Uruguay como país serio y en vías de modernización vuelve a estar amenazada por un nuevo empuje estatista, esta vez sobre el agua. La Corte Electoral confirmó que están las firmas para que, junto con la elección presidencial, se plebiscite una reforma constitucional poniendo el suministro de agua y los servicios de saneamiento bajo total monopolio del Estado por los siglos de los siglos».

Afortunadamente así será, estimados colegas obsesionados con una política neoliberal que se despedaza. Es por eso que los banqueros quieren cambiar de rubro.

El editorialista, apoyado por una página seudoinformativa que titula «Izquierda festeja plebiscito por el agua, empresarios se preocupan», se olvida de algunos pequeños detalles para embarcarse en su ataque al «estatismo», como por ejemplo que dentro de 40 años (que es como decir mañana) las reservas de petróleo se habrán extinguido en el mundo y la guerra –no es nuevo– será por la posesión del agua.

Pasa por alto, con total ligereza e impudicia, el hecho de que Uruguay, junto a sus socios del Mercosur, cuenta con los mayores acuíferos del planeta, razón más que elemental como para poner el agua al resguardo de cualquier gobierno de turno.

Ignora, o se hace el distraído y lo soslaya, que en el sur de Italia –en la isla de Sicilia para ser más exactos– la extracción, manejo y comercialización del agua está en manos de la mafia.

En otra parte del editorial de El Observador se dice: «Si ahora se anulan las concesiones, ¿de dónde saldrán los recursos para las necesarias inversiones para que el agua, que siempre ha sido uruguaya y nunca se ha extranjerizado o privatizado, llegue a los hogares uruguayos? Pero eso no parece ser problema para los impulsores de la reforma constitucional: será problema del próximo gobierno que quizá tenga poderes mágicos para generar los recursos económicos con los cuales financiar el saneamiento. Que Harry Potter lo ayude».

En primer lugar, Harry Potter, como Supermán, no deja de ser un estúpido, por tanto nada puede hacer al respecto.

En segundo término, sí será problema del gobierno progresista del Frente Amplio tomar el toro por las guampas, pero con dignidad.

También se olvida el articulista de los líos que persisten con Uruagua, la empresa española encargada del suministro de agua potable en Maldonado, donde no se hicieron las obras prometidas y las tarifas treparon a guarismos nunca vistos en nuestro país.

En ese sentido, para El Observador «la señal estatista, exacerbada al tratar de darle rango constitucional, es una fórmula segura para ahuyentar inversores».

Que no se preocupe el hombre de negocios; para el agua no necesitamos inversores, los necesitamos para abrir fábricas, para invertir en emprendimientos agroindustriales, para dar trabajo a los uruguayos. Ningún inversor se va a escandalizar porque Uruguay decida que el agua pasará a ser, a no dudarlo, un asunto de rango constitucional.

Los inversores de buena fe son gente inteligente. No los descalifique de esa manera, porque así sí los ahuyenta.

El agua es como el trasplante de órganos: «tiene que estar fuera del alcance del comercio de los hombres»; así lo pautaron en la ley hombres probos, a fin de evitar carnicerías humanas para poder comer. *

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