Total…. ¡son pobres!
Hace seis meses se sancionó la ley 17558 que extiende la Asignación Familiar a los hogares de menores recursos. Dos meses y medio después de sancionada, el P: Ejecutivo, reivindicando su competencia de reglamentar las leyes, la vetó parcialmente, según expresó en el mensaje enviado al Parlamento, porque la misma era invadida por el art. 5º de la ley aprobada.
A mediados de Mayo, el Dr. García Zeballos, asesor en seguridad social del Ministro de Trabajo, dijo en la Sala Maggiolo de la Universidad, en el seminario Empleo y S. Social, que el decreto estaba pronto para la firma del presidente, y que regiría a partir del 1/06/04.
Hace apenas unas horas, la Cámara de representantes tuvo que aprobar una moción de urgencia reclamando la reglamentación de la ley 17558, lo cual motivó que el diputado colorado Gabriel Pais tuviera que decir que de cualquier manera, la fecha de vigencia sería el 1/06/04.
¿En qué quedamos? ¿Reivindicamos la facultad de reglamentar la ley, y en seis meses no lo hemos hecho, a pesar de que el decreto está pronto? ¿O será que una vez más el señor Presidente de la República canta la justa y proclama su desprecio por los pobres? Recordemos que cuando se le preguntó ¿quién pagó el ajuste cambiario del 2002? respondió frívola e irresponsablemente: «¿usted cree que el gobierno no supo que lo iba a pagar la gente más pobre? ¡Por supuesto que lo sabía!»
Van a aprobar el decreto, sin duda. Pero uno se pregunta ¿qué hay detrás de toda esta demora? ¿Problema de recursos? No debe de ser así, porque bastaba con no aprobar la ley, como lo hicieron.
¿O será aquello de que no sólo hay que ser de determinada forma, sino además parecerlo? Que es lo mismo que decir: a mí los pobres me importan un bledo, y además se lo hago saber. Y de paso cañazo les digo, que la competencia reglamentaria es mía y sólo mía, y la ejerzo cuando se me antoje.
Y conste que somos de los que no nos satisface demasiado la ley aprobada. Pero eso es harina de otro costal. Lo que queremos poner de relieve es que con este tipo de actitudes se fomenta el desprestigio en la clase política. A no asombrarse entonces con reacciones de desprecio de la sociedad hacia la política, que rechazamos tajantemente. Pero no podemos desconocer que existen y se extienden.
¿Qué otra cosa puede pensar el pueblo, cuando se han publicado cifras que demuestran que la pobreza en los niños aumentó un 70% en tan sólo cuatro años y se triplicó en los mayores adultos, o que el 39.5% de los trabajadores declaran trabajar en negro, por tanto sin protección alguna, cifra que asciende al 48% si se incluyen algunos grupos que no lo están en la medición del Instituto Nacional de Estadística? Parecería que el mensaje del gobierno (que siempre canta la justa, se lo reconocemos) es: Total… ¡son pobres! *
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