Efervescencia: las comunas solas y unidas
La separación en el tiempo de las elecciones nacionales de las departamentales demostró, desde el comienzo, su bondad al manifestar la importancia o primacía de los líderes locales. La o las autoridades nacionales van perdiendo poder ante –en este caso– los postulantes departamentales al cargo de intendente, lo cual ya es más que un algo en el necesario proceso descentralizador político del país.
A esa bondad inicial se han ido sumando otras, como la que significó la reunión que tuvo el Congreso de Intendentes que, preparando la transición, juntó a los actuales intendentes con los recién electos, y la comisión de seguimiento que entre ambos pergeñaron. Comisión que actúa y seguirá actuando con la doble finalidad principal de gestionar alternativas para el agudo déficit que padecen las comunas en general, y de armar un esquema común que contemple satisfactoriamente sus necesidades; de expresar las respectivas exigencias que presentaran en ocasión de la ley de Presupuesto Nacional.
En esa senda, todo bien. Pero –consecuencia de la crisis– han comenzado a crearse aspiraciones que pueden conspirar contra el buen éxito de la empresa global que encarna dicho Presupuesto, y contra el progreso del órgano mayor que aúna a las comunas.
Se trata del monto que debiera tomarse para la confección de las demandas presupuestales. En ambos asuntos se observan diferencias bastante gruesas de conceptos que pueden hacer peligrar la indudable fuerza sinérgica de la unidad representada por el Congreso con la consecuente pérdida de eficacia en lo interno y externo.
Un estancamiento o retroceso del Congreso de Intendentes como institución, y una pérdida de fuerza de cada una de las intendencias como partes de un todo que no ha conseguido la madurez y fortaleza que debe tener toda institución que maneja el poder y debe manejarse con otro de más fuerza, más antigüedad y más, digamos, mañas.
En el caso de las patentes, puede entenderse la aspiración a la rebaja de éstas que tienen –o tendrán– las comunas. Pero debe primar en el tono de la discusión, el recuerdo de unidad que se había conseguido anteriormente. No olvidar que sólo la Intendencia de Flores no adhería a la patente única.
Y en lo que tiene que ver con el porcentaje de las atribuciones presupuestales, tampoco olvidar que el concepto solidario de horizontalidad –la más rica en recursos utilizados y recaudados compensando en algo, o mucho, en favor de las de menos– es el concepto más apropiado para el desarrollo armónico de la totalidad del país. Y para la buena armonía, crecimiento, calidad y poder institucional del Congreso de Intendentes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad