Patética radiografía oficial de la sociedad uruguaya
Los funcionarios de las oficinas del gobierno especializadas en el seguimiento de los guarismos económicos, de continuar así, pronto se verán amenazadas por el riesgo de la pérdida del empleo: no hacen más que difundir –debidamente autenticadas con los sellos oficiales– constataciones horripilantes acerca del estado social de inequidad que padece la república.
Ironías aparte, hace pocos días los informes oficiales se descargaron con una constatación histórica que sin duda marcará un antes y un después en materia de reconocimiento del fracaso de una conducción política y económica.
Efectivamente, los resultados de la última Encuesta Nacional de Hogares nos dice que hace cinco años había en el país alrededor de 400 mil pobres. Ahora esa cifra se duplicó y alcanza a más de 850 mil.
Si a la elocuencia de esta cifra le faltara algo, se lo aporta el capítulo destinado a la cuestión de la infantilización de la pobreza: hace cinco años había 210 mil niños pobres, ahora hay 327 mil niños en esa situación. Los niños que han terminado primaria apenas alcanzan el 47% y solo el 10% terminó el liceo.
Los estudios del Instituto Nacional de Estadística no remiten a un período de tiempo restringido sino a cinco años de aplicación de determinadas propuestas económicas. Y bien cabe concluir aquí con la sentencia bíblica de «por sus frutos conocerás el árbol». Y los frutos nos los brindan las propias oficinas del gobierno.
Ahora el INE aporta otro dato clave: la continuidad en la caída del salario real. Como informa en su edición de ayer LA REPUBLICA: «El poder adquisitivo de los salarios cayó en abril por segundo mes consecutivo, 1,08% (en marzo la reducción fue de 0,02%), para acumular un descenso de 0,95% en 2004 y de 1,54% en los últimos 12 meses, según informó el oficial Instituto Nacional de Estadística (INE)».
Los datos que proporciona el INE son ilevantables y por ello se constata que en el sector privado se produjo en abril una involución del salario real (aumentos nominales menos inflación) de 1,09%, mientras que en el sector público la caída fue del 1,03%.
La pérdida de poder adquisitivo desde mayo de 2003 a abril de 2004 (últimos 12 meses) fue de 2,87% en el sector privado, mientras que en el sector público se constató una ganancia de 1,11%.
Esta línea de depauperación para los asalariados es concordante con las recientes cifras proporcionadas por el propio INE en el sentido de que el número de personas que viven en la pobreza se ha duplicado en el país.
Los salarios nominales crecieron 0,16% durante abril, correspondiendo 0,14% al sector público y 0,18% al sector privado, mientras que la inflación de ese período fue de 1,23% por lo que el resultado es negativo.
Durante 2002, año de la peor crisis económica del país, los salarios acumularon una depreciación de 19,49%, y en 2003 la caída fue de 3,39% con relación al año anterior por lo que el poder adquisitivo lleva ya tres años consecutivos perdiendo pie sin que se perciban esfuerzos serios por parte del gobierno para detener este proceso.
Como queda dicho en esta misma página (ver nota aparte), las perspectivas de reactivación del mercado interno son, por decir lo menos, poco halagüeñas y mal puede hablarse de recuperación económica cuando los uruguayos asalariados son empujados cada vez más hacia el infraconsumo. *
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