La patria de Artigas

Cuando dejé, entre otras cosas, la presidencia de la Fundación Winners para dedicarme exclusivamente a esto y a la elaboración de mi libro, pensé que duraríamos unos días.

Hoy tengo varias cosas que agradecer, pero hay dos que tienen mucho valor: una es que LA REPÚBLICA lidere junto a Sarandí Sport la tarea que muchos ciudadanos humildes realizamos a través de los programas «En Positivo» en radio y televisión. Y la otra, más importante todavía, es que el espacio para esta información sin marketing no corresponde a asesinatos en zonas rojas ni a tráfico de drogas ni a violaciones; no aparece en los informativos «serios» ni en los programas importantes.

Se refiere a lo que miles de ciudadanos humildes, anónimos, gauchos, indios y pobres, están haciendo.

Por ejemplo:

*Las bibliotecas en los asentamientos.

Concurso de cuentos –10 a 18 años– organizado en el Cerro, en la biblioteca popular de Santa Catalina; cuentos que serán llevados al Solar de Artigas en Paraguay.

Por aquello de que debemos ser ilustrados y valientes.

Otro ejemplo:

* El fútbol y el merendero en La Luz-Tacurú, y la selección de niños de asentamientos para el grupo que concurrirá a Asunción para participar en las Cruzadas Artiguistas como forma de confraternizar con los sin tierra de Curuguatí, con los indios guaraníes y otras gentes de las provincias argentinas.

Por la unión de los corazones ante el desafío del mercado.

Otro ejemplo:

* Las Huertas Comunitarias, sin rejas y sin vigilantes, ya instaladas en tres asentamientos para repartir la fruta y la verdura.

O la bloquera en la Gruta de Lourdes con el padre Rodolfo, para construir bloques y cambiar la indignidad del cartón y el nailon por viviendas de material.

Por aquello de que los más infelices sean los más privilegiados.

Y más talleres, panaderías, deportes con la colaboración de hombres de todos los partidos políticos, religiosos de todos los credos, católicos, protestantes, umbandistas y más.

Por aquello de la libertad civil y religiosa en toda su extensión imaginable.

Con los que tienen mucho, con los que tiene poco y los que no tienen nada.

Nos han ayudado, entre otros, y junto a mucha gente común:

La Asociación de Cultivadores de Arroz, con arroz.

El Centro de Hoteleros, con puestos de trabajo.

La Harinera Durazno, con harina.

Conaprole, con productos lácteos.

Servilunch, con viandas.

Brigada de Infantería N° 1, con pan.

Intendencia de Montevideo, con arena, pedregullo y portland.

De esto nadie hablará pero nosotros seguiremos organizándonos desde abajo, sin mayor apoyo y planificando durante la propia acción, con una radio y un diario, y la vigencia del más grande ciudadano americano, que cada día está más adentro de nuestros gurises pobres.

Esto es, encontrarse codo con codo en aquellas facetas de la acción que deberían unirnos a todos los orientales.

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