"Suele ser más fácil descubrir una verdad que asignarle el puesto que le toca"

odas las personas son iguales ante la ley, no reconociéndose otra distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes, salvo el ciudadano Danilo Arbilla, que puede invocar su honor por sobre todas las cosas por lo cual no se lo puede investigar y si eventualmente llegase a ser descubierto in fraganti delito, por favor llámese al ministro del Interior para ver cómo se procede» (Nuevo texto del artículo 8 de la Constitución de la República).

«Suele ser más fácil descubrir una verdad que asignarle el puesto que le toca» (F. de Sassure).

El comisario Rivero debería leer el Curso de Lingüística General de De Sassure, de donde tomé la frase. Creo que de ahora en más tendremos que recurrir a este autor para poder pensar en la «cadena de significaciones» que esta reacción espasmódica del establishment, precisamente revela. El poder no es sólo la suma de la fuerza económica o militar. El poder es, son, relaciones. Levantar un teléfono y decirle a la persona indicada en el lugar indicado, con certeza de ‘poder’ influir: «Che, me están investigando a mí, ¿qué es esto?». La coagulación de poder que contiene este signo puede verse mejor en contraste: ninguno de mis 400 compañeros de la Salud que están en la calle, desocupados, ninguna mutualista fundida, pudo acceder siquiera a la milésima cuota de poder del señor Arbilla. Ellos están, estamos, condenados inevitablemente. No fueron investigados ni pública ni secretamente. Víctimas del mercado. Abierto. Sin honor y sin pan.

Relaciones

Me llamó la atención la irrupción de un concepto que hasta hora era difícil de incorporar al discurso oficial. Terrorismo de Estado. Una vez intenté vanamente publicar una carta de respuesta al señor embajador Julio César Lupinacci que había publicado la suya en Búsqueda, El Observador y El País. Intentaba defenderse de las acusaciones públicas realizadas con mi firma, relativas a su participación en el «Memorándum Secreto» vinculado a la desaparción de Elena Quinteros. Envié mi versión por carta, por fax y por correo electrónico a los tres medios. Nunca se publicaron. No se me ocurrió levantar un tubo y llamarlo a Arbilla, no lo conozco, no nos encontramos en ninguna fiesta. Cosa que evidentemente sí hizo el señor Lupinacci, que todavía sigue siendo punible, él sí por terrorismo de Estado.

Claro: tampoco ha sido investigado. Relaciones que uno tiene, ¿vio? ¿Es inocente? Tengo derecho a sospechar. Tengo derecho a sospechar como cualquier ciudadano que algo turbio se mueve en el entorno. ¿Cómo podrá investigarse en nuestro país a un ciudadano «intocable» si una de las máximas jerarquías policiales fue decapitada así, sometida ahora él, al escarnio? Los elementos que hay son más que suficientes para comenzar una investigación. Obvio: no lo son para condenar a nadie. Pero para eso son los procesos. Para desentrañar la culpabilidad o no.

El señor Danilo Arbilla está comprendido en el artículo 8 de la Constitución. Puede y debe (como él mismo lo reclamó y sin embargo ahora está paradójicamente evitando) ser investigado.

Más suspicacia ha generado su campaña publicitaria desaforada, que le permitió estar minutos preciosos en la TV dando su versión, sin que ningun canal ofreciese la contraparte a Rivero, a María Urruzola, a Flores Silva, o Federico Fasano: acusados, sin pruebas ni fundamentos, de CONSPIRADORES. Su pedido infundado de custodia policial (¡vamos!) y ponerse de víctima por los pinchazos telefónicos integran algo que se parece más a una coartada.

¡Al ladrón, al ladrón!

Danilo Arbilla clama por sus teléfonos «intervenidos» pero no dice de dónde sacó, cómo obtuvo, un oficio reservado de la Policía dirigido al Poder Judicial donde se solicitaba la investigación que no iba a ser pública precisamente. ¿Se puede investigar con o sin pruebas en el Borro pero no en las alturas? ¿Dónde se mueve el lavado de dinero, en el Borro o en las alturas?

Procesado 1040

Arbilla tiene poder para poner en funcionamiento una gama exquisita de recursos para reparar su honor herido: medios publicitarios, entrevistas, llamadas, contactos. Resortes que valen, pesan, presionan, mucho más que el más prestigioso gabinete con los mejores abogados de plaza. Como recurso, además, mucho más barato. Resultado: Arbilla no fue investigado; al comisario Rivero, tercera jerarquía policial, lo volaron como chicharra de un ala. ¿Quién se animará a investigar en las alturas aun teniendo evidencia? ¿Quién y cómo podrá poner en el futuro la verdad en su lugar? El efecto (deseado o no) ha sido frenar todo tipo de investigación sobre lavado de dinero. Ha resultado una brillante operación de marketing, de recurso publicitario para que vengan acá. En Uruguay no sólo se puede lavar dinero sino que además se tienen las garantías absolutas de confidencialidad, de reserva, de contactos privados para evitar que los «bien nombrados» sean innombrables, inimputables. No creo que Arbilla sea el «contacto» del Cártel de Juárez, aunque él tendría que haber accedido republicanamente a una investigación sin considerarse agraviado.

También afirmo que dime con quién andas y te dire quién eres, y que en materia de negocios, lo importante es la ganancia, no la moral. Eso también Arbilla lo sabe y lo defiende en su publicación. Eso es precisamente Mercado Abierto. La plaza financiera agradecida… Escuchen lo que dice «la plaza»… ¡muy bien! Se han ocupado de destacar que la bolsa no ha reaccionado negativamente por este «escándalo». Bussines are bussines.

Otra vez

El estudio Posadas, Posadas y Vecino tenía una tarjeta de presentación internacional, que fue aportada en la Comisión Investigadora del Escándalo Collor. Exponía las virtudes de la legislación uruguaya para la inversión. Un paraíso. Se detallaba en lenguaje elusivo todo lo que se podía lograr en una plaza como la uruguaya. Es así: se opera con tranquilidad protegidos por el «secreto bancario» y una ley, la 11.073, que autoriza a crear Sociedades Anónimas Financieras y de Inversión (SAFI) que pueden realizar intermediación off shore, es decir, desde y hacia el exterior. Chiche; ideal para el lavado. Esas son las ventajas comparativas. Uruguay, país de servicios. Es sabido y conocido que en toda América Latina el narco ha demolido hombres, instituciones, sociedades con honor y prestigio. Es una de las peculiaridades. Entre otras cosas porque hay mucho dinero. El «prestigioso» estudio en cuestión tendrá que dirigir su denuncia penal también contra la revista argentina «Noticias». El 12/08/99 bajo el título «Don Ignacio, el herrero y las buenas costumbres» escribíamos en esta columna: «En el último número de la revista argentina ‘Noticias’ la nota de tapa está referida a declaraciones de Abel Reynoso, último director de la DEA en Buenos Aires. Dice tener en la mira 14 empresas fantasma uruguayas, que están en el circuito de dólares provenientes del narco y otras actividades ilegales, creadas todas en el Estudio Posadas, Posadas y Vecino (…)»

«Don Ignacio» –así lo llaman en los círculos de empresarios y abogados del «negocio»– fue entrevistado por «Noticias». Usó, calcadas, las mismas declaraciones del candidato Lacalle: «Que acusen al herrero por lo que se hace con el cuchillo que confeccionó es un disparate». El periodista insiste en que su nombre lo había manejado el Senado brasileño cuando el escándalo.

Collor. «Fue todo un invento… son todas macanas» agregó y cortó. Inconfundible desplante. Era él. Ignacio de Posadas.

La pretensión de compararse al noble, legendario y calificado artesano, es un despropósito. La «fabric
ación» de sociedades está muy lejos del arte de templar y modelar con tiempo y dedicación un metal difícil y arisco. Se requiere «tekné»: arte, técnica, sabiduría. Acumulada generación tras generación, trasmitida por los maestros. Fuente de filosofía; una forma de ver el mundo.

El «Safismo» tiene como única habilidad refugiarse en una ley y «venderse»en el exterior. El alma es el engaño fiscal. El «arte» de este «negocio» es «no preguntar» y embolsar. El sigilo, la confidencialidad es uno de los pilares. «Negocios son negocios». Es una forma de vida (…).

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