Lo que dicen las encuestas

La última encuesta de People’s Tendencies, cuyos resultados se publicaron en nuestra edición de ayer, sábado 24, confirman la tendencia aparentemente ineluctable de la victoria de las fuerzas progresistas en las elecciones generales de octubre próximo. Si éstas se realizaran hoy, la Nueva Mayoría obtendría el 53 por ciento de los sufragios con lo que se aseguraría la Presidencia de la República sin necesidad de la segunda vuelta o balotaje.

Sin embargo, lo novedoso de la encuesta que comentamos radica en el hecho de que muestra un crecimiento importante del Partido Colorado en las preferencias del electorado alcanzando un 19 por ciento, mientras el Partido Nacional se mantiene estacionario en el 20 por ciento. Sin duda la nominación del escribano Stirling –virtual candidato oficial de la colectividad de Rivera antes aun de conocer el resultado de las internas de junio– incidió de manera notoria para hacer volver al viejo lema a muchos votantes tradicionales del coloradismo. No es aventurado afirmar que la perspectiva de una tercera candidatura del doctor Sanguinetti –cuyo carisma y prestigio son innegables– había alejado a muchos votantes colorados que rechazaban la postulación de figuras emblemáticas pero desgastadas y demasiado asociadas a los desaciertos del gobierno actual.

Queda demostrado, asimismo, cuán importante es la renovación de los cuadros dirigentes en cualquier partido político. Y esto que decimos vale también para el crecimiento de la adhesión a la candidatura del doctor Larrañaga entre el electorado nacionalista. El líder de Alianza Nacional es, incuestionablemente, una figura renovadora en el panorama político uruguayo, mientras que el doctor Lacalle, a pesar de su trayectoria y de sus condiciones de conductor, es percibido (al igual que Sanguinetti en el Partido Colorado) como una figura con fuertes vínculos con los últimos gobiernos y, por tanto, corresponsable de los manejos desatinados de la cosa pública.

Sin embargo, esa revitalización del Partido Nacional, ese viento renovador, no parece suficiente (de acuerdo con los datos de la encuesta de People’s Tendencies) para hacer crecer el caudal electoral de dicha colectividad. Es cierto que aún restan varios meses de aquí a octubre, pero téngase presente que en las últimas elecciones –las de 1999– el partido de Oribe cosechó un porcentaje de adhesiones en el entorno del veinte por ciento, similar al que recoge hoy. De donde es posible inferir que esa colectividad no ha logrado aún recuperar la importante masa de votantes cuya pérdida se verificó hace cinco años. Una masa que los analistas catalogan como el ala izquierda del Partido Nacional y que no ha encontrado en el lema tradicional un sector o un dirigente que la represente con legitimidad. El tiempo –los seis meses que restan– dirá si el doctor Larrañaga (en caso de resultar triunfador en las internas de junio) logra atraer a filas blancas a quienes percibieron en el liderazgo del doctor Lacalle una derechización del partido.

Siempre de acuerdo con los datos de esta encuesta, es significativo el bajísimo índice de encuestados que se manifiestan como indecisos. Apenas un cinco por ciento no tiene resuelto a quién dar su voto, con lo que los hipotéticos resultados que prevé la empresa encuestadora no se verían alterados.

Los uruguayos venimos acumulando, desde hace varios lustros, frustración tras frustración. Las expectativas cifradas en cada gobierno pronto se evaporaron y es así que la gente, superando las tergiversaciones y mentiras de la derecha, está dispuesta a optar por el cambio propuesto por las fuerzas progresistas. *

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