Vivian Trías y la geopolítica de la dominación
«Así como, con entera justicia, la teoría racista del Tercer Reich fue desenmascarada en su carácter de seudociencia, también se calificó del mismo modo al contenido geopolítico del Lebensraum (espacio vital). Pero en este caso es discutible el propio rigor científico de la calificación».
Haushofer es el ideólogo nazi de una geopolítica destinada a fundamentar el «espacio vital». La política intervencionista y chovinista de la burguesía alemana –sin mercados exteriores suficientes, perdidos al fin de la primera guerra de rebatiña interimperialista– la compele a esa fundamentación teórica y política, en pos de su recuperación. El objetivo es orientar la «conciencia geográfica del Estado», con vistas a lograr la superioridad absoluta de la raza aria, frente a la cual las «inferiores» deben someterse o exterminarse. Alemania es la «nación superior» porque es la más pura de la raza aria, y los alemanes «la más alta especie que existe sobre la tierra», según «Mi Lucha» de Hitler, y por consiguiente, deberían expandirse hacia el este y convertirse en la nación dominante.
Los imperialistas estadounidenses formulan en diferentes períodos, teorías justificativas de su expansionismo.
Hacia 1880 llega a su fin el llamado «intraimperialismo», vale decir, la colonización del oeste del territorio de EE.UU. Los capitales monopolistas se vuelcan, en la primera fase de expansión exterior, hacia el Caribe y Centroamérica. Por entonces, en 1897, el Capitán de Marina Alfred Mahan publica «El Interés de América en el Poder Marítimo». Según Mahan, Occidente está amenazado por el «peligro amarillo». Europa cumple la función defensiva en determinadas regiones, pero en el Caribe la misión concierne a EE.UU. En concordancia con la nueva fase expansiva, Mahan propone la formación de una gran escuadra naval, la ocupación de bases en el Pacífico, la hegemonía en el Caribe y la construcción de un canal en Centroamérica. Se activa un creciente intervencionismo fundamentado por las teorías del «gran garrote» y la «diplomacia del dólar» de los presidentes Teodoro Roosevelt y Guillermo Taft (1901-1909 y 1909-1913 respectivamente).
Trías señala:
«[…] Mahan es el geopolítico yanqui en la época en que Inglaterra es el epicentro de la economía capitalista mundial. […] Spykman es el geopolítico de la época en que Estados Unidos ha copado el centro del escenario capitalista…»
Es que en plena Segunda Guerra Mundial (1942) el profesor Nicholas J. Spykman publica «Estados Unidos frente al mundo».
«Comencemos por resumir los fundamentos ideológicos de lo que podemos llamar el «spykmanismo». «[…]Sin poder político -aptitud para mover hombres- la técnica no puede servir a designios de carácter social. Por eso toda la vida civilizada descansa en última instancia sobre el poder».
Spykman concluye que para obtener los objetivos buscados, EE.UU. debe tener una actitud agresiva en el escenario internacional. En el siglo XX la guerra se convierte en «total». Analiza la política del equilibrio de poderes británica, y cree que EE.UU. ha heredado sus resultados.
Pero dice Trías:
«En el siglo XX, en cambio, el poder se ha descentrado, o mejor, se han multiplicado los centros de poder. Spykman enumera, por lo menos tres: Estados Unidos, Europa y Lejano Oriente.»
Y luego: «En resumen, la Unión debe procurar dos equilibrios de poderes; uno en Asia y otro en Europa. De esa manera mantendrá libres sus manos para afianzar su hegemonía en el Nuevo Mundo y para, sobre esa base, erigirse y mantenerse como la más poderosa potencia de la Tierra».
En Europa se opone a que el Viejo Continente se integre económica y políticamente; y se interpone al surgimiento de una potencia dominante como parecía ser la Alemania de Hitler, para lo cual busca la alianza con el Reino Unido.
En Asia cree necesaria la alianza con Japón frente al peligro de China, que surgiría de la guerra como la gran potencia rival.
Pero en América, es vital la integración liderada por EE.UU., venciendo las resistencias latinoamericanas.
Spykman opina: «Es natural esperar que las repúblicas del sur resistan, con uñas y dientes, tal perspectiva «[…]ninguno de los estados americanos se avendría a realizar de grado los cambios imprescindibles para crear esa economía de tipo regional… Unicamente la conquista del hemisferio por Estados Unidos y la implacable destrucción de las economías regionales ahora existentes podría realizar la integración necesaria». Por eso, Trías afirma que Spykman es el geopolítico de la dominación. Varias décadas después, el proyecto imperialista sigue en pie actualizado en base al ALCA y al Plan Colombia. *
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