San Carlos, cuna unitaria de izquierda en el interior
Analista
Don Carlos Bonavita, talentoso periodista y nacionalista de toda la vida, culmina su carrera política como presidente del Frente Izquierda de Liberación (Fidel) y diputado por esa colectividad. Todas las semanas nos deleitaba con «Crónicas del Pago Chico» publicadas en el semanario Marcha. Como un mensaje premonitorio nos dejó este relato. En una localidad del interior, dos vecinos estaban enfrascados en una discusión que subía de tono. Acertó pasar un tercero al que informaron lo que estaba ocurriendo. Mientras uno decía que se quedaba con los colorados, el otro lo hacía con los blancos. Usted amigo con quién se queda, fue la pregunta. Reiniciando su marcha, la respuesta fue: yo no me quedo, me voy. En el interior del país se iniciaba el camino que en Montevideo se estaba recorriendo desde hacía varios años.
Los partidos tradicionales iban perdiendo credibilidad. La ciudadanía no se sentía representada ni interpretada por los voceros de los centenarios partidos forjadores de la nacionalidad. Conscientes de esta realidad, hoy están empeñados en renovarse, creyendo que esto se opera simplemente con los cambios en la cúpula. Todo continuará igual en tanto sigan aferrados al modelo económico que sustenta el proyecto de país que ofrecen. Es oportuno reiterar lo que recordamos en una nota en estas mismas páginas. El hoy candidato, entonces presidente de la Cámara de Diputados, escribano Guillermo Stirling, manifestaba en la década del 80 a su regreso de una visita a La Habana: apurémonos hacer en democracia lo que Cuba hizo en dictadura. Curiosamente, el área de la salud y la educación es donde los cubanos alcanzaron los más importantes logros y en el país son los sectores más desprotegidos y los que provocan el más alto índice de conflictividad por la lucha de los gremios en revertir esta penosa situación.
El triunfo y el proceso de consolidación de la revolución cubana marcan un antes y un después en el mapa político nacional, se produce una suerte de reagrupamiento de fuerzas en defensa de la revolución hostigada y amenazada, se suman a las corrientes de izquierda prestigiosas figuras de las filas de los partidos de la clase dominante. En el departamento de Maldonado se constituye el Comité de Solidaridad con Cuba, integrado mayoritariamente con nacionalistas, oriundos de San Carlos. Precisamente a ellos es a quienes queremos recordar hoy.
En el desarrollo de la actividad solidaria surge la iniciativa de formar un nucleamiento de contenido netamente progresista. Se crea así el Grupo de Izquierda de Maldonado que, por sus objetivos y características, lo consideramos como el primero en el interior del país. Sus inspiradores y propulsores fueron el doctor José Frade, entonces presidente de la Junta Departamental de Maldonado, el escribano Adalberto González, concejal departamental, y el profesor Julio Vidal. Todos ellos docentes del liceo de San Carlos. El movimiento, de inmediato cobró ímpetu. Era comentario obligado en los boliches, las canchas de fútbol, en el campo gremial y social. Se advirtió un éxodo blanco, de nacionalistas que venían a la izquierda para quedarse y con ellos dirigentes de extracción colorada. Años después, como aporte de la recuperación democrática, treinta y siete hombres y mujeres de San Carlos fueron procesados y encarcelados por la dictadura militar.
Capítulo aparte merece el caso de Julio Vidal. Ya en silla de ruedas, con las dos piernas amputadas, en su domicilio dictaba clases de matemática, porque entonces como ahora los liceales tenían dificultades con la materia. Su casa es allanada y devastada. Nada quedó sano. Con su señora y dos hijas son llevados a una unidad militar, donde permanece durante dos semanas. Cuando las libertades retornaron al país, se le preguntó acerca del trato que recibió en el cuartel: Me hicieron de todo, menos el plantón.
Los que quemaron las naves pero cruzaron el Rubicón, son acreedores al recuerdo de la militancia y los simpatizantes del EP-FA que se aprestan al asalto de la ciudadela de la ineptitud, la arrogancia y el discrecionalismo, la Intendencia Municipal de Maldonado. *
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