La "brecha de confianza" en Bush

Resulta evidente que en los últimos días se ha producido un salto en calidad en la extensión y profundización de la resistencia del pueblo iraquí a las tropas invasoras. A la tenaz resistencia sunita, en líneas generales leal a Saddan Hussein, se han sumado desde el pasado fin de semana, las arrojadas acciones de grupos radicales de la mayoría chiíta (o shíita) creando en la región una situación bélica y sangrienta inédita.

Como señalan las agencias noticiosas «La lucha en los dos últimos días eleva a 614 el número de soldados estadounidenses muertos en Irak desde que comenzó la guerra. En Bagdad ayer había una sensación de crisis saliéndose de control, con Estados Unidos teniendo que enfrentar un nuevo frente de batalla».

Las agencias señalan que «Si bien los enfrentamientos que comenzaron el domingo han estado a cargo de un movimiento de milicianos chiítas que obedecen a Muqtada al Sadr  hasta ahora a la sombra del máximo clérigo de esa comunidad, Al Sistani , podría ser que su proclama provoque un efecto contagio.»

Mientras el matutino Le Monde habla de una situación al borde del caos, las críticas han arreciado en el interior de los Estados Unidos, ya en pleno desarrollo de una campaña electoral que será decisiva no solo para los pueblos directamente implicados en la guerra sino para todo el mundo.

Ted Kennedy, en su ataque más recio al presidente norteamericano, ha declarado que Irak se está convirtiendo en el «Vietnam de George Bush», una parte de lo que el veterano senador llamó una «ruptura de la confianza con el pueblo norteamericano». Kennedy en su discurso dijo que en educación, salud y economía, y también en Irak, el presidente ha creado «la más grande brecha de confianza desde Richard Nixon». Las palabras escogidas eran simbólicas. Aunque evocan el dolor de cabeza que Watergate le causó a Nixon, el término «brecha de confianza» se hizo popular durante la presidencia de Lyndon Johnson. En Vietnam, las tropas norteamericanas comenzaron a utilizar botones que decían: «Emboscada en la brecha de confianza», reflejando el cinismo de las declaraciones oficiales sobre lo bien que iba la guerra.

El ataque militar en Irak se ha comparado con Vietnam desde por lo menos marzo de 2003, cuando las tropas norteamericanas se enfrentaban con la resistencia guerrillera camino a Bagdad. Pero la poca cantidad de bajas y la rapidez de la victoria pronto invalidó la comparación. Ahora, sin embargo, ésta ha vuelto para perseguir a los partidarios y críticos de la guerra de Bush. Una vez más se escucha la temida «palabra C» (ciénaga). Altos políticos republicanos y demócratas advirtieron durante el fin de semana que en vez de retirar las tropas de Irak, posiblemente la Casa Blanca y el Pentágono no tengan otra opción que enviar más tropas para controlar la seguridad.

Desmentidos los pretextos a los que se apeló para desencadenar la guerra, la destrucción de Bagdad y de otras ciudades y la ocupación, ahora ha naufragado otra de las promesas realizadas por George W. Bush: la instalación de un gobierno democrático conducido por iraquíes antes del próximo 30 de junio.

Lejos de eso, la situación militar se agrava hora a hora, las pérdidas civiles son innumerables, los ataques a los centros religiosos se multiplican y el horror se expande.

Pensar a Bush un año más al frente del Estado norteamericano es una pesadilla universal. Sólo cabe esperar que la brecha se ensanche y finalmente sea derrotado. *

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