Una lección del Parlamento
Una vez más, el Parlamento ha cumplido con una de sus funciones esenciales: el contralor e investigación de irregularidades cometidas por el Ejecutivo.
Desde que el barón de Montesquieu enunció el célebre principio de separación de los Poderes del Estado, quedó establecido que el Legislativo cumpliría la doble función de legislar, es decir debatir y aprobar leyes, y de controlar a los otros dos poderes del Estado. El pensador francés había previsto el famoso sistema de pesos y contrapesos para evitar que un poder prevaleciera sobre otro. No obstante, en el funcionamiento de la democracia política, es clara la prevalencia del Poder Legislativo por encima de los otros por ser la caja de resonancia de la sociedad civil, en tanto sus integrantes son los representantes más genuinos del cuerpo electoral; es en ese poder que la democracia encarna en toda su plenitud.
Como queda dicho al comienzo, el Legislativo debe cumplir, además de la función propiamente legislativa, la de controlar e investigar los posibles desbordes o irregularidades del Ejecutivo.
«El Parlamento tiene la sagrada misión de desconfiar», aseguraba Martín C. Martínez, resumiendo de manera clarísima esa segunda función. Por tanto, yerran quienes se oponen a esta tarea aduciendo que los parlamentarios deben limitarse a la labor legislativa y dejar las investigaciones al Poder Judicial.
Pues bien, más allá de los reparos que a veces ofrece la actividad parlamentaria, e independientemente de las críticas que se suscitan a nivel popular, es preciso resaltar que nuestros representantes acaban de dar una lección acerca de esta delicada misión.
Por una mayoría contundente, de la que quedó excluido el Partido Colorado, la Cámara de Diputados resolvió pasar a la Justicia los antecedentes de la Comisión Investigadora del Sistema Financiero, una comisión encargada de analizar lo actuado por el equipo económico (MEF y BCU), de donde surgen, aparentemente, responsabilidades graves de los jerarcas cuestionados.
No nos pronunciamos sobre el fondo del asunto; en otra oportunidad lo haremos. Hoy queríamos simplemente destacar la importancia de esa función del Parlamento, pues en cierto sentido lo convierte en una suerte de fiscal que recoge el sentir y las inquietudes del pueblo *
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