Inacción uruguaya en la integración física

Se está constituyendo, a esta altura de los acontecimientos y de los procesos desencadenados por el actual proceso de integración, en un grave problema nacional. Por ello debería ser abordado en profundidad rápidamente por todos los partidos políticos y las organizaciones sociales, antes de que los hechos que se van generando, y los actos que se están concretando, por parte de Argentina y Brasil, tornen irreversible –aun cuando no fuere ésa la voluntad– la relevancia del Uruguay en la integración, con la consecuencia de afectación del futuro de nuestro país.

La última decisión de aquellos países, en el sentido de construir la proyectada autopista entre Gualeguaychú y Paso de los Libres, con una longitud de 450 km, de acuerdo con la propuesta de corredor de integración regional «Zárate – Paso de los Libres – Santo Tomé», vertebraría el denominado Eje Mercosur (San Pablo – Buenos Aires – Santiago), y el corredor bioceánico que uniría aquellas grandes capitales y sus puertos, pudiendo ello llegar a afectar la actividad del Puerto de Nueva Palmira y fundamentalmente la del de Montevideo. Al respecto me permito transcribir parte de lo expuesto en una nota de mi autoría publicada en julio de 2003, titulada «Una cuestión estratégica para el Uruguay: el Eje Mercosur». Se decía: «Resulta claro que el Uruguay quedaría como una ínsula abandonada si el eje vial Mercosur no atraviesa nuestro país, cuestión que debe ser preocupante en primer lugar para nosotros, los uruguayos, sin perjuicio de ser abordada por nuestros hermanos y vecinos, a los cuales habrá que asesorarles sobre todas las alternativas, para que puedan –con dignidad– ayudarnos». Agregaba más adelante, al subtitularlo como «Un problema serio para Uruguay»: «Lo constituye, sin duda, la ausencia de una interconexión con Argentina al sur del denominado ‘corredor del paralelo 33′, el cual cruza por el puente Fray Bentos – Puerto Unzué y cuenta con la complementariedad de la recién inaugurada obra de enlace vial Rosario – Victoria, para llegar casi en línea recta a Chile y al puerto de Valparaíso. Al existir incluso los puentes de Uruguayana – Paso de los Libres y Santo Tomé – San Borja, no se torna imprescindible el tránsito por nuestro territorio para vincular los mercados de San Pablo y Buenos Aires. Obviamente, lo mismo vale para el mercado chileno. Si se acelera el proceso integrador, felizmente motorizado, ahora también políticamente, corremos el riesgo de quedar al costado del inmenso movimiento en todos los sentidos que se va a dar». Ahora los temores se van a hacer realidad. No sólo no se torna imprescindible, sino irrelevante, el tránsito por nuestro territorio. Lamentablemente, el gobierno, y sus aliados de la coalición hasta hace muy poco tiempo, nunca tuvieron interés en involucrar al Uruguay en los proyectos de unión física que habilitaran el pasaje del eje vial por el Uruguay, o mejor dicho, lo tuvieron mientras tenía posibilidades el puente Colonia – Buenos Aires. Así se resolvió en una conferencia de ministros sudamericanos de Transporte realizada en el año 2000, planteando la utilización de la Ruta Nacional Nº 5 para atravesar nuestro territorio y el cruce hacia Buenos Aires por el dichoso puente. Al no tener esa viabilidad desapareció el interés por el otro, dejando todo librado a la voluntad de los restantes países involucrados. Nunca se tuvo en cuenta que, desde la Ruta 5, a la altura de Cardona, se podía tomar la Ruta 12, para llegar a Nueva Palmira.

Algunos datos relevantes

La autopista que construirá Argentina, con el apoyo de Brasil, fue presentada como propuesta en un simposio realizado en Rio de Janeiro en agosto de 2003, auspiciado por el Banco Nacional de Desarrollo Social (brasileño) y la Corporación Andina de Fomento (chilena), entidades que avalarán su realización. Costará 158 millones de dólares, estando planteado en principio un plazo de nueve años para su ejecución, el cual parecería se reducirá ahora a dos. En cuanto al financiamiento, las opciones contempladas en el proyecto refieren al peaje y créditos internacionales, aclarando que al momento de la presentación del proyecto no había previsiones presupuestarias.

Culminaba proponiendo al Estado argentino como la única entidad para tomar el posible crédito. Así se hará con el apoyo de Brasil, el cual peleó además con el FMI el carácter de inversiones, no de gastos, de los recursos destinados a obras de infraestructura. El Brasil tiene en esto una larga experiencia, ya que gran parte de su deuda externa está invertida en infraestructura.

Conclusión

Parecería que la gravedad del asunto eximiría de mayores comentarios. No obstante, como en tantas otras cosas que tienen que ver con el futuro del país, dentro de las nuevas condicionantes que plantea el proceso de integración, no podemos quedarnos sin políticas activas, esperando que el futuro gobierno enmiende los desaciertos generados por el actual. Sobre todo en una temática tan delicada donde los tiempos cuentan y podemos estar supeditados –pura y exclusivamente– a la buena voluntad de nuestros vecinos para enmendar las concepciones erróneas que determinan las decisiones del oficialismo. La alternativa del enlace vial Nueva Palmira-Zárate Brazo Largo, ignorada deliberadamente por el gobierno uruguayo, debe ser difundida a todos los niveles, para evitar –en esta problemática concreta– el aislamiento del país. *

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