Respuesta a la "sumatoria" del Nuevo Espacio

El senador Michelini parece sufrir de timidez y mandó un testaferro a responderme. El señor Jorge Pozzi, avalando los cargos y deducciones «inteligentes» de su legislador, descubre vicios y hace cargos contra Larrañaga. Macanudo.

Recuerdo que el senador de marras, en un discurso reciente dedicado al gaucho, se lamentaba casi lloriqueante por el hecho de que Larrañaga no estuviera en su «Nueva Mayoría». O sea, si el sanducero se diese una «ducha» de purismo frentista sería «buenazo» y hasta feligrés de la Santa Madre Teresa de Calcuta.

Los niños serían sanos y ricos y no pobres y enfermos. Sic.

Pero si se mantiene blanco sería corrupto no sólo por la influencia maléfica del «Cuqui», sino por todos los que pernoctamos en tiendas de Oribe.

Supongo que tan pintoresco aserto lo aprendió en carne propia en situación similar. Cuando salió senador por su ex Partido, es obvio que se sentía malo y viendo que carecía de cociente para los próximos comicios se volvió «bueno» con la banca que le aseguraría el Frente, partiendo la unidad de sus camaradas de antiguas rutas.

Menos mal que su torturada conciencia evitó a último momento que «arreglase» con los colorados algo terrible y ameritó que pasase con el Frente salvando su «alma». En buen romance, todos los frentistas, por serlo, son macanudos, y los demás, perversos y corruptos.

En segundo lugar, acusa a Larrañaga de haber defendido la Ley de Ancap. Y es cierto. Tuvo participación. Y en la elección, con perfil bajo y dejando en libertad a su gente, la apoyó.

Igual que los senadores Rubio, Couriel y Astori, que no sólo también la apoyaron sino que ayudaron incluso a hacerla. «Padres de la criatura», que le dicen. ¿O me equivoco? ¡Corríjame, si puede!

Doy por sentado que a los tres senadores frentistas les habrá retirado el saludo inclusive.

Según parece está obsesionado por lo que haría el sanducero si ganase, con el «Ceja» y el «Cuqui».

Vamos por partes. El «Ceja» queda fuera, delo por seguro.

Si llegase a darle un «triste» ujier, los blancos le «bombeamos» hasta los «matungos» que trae del San Félix. ¡Flor de «podrida» se le arma!

Le admito que con el «Cuqui», que es blanco, sería diferente.

Nada bueno según mi gusto, pero integra el Partido. Es real. Ya le contesté a un colega suyo en artículo anterior.

Sería un similar problema al que tendría el «Taba» con Astori. ¿O me va a «versear» también con que el Astori es izquierdista?

Todos los partidos del mundo tienen diversas tendencias internas. Derecha, izquierda y centro. Y deben convivir. Por eso nosotros, de ganar, vamos a necesitar gobernabilidades o coaliciones programáticas con partidos o sectores progresistas ajenos.

Claro, si Larrañaga y los aliancistas somos tan perversos que ustedes se ven obligados a excluirse, la cosa cambia. Y ésa es justamente una diferencia sustancial con el Frente.

Mientras Larrañaga abre la cancha y será un presidente de todos los orientales sin exclusión de ideas, el Frente guetiza y sectoriza el Partido. Conozco a Tabaré y no creo que lo haga. Pero ustedes sí. Gobernarían sólo con y para los frentistas. Y los demás que no comulguen en sus altares, ¡que se mueran de frío!

Seríamos ciudadanos de «segunda». Y los blancos justamente no somos así. Fuimos a la guerra y se inmoló Aparicio por la representación de las minorías y el voto secreto. ¡Es un mandato histórico! ¿Harían ustedes lo mismo?

Permítame el derecho a la duda sabiendo que son partidarios del partido único.

Posteriormente recorre una gama de posibilidades sobre si pierde o gana Larrañaga. Alega que si pierde no se va ir a la casa. Tampoco lo hace Michelini, que rompió su Partido para salvar su banca futura por falta de cociente. ¡Todo un principista!

Y agregar que Larrañaga, en ese caso, sería el vice del «Cuqui» con las ponderaciones del caso o si tal vez pone a otro (capaz que me elige a mí. ¿Se imagina yo junto al «Cuqui»? ¡¡Descacharrante!!) prometería los cambios para próximos gobiernos.

Pero si ganase el gaucho, la fórmula será con Heber y las decisiones tomadas hechas con el «Cuqui».

Señor Pozzi, tiene usted una imaginación exultante y enfermiza sin ánimo de ofensa. No se puede meter por simple sentido común, en disquisiciones esotéricas futuras en partidos y gente que no conoce. ¿Usted cree que Larrañaga va a ser tan imbécil que va a dejar a Lacalle las decisiones si le toca ganar?

Manda él y su gente. Y punto. Tendría la suma del poder partidario. Presidencia del Honorable y de la Convención. ¡Si se baja los «lienzos» sería un tarado!

Por otra parte, sueña morbosamente, autoflagelándose, imaginando el acto final del gaucho rodeado de banderas blancas y… ¡coloradas! Estoy seguro, que ni los calzoncillos usa colorados!

Pero, además, ¿de dónde saca que gobernaría con el Foro de Julio María y la 15 de don Jorge, que a esa altura habrá que verlo en una residencia para «nonos» retardados?

Señor Pozzi, como analista político futurólogo sospecho que es un verdadero «delirante». ¡Con razón lo que queda del Nuevo Espacio dicen que es apenas el 1%!

¡No gasto más pilas!

PD: Al amigo Daniel Rodríguez, que caballerosamente me «retruca», le ruego que espere «mi vale cuatro». De tanto dar, se me desafiló el «sable». No doy abasto en época preelectoral. *

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