El colapso neoliberal

El presidente de UTE, escribano Ricardo Scaglia, afirmó que «tiene libros» para explicar por qué el gobierno no resolvió llamar a licitación para la construcción de la central Casablanca en Paysandú o la reconversión de la llamada Batlle y Ordóñez, de fuel oil a gas, combustible mucho más económico. Sería bueno que alguien de su nivel funcional informara, sin pelos en la lengua, de quién es la responsabilidad del atraso en la generación energética, que es la gran responsable de la actual crisis.

Sin embargo, debemos advertir que si Scaglia resolviera aclarar su posición al respecto y brindar información adicional, no estaría diciendo nada nuevo, pues desde hace algún tiempo muchos uruguayos sabemos de qué se trata. Es evidente que para el gobierno de Jorge Batlle, con su visión más que limitada sobre las cosas que hay que hacer para mejorar las condiciones del país, debió haber preferido «comprar energía al mejor postor», como si se estuviera en el mejor de los mundos. El gobierno, con su morosidad en torno a la construcción de nuevas fuentes de energía, lo único que hizo fue profundizar la dependencia, en este caso de Argentina, creyendo que el devenir seguiría su curso sin alteraciones ni mayores problemas que los existentes.

Pero se produjo una alternativa inesperada para Batlle y su grupo de socios. Que Argentina comenzara a crecer, luego de la profunda crisis vivida, y que sus propias fuentes de energía fueran insuficientes para su propio consumo. Y allí fue cuando apareció en el centro de la escena ese monstruo que está vinculado a las malas políticas y a las torpes conducciones.

Hasta el momento que Argentina resolviera usar en su propio país la energía que produce, le vendía a Uruguay 360 megavatios/hora, que es una cantidad de fluido que está nada más que algo por debajo de la capacidad de generación de las centrales hidroeléctricas del país. Al caer esa transferencia de energía, a lo que se sumó el deterioro de la producción de Rincón del Bonete, por el bajo nivel de agua en el embalse sobre el Río Uruguay, UTE debió recurrir a las centrales térmicas (Batlle y Ordóñez y La Tablada), totalmente antieconómicas pues consumen derivados del hoy carísimo petróleo.

Que se queje el escribano Scaglia de lo que se podría denominar «imprevisión» por parte del gobierno es adecuado; pero no es todo lo que se debe hacer. La responsabilidad del señor que todavía deambula en el séptimo piso del Edificio Libertad ha sido decisiva para que el país se encuentre hoy en esta gravísima situación cuya solución no se avizora. No hay posibilidades de comprar energía a otros proveedores y desde la Argentina llegará, luego de presiones, gestiones y nuevos precios, la mitad de lo que necesita el país, por lo que es evidente que el riesgo del colapso se mantiene y  eso es seguro  la crisis recaerá de nuevo sobre de la gente. Hace pocas horas, desde el propio Ministerio de Economía, el titular de la cartera habla de «tarifa térmica», que es la denominación que utiliza el inefable Isaac Alfie para denominar los incrementos de precios.

Sin duda, la responsabilidad de esta crisis –y de un posible futuro colapso– es del gobierno y de la concepción que tienen estos señores que piensan que todos los problemas los resuelve el mercado. Y, ¿de qué mercado hablamos cuando no existe la suficiente producción para cubrir la demanda?

¿Y de qué demanda hablamos, si la gente no tiene recursos para pagar las actuales tarifas? Avizorar el colapso, otro más en este país gobernado por Batlle, no es una situación que exija un análisis de condicionantes.

Es que, nuevamente, ha fracasado una visión de país y un modelo de gestión que se han derrumbado a lo largo y ancho del mundo, y que, hasta en la próspera Europa, a fuerza de desocupación y marginalidad, está determinando un cambio en el color de los gobiernos. Ocurrió en España, en Francia, y en el correr de los próximos meses, según los analistas, también pasará en Portugal. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje