Ahora, Uruguay

Como salido de las letras de Horacio Ferrer, apareció como de atrás de un árbol, sorprendiendo a muchos. Aún reina un compás de espera pues no se está convencido de lo que se está viviendo.

Al decir de Ferrer, «yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión, y a vos te vi tan triste ¡vení, volá, sentí! El loco berretín que tengo para vos».

Hacía mucho tiempo que nadie conmoviera tanto el corazón, para hacernos recordar nuestras emociones.

En este mundo de la frialdad de bombas inteligentes y amenazas de destrucción, de atentados macabros en el cual la perplejidad nos hace dormir en la indiferencia para no sentir, para no hacer.

Pero algo ha sucedido; Ferrer lo anticipó, cuando dice: «por la ribera de tus sábanas vendré, con un poema y un trombón a desvelarte el corazón…».

Algo más pasó. Con los días iremos procesando, descubriendo cuánto hay de lo que ha sucedido y nos sucede. Ha sido un impacto fuerte; nos llenó de emociones, nos cambió, hasta las lágrimas con mucha libertad aparecieron.

Lo dice Ferrer: «como un acróbata demente saltaré, sobre el abismo de tu escote hasta sentir que enloquecí tu corazón de libertad ¡ya vas a ver!».

Sin duda esa afirmación la comprobaremos muy pronto. Recién comienza un tiempo para que podamos construir todo aquello que hemos deseado y esperado tanto. El acto de convertir a la ESMA en un espacio para la memoria es en realidad todo un desafío, un paso para las nuevas generaciones, para recordar el horror cometido para que nunca más suceda.

Sin lugar a dudas es un acto de entrega cargado de emociones, que conmueve, que desvela, que nos compromete. Algunas críticas puntillosas han aparecido, pero a decir de Ferrer: «quereme asï, piantao, piantao, piantao; abrite a los amores que vamos a intentar, la mágica locura total de revivir ¡vení, volá, vení!«.

Un acto de valentía, un acto consagrado a la dignidad, un acto de reparación, un acto simbólico para liberar aquellos gritos encerrados en esas paredes, para libertar lo que tantos ocultaron.

No es fácil, no le será fácil al presidente argentino. Nadie lo hizo; él sí: pidió perdón a su pueblo, como gobierno, como Estado. Es toda una actitud, es devolver la soberanía que tienen los ciudadanos.

Algunos esperan que fracase, pero… ¡ya van a ver!

Al gran Pueblo Argentino ¡salud! *

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