La geopolítica y el aporte de Vivian Trías
El eje Argentina-Brasil navega viento en popa. Se proyecta la negociación conjunta por el tema de la Deuda Externa, de crecer económicamente para pagar, de ampliación del Mercosur a Sud América y al resto de América Latina, de un Parlamento del Mercosur, de una moneda común. Mientras tanto, al unísono, voceros políticos de primer nivel de los partidos tradicionales minimizan los acuerdos de nuestros vecinos, alarman con la «desaparición» del Uruguay ante un eventual Parlamento del Mercosur, acusan a Tabaré de querer «argentinizar» el problema de la Deuda.
Esta situación, se relaciona con la acusación del Canciller cubano, Pérez Roque, al Dr. Jorge Batlle de ser «agente de poderes extranjeros en el Mercosur.»
En verdad, el gobierno del Dr. Jorge Batlle ha optado en términos políticos- y más aún, geopolíticos- y la oposición del EP-FA ha optado con criterio opuesto.
Geopolítica, sí. Un tema trascendente a resolverse en las elecciones será esta cuestión, que resuelta por los uruguayos, nos trasciende ampliamente. Por lo cual importa esclarecer el concepto de geopolítica y ubicar el dilema de Uruguay.
¿Qué es la geopolítica?
Se debe acudir constantemente a Vivian Trías.
«Que sepamos, es el primer marxista latinoamericano que aborda con rigor, la geopolítica, `disciplina maldita’ según lo reconoce el autor en la primera frase de su libro.»
Trías expone tras preguntarse ¿qué es la geopolítica?:
» Nuestro propósito no es, por cierto, emprender la vasta y compleja tarea que se requiere para resolver la carencia de un enfoque marxista sobre el real significado de la geopolítica.
Nos disponemos a realizar un trabajo mucho más modesto. Queremos averiguar por qué en las doctrinas del imperialismo, aquélla juega un rol tan primordial […]
Es indudable que los ideólogos imperialistas no van a aferrarse a una espumosa superchería, a un endeble artilugio, y, sobre todo, después que ha sido desenmascarado, como tal, en ocasión del uso y abuso que de él practicaron los nazis. Si siguen insistiendo en fundamentar geopolíticamente el trazado de su estrategia, es porque ello implica ventajas reales, conveniencias concretas y no simples ficciones de faramalla.
Por lo tanto, debemos empezar por saber en qué consiste, en rigor, la geopolítica, cómo la definen y caracterizan sus cultores.
Es útil tener presente aquella célebre frase de quien, como Disraeli , jugó papel tan decisivo en las luchas por el poder internacional: `Al fin, el mejor informado es quien gana’.
Hans W. Weigert, autor norteamericano que se singulariza por el ahinco con que trató de desmantelar el edificio del pensamiento geopolítico alemán durante la Segunda Guerra Mundial, la define: `… nos contentaremos con definir la geopolítica como geografía política aplicada a la política del poder nacional y a su estrategia de hecho en la paz y en la guerra’. »
Trías profundiza:
» La geografía política es una rama de la geografía general que estudia la tierra como morada de las comunidades humanas. Describe la situación, pasada y presente, relacionada con el gobierno, las fronteras, la etnografía, los idiomas, la cultura, las costumbres, etc.
La geopolítica, en cambio, estudia la influencia de los factores geográficos en la vida y evolución de los estados. Y, lo que es singularmente importante, los estudia con el fin de extraer conclusiones capaces de orientar la política de los mismos.
La primera es, pues, estática; la segunda es dinámica. La primera no escapa a los lindes, nítidamente definidos, de la geografía. La segunda los trasciende y se convierte en un fundamento de la política.
Lo dicho basta para esclarecer el real significado científico de la geopolítica. Sin caer, ni mucho menos, en un determinismo geográfico unilateral y mutilante, es indiscutible la vigencia de los factores geográficos en la infraestructura de la sociedad (tal como lo expresa Bujarin).
Pero como la geopolítica pretende extraer del estudio de esa vigencia, conclusiones para orientar la política de cada estado, es, también, muy claro que su carácter científico corre el permanente riesgo de desvirtuarse en favor de los intereses propios de las clases sociales dominantes. El estado, en efecto, no es una entelequia, una abstracción, sino el instrumento de poder de una clase social. El Estado posee un contenido y una significación diferentes, según la clase que lo use como herramienta al servicio de sus intereses, según la clase a las que exprese. Y son, precisamente, las clases las que determinan, en primer lugar, las políticas de los estados.
De modo que, sin desconocer la índole objetiva, material, de las influencias que ejercen los factores geográficos en la vida de cada estado, es evidente que las conclusiones a extraer de su análisis y con el propósito de delinear su política, dependerán de las clases sociales que lo controlen.»
También la geopolítica, sostiene Trías, puede emplearse en aras de objetivos liberadores. Para eso es preciso, estudiar a sus ideólogos y razonar en concreto, sobre la situación de Uruguay. Tema que abordaré en nuevas notas. *
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