El país no se remata

Es cierto que el gran debate es sobre el futuro del país.

Ganará las elecciones quien logre la mayor confianza ciudadana para gobernar los destinos de la República.

Pues bien, para que Uruguay consolide un proceso de transición y aproveche la mejoría de las circunstancias regionales es imprescindible rescatar la mayor cantidad de empresas, que tengan condiciones de viabilidad empresarial y generadoras de fuentes de trabajo.

El tema del endeudamiento interno es uno de los capítulos claves para poder avanzar con los menores costos sociales posibles.

Llama la atención la iniciativa de un Proyecto de Ley elaborado por trabajadores y empresarios: colonos, arroceros, lecheros y viticultores, pequeñas y medianas empresas, entre otros.

Es saludable que desde la sociedad civil se tome el impulso para demandar del Parlamento y se busque a una solución adecuada y armónica, frente a un tema complejo con muchas aristas.

 

Según la solución a que se arribe para el cobro de las deudas las consecuencias serán de uno u otro signo, reactivador o rematador.

La experiencia durante la dictadura de la venta de carteras, privilegió al sector financiero y afectó a los sectores comerciales y productivos endeudados, fruto de la quiebra de la Tablita y en especial impactó sobre el Estado. Se socializaron las pérdidas a costa del conjunto de la sociedad.

Ahora se busca otro mecanismo, que en el fondo, en lugar de privilegiar el rescate de los fondos invertidos por el Estado en las empresas financieras fundidas y el mantenimiento de empresas viables, privatiza el cobro de las deudas en detrimento de dichos objetivos.

El proyecto de ley apuesta a crear una entidad de dominio público (fideicomiso), donde estén los sectores involucrados, que permita recuperar los créditos y se rija por criterios selectivos y justos en la ejecución de morosos.

Se propende a la mayor recuperación de los activos, pero en función del nivel de actividad económica del deudor en el marco de la necesaria reactivación económica.

Es muy importante deslindar este mecanismo de todo tipo de amiguismo. Porque precisamente aquellos que han adquirido créditos por el método del clientelismo político y nunca pagaron o pagaron mal, aún teniendo medios, no deben ser contemplados.

En la solución a la que se arribe, la salvaguardia y el fortalecimiento del Banco República es primordial, para que podamos tener un Banco de Fomento y Desarrollo, que hoy no tenemos.

La desastrosa política de créditos y el clientelismo político han tenido efectos devastadores sobre dicho banco.

La recuperación de los depósitos reprogramados y de los bancos en liquidación es un compromiso, con aquellos que ahorraron en el país y no buscaron la mera rentabilidad, desligándose del destino nacional.

Interesante iniciativa, ésta que plantean trabajadores y empresarios, que viene a exigir del Parlamento una actitud firme frente a la política errática del Poder Ejecutivo.

Reactivar o rematar, es la cuestión, que acompañe al objetivo del cobro de los deudores morosos. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje