Paradojas en el debate sobre educación pública
Uno, por suerte, no pierde la capacidad de asombro y este sentimiento nos mantiene vivos permitiéndonos reaccionar frente al disparate que nos asalta.
Y hoy nos sorprende ver cómo aquellos que nada hicieron, y es más, fueron los más sobresalientes artífices del proceso de reforma educativa que se ha dado en este país en los últimos años, quieren ahora ponerse al frente de la defensa de la Educación Pública, tanto en el plano de la inversión económica y su necesidad, como el de la gestión democrática del Codicen.
¡Qué paradoja!
Ver una supuesta confrontación entre sectores del Partido Colorado y Blanco, este último preocupado porque no hay liceos y leche para los niños, acusando y haciendo responsable al Codicen (el cual lo integra desde el año 85 a la fecha, habiendo tenido dos presidencias el propio Partido Nacional), que no solicita los rubros para que los docentes tengan sus horas de clase, el actual presidente del Codicen achica el presupuesto de la educación, etc., etc., etc.
¡Pero si es lo que han hecho durante años en el gobierno de la educación el cual fue sustentado por esta coalición blanqui-colorada! Han recortado los presupuestos educativos enviando inclusive hasta la última Rendición; mensaje: cero en materia de gastos e inversiones.
¡Qué paradoja! El ministro de Economía y Finanzas asume un papel neutral, el cual instrumenta un fenomenal escenario teatral donde pone a tiros y troyanos del Codicen por un lado y él se queda como un mero espectador diciendo «… en este tema, yo, no tengo nada que ver», les tira unos pesos magros a la ANEP para dar la idea frente a padres, docentes, políticos, que su cartera invierte en algo tan preciado, como es la Educación Pública, pero sepa usted, señor lector, que de esos cien millones de pesos que le otorgó al Codicen, si hubieran ido a los bolsillos de una maestra o un profesor, hubiera significado doscientos pesos por única vez. ¡Qué paradoja tan grande! Cuando uno escucha y mira por televisión a los políticos blanqui-colorados dar discursos erráticos sobre cómo se invierte y para qué en la Enseñanza, como si ellos en estos últimos diez años, también han tenido una fiel cooperadora, otrora progresista, no fueran todos responsables del actual deterioro de la Educación Pública uruguaya.
¿O acaso está pasando que algunos ven venir tiempos políticos distintos y quieren bajarse del barco después que navegaron juntos durante años?
¿De qué se sorprende la diputada Beatriz Argimón que sus representantes en el Codicen no son consultados por el presidente de ese organismo, cuando el gobierno del presidente Lacalle, estando al frente del Codicen Juan Gabito Zóboli, se firmó el convenio entre la UTU y el BID, donde se procesó la Reforma Educativa más nefasta para la Enseñanza Técnica en este país. Se llevaron adelante las licitaciones más irregulares de la historia. ¿Quién no se acuerda de Focoex y las consecuencias que esto trajo? Que sin ir más lejos, se compró una procesadora de frutas que le costó al país un millón y medio de dólares, que nunca fue utilizada en la Enseñanza técnica y siguió guardada en los galpones de la Escuela de Maquinarias Agrícolas de la UTU en Libertad.
¡Qué paradoja, señora diputada! ¿Sabe usted todo lo que se podría hacer en una Escuela Agraria de UTU con ese dinero?
Pero más preocupación nos causa también al escuchar que se diga que la señora Inés Lacalle haya renunciado por estas situaciones al Mecaep sigla que significa: Mejoramiento de la Calidad de la Educación Primaria, una oficina que funciona con el dinero que nos viene del BID y que pagan usted y todos los uruguayos por medio de la Deuda Externa y donde esta ciudadana a modo de ejemplo, durante el período del 1º de enero de 2001 al 1º de enero de 2002 cobró por su función un contrato de obra de U$S 20.174 (veinte mil ciento setenta y cuatro dólares americanos), llegando inclusive a cobrar, en alguna oportunidad, hasta U$S 4.000 (cuatro mil dólares americanos) mensuales. Sólo en un año por los programas del BID, el Codicen pagó (año 2000) por contratos de obra, más de U$S 4.000.000 (cuatro millones de dólares americanos). Sí, usted leyó bien.
Pero ¿quién no recuerda que todo esto se denunció en el Parlamento y no se alzaron las manos blanqui-coloradas para cambiar tanto atropello cuando fue llamado a sala el presidente del Codicen en el año 2002?
¿Por qué la señora diputada Argimón no alzó su mano? ¿O los diputados colorados de la Comisión de Educación del Parlamento? Hoy le piden al Codicen que entregue más dinero, pero ¿por qué no dicen que la ANEP ahorró entre el 2000 y 2002 la suma de U$S 70.000.000 (setenta millones de dólares americanos) del presupuesto de la Educación para Rentas Generales? ¿Por qué no dicen qué se hizo con ese dinero que iba para la Educación Pública? ¿Acaso pagaron de nuestro presupuesto la crisis financiera?
En cambio le dicen que no a los trabajadores de la Educación Media, cuando piden la cobertura de salud, la cual le insumiría al gobierno U$S 6.000.000 (seis millones de dólares) anuales y atendería también la problemática del sistema de la salud privada. Por eso no nos sorprende y no dejamos de ver que estamos frente a juegos cruzados en tiempos políticos, cuando todos, toditos hasta hace muy poco votaban y aprobaban las mismas cosas.
Es hora de poner el tema sobre la mesa y tratarlo sin tiempos políticos ni tribunas electorales. La Educación Pública debe buscar los caminos de la construcción de un proyecto educativo que incluya a toda la ciudadanía en un proyecto de cambio de país que atienda la problemática de nuestra gente y que no atienda a la Educación cada cinco años que nos cambia el gobierno. *
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