El hermoso desafío de los blancos
Larrañaga superó con amplio éxito la prueba, y se incorpora a la rica tradición de grandes actos en La Curva. Este fue verdaderamente uno más. No solamente por el simbolismo del lugar en que Wilson lanzó memorable campaña, sino por la multitud con una gran presencia de juventud y en un número que no se ve en lugares abiertos, porque una cosa es llenar una sala, un gimnasio, y otra un espacio de enorme cantidad de cuadras. Creo que el sanducero le ganó a las dudas, razonables, en un mediodía de domingo, con gran concurrencia del interior pero también de la capital. Como para alentar la esperanza y renovar esfuerzos con todo lo que queda por hacer. Que es mucho y hay que utilizar el mejor empeño y criterio.
Al candidato a Presidente hay que dejarlo hacer y ayudarlo a hacer, lo cual no es incompatible. Por ejemplo ocupando cada militante, el lugar que le asigne la fuerza que integra. Sin dejarnos ganar por la soberbia, aceptando las selecciones de la dirigencia, valorando los puestos de lucha, prestigiando la acción, cosa fundamental. La publicidad es muy cara, pero tanto o más costoso el error que se comete en el desempeño de la función pública, algo en lo que los blancos estamos «marcados» y ello aflora apenas se inicia una conversación y nos golpea duramente, el comentario sobre «lo que fue el Partido y «lo que pasó» «aquellos hechos….» como para sentir un imperativo de » ¡basta¡» Esas son consignas que hay que grabarse y cumplir y hacer cumplir. En estas elecciones, hay que andar mucho, ya que podemos dar ventajas, por ejemplo en lo económico. Manteniendo una intensa acción cívica, peleando los votos con convicción. Tenemos al frente un hombre que dice, y ojalá siga repitiendo «nadie tiene por qué preguntar dónde estuve y qué estuve haciendo a lo largo de estos años». No es preciso responder qué pienso del IRP porque como legislador, no voté su implantación ni los sucesivos aumentos; otros, ahora se acuerdan. Que ellos expliquen.
Corresponde destacar el excelente discurso de Larrañaga, de profundas raíces nacionalistas, pero también marcando fuerte, con un tono abierto y plural convocando al diálogo para alcanzar objetivos con quienes tenemos coincidencias o las podemos crear.
Acaso porque los uruguayos vamos entendiendo que si entre quienes queremos y sentimos cosas similares no somos capaces de crear confluencias, el país se nos puede ir al tacho. No es poco lo que tenemos, tampoco fácil la lucha, pero el desafío es hermoso y los blancos ya no tenemos derecho a frustraciones ni nos vamos a conformar con señalar con el dedo a los culpables. Los que sentimos que contamos con el hombre indicado, apenas podemos darnos una pausa, para redoblar esfuerzos y soñar con el mejor lugar para la celebración del renacer de una nueva patria, más digna justa y solidaria. Vos lo quisiste, vasco Larrañaga, pero nunca estarás solo. Los esperamos compatriotas. A luchar, que venceremos. *
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