Terrorismo e impunidad

202 víctimas (hasta ahora) han dejado las bombas en Madrid. Mas de 3600 fueron los hombres y mujeres que murieron en las Torres Gemelas el 11 de setiembre en Nueva York

El hecho conmueve a toda la humanidad (porque entre otras cosas los medios masivos tuvieron la compasión que no mostraron con el criminal bombardeo yanki a Bagdad) y las secuelas van más allá de las víctimas directas, instalándose un miedo contagioso y paranoico a todo tipo de retaliación.

La muerte se enseñorea en el mundo y serán necesarias muchas movilizaciones que reclamen la verdad y la paz como hicieron los madrileños. Nadie podrá pedir que se «dé vuelta la hoja» para mirar hacia el futuro sin reparar el costo de vidas humanas de la guerra y el terror.

Porque como hecho civilizatorio debe ser condenado mas allá del acontecimiento puntual.

El uso del terror indiscriminado contra la población civil no puede admitirse, aun cuando sea el recurso desesperado de los pueblos oprimidos y humillados. Las guerras de rapiña que hoy tambien se ciernen sobre nuestra Bolivia (con la excusa del narcotráfico) o de Colombia o contra Venezuela exhiben desde ya niveles de mentira y manipulación similares a las usadas por Bush o por Aznar. Las fuerzas progresistas y democráticas, la izquierda, tiene el desafío de enfrentar el terror de Estado, con todas sus secuelas sociales, culturales, políticas y económicas que han dejado en las almas y los cuerpos de todos nosotros. El destino de los desaparecidos, en nuestro caso, es proritario. Pero ¿podríamos dejar de ver los efectos múltiples que han tenido estas bombas colocadas en los cimientos de nuestra sociedad?

En este Cono Sur castigado por los temporales del saqueo neoliberal, todavía sufrimos los efectos demoledores del terror. 10 Torres Gemelas con su cuota de destrucción y violencia arrojaron la cifra de 30.000 detenidos desaparecidos en tierra argentina, 157 de los cuales son uruguayos que fueron tan víctimas como los de Atocha. El Alcalde Giuliani de Nueva York decidió postergar la persecución de los terroristas para concentrar toda la fuerza del Estado y de la ciudadanía en rescatar los cuerpos de las víctimas. Acá, a más de 30 años de los sucesos, la máquina política impide saber la verdad de los cuerpos que están, por ejemplo, en el predio del Batallón Nº13. El Presidente Batlle ni siquiera maneja el número exacto de desaparecidos denunciados miles de veces.

La solidaridad española y mundial surgió por todos lados. En estos casos los responsables están más o menos identificados: son comandos irregulares que están haciendo su guerra. Se sabe al menos a qué credo y objetivos responden. Acá conocemos los nombres, los grados, la carrera funcional que no ha tenido ninguna mella. Son elegidos recientemente como Jueces para litigios internacionales como en el caso del reo Juan Carlos Blanco.

En el terrorismo que sufrieron las poblaciones del Cono Sur de Pinochet, Videla, Stroessner y el Colegiado Cívico-Militar uruguayo, el terror partió de quienes se suponía debían defender a la sociedad. A toda la sociedad y no a un grupo de privilegiados. Eran y son el núcleo armado, el monopolio de violencia en la comunidad organizada. El Estado que debía y debe salvaguardar los derechos fundamentales de todos. No amparar de su todavía reivindicada ideología, que hace gala en las ceremonias de la Aviación con la presencia del dictador y represor Gral. Alvarez.

Del Estado partió la violencia terrorista, día tras día y año tras año. Bombas que hicieron mella en los luchadores, en los sindicalistas pero que, como aquellas, generaban el miedo en toda la sociedad. En aquella muchacha de 15 años torturada en la Jefatura y después internada en la cárcel de mujeres por ser activista estudiantil. O aquel otro muchacho de 17 años sacado a punta de metralleta del liceo, torturado en la Comisaría 13 e internado en el Alvarez Cortés allá por el 73.

Un manto de impunidad vertido desde el sistema político permitió que ese terror instilara a toda la sociedad. Condicionara al sistema democrático en el ejercicio de la soberanía y de las autoridades constitucionales. En Uruguay el maridaje con el sistema político ha sido nauseabundo. Ofensivo. Es el colmo: en el Chile de Pinochet está preso el Gral. Manuel Contreras y están pidiendo ahora la extradición de 4 oficiales uruguayos, que ya están procesados. Uno de ellos, Tte. Cnel. Radaelli, que ocupa la titularidad del Insituto Militar de Estudios Superiores. Lo dicho: el colmo.

Es un acto de gobierno. Presidido por Kirchner. Entregarán la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) para convertirlo en un MUSEO de la Memoria. Es un ejercicio pleno de soberanía y un triunfo contra la impunidad y por la memoria permanente.

«fue utilizado para la ejecución de hechos calificados como aberrantes y agraviantes de la dignidad humana, la ética y la Ley, para acabar convirtiéndose en un símbolo de barbarie e irracionalidad.»*

Es un acto de afirmación de la autoridad presidencial, de la determinación política para que la próxima generación, y la otra, y la de más allá, entren y vean. Se eduquen en el lugar concreto donde se enseñoreó la muerte, la tortura y el vejamen. Para que también comprueben, aprendan, y se eduquen en que la Verdad y la Justicia, cabalgando primero en la resistencia de los torturados, luego en la valentía de sus Madres y por fin en la conciencia de todo un pueblo y de sus hermanos, ha triunfado. La vida triunfó.

«El actual personal que ha sufrido y sufre un inmerecido escarnio por causas imputables a quienes mal dirigieron y controlaron, desde la conducción política y operativa, el empleo de la fuerza del Estado;»

El «Angel Rubio» (Cap. Alfredo Astiz) que secuestró a Azucena Villaflor (fundadora de Madres) junto a 7 de sus compañeras y a las monjas solidarias, aquel que acogió al Angel Negro Gavazzo, o al Pajarraco Silveira, al Tordillo Rama es un pobre tipo que en las Malvinas se arrodilló ante los ingleses. El que se «formó» junto a los Grupos de Tareas en esa Escuela, hoy es símbolo execrable de unas FFAA que para ser expresión armada de sus pueblos tendrán que, inexorablemente depurarse y no abroquelarse estúpidamente.

Nuestros terroristas no se han refugiado en Afganistán. Cuentan con el santuario blanco y colorado. El próximo octubre tendremos un plebiscito demoledor. Un nuevo Presidente, armado con el programa del FA ratificado en las urnas, será por sí solo un paso más contra la impunidad. Los trasnochados y nostálgicos de la chirinada cívico militar tendrán solo un horizonte: el acatamiento a la soberanía popular. Los hombres de las FFAA comprometidos realmente con la reconciliación y con la democracia pueden tener otros parámetros donde encontrar la dignidad de la Institución:

«Estoy convencido, compartiendo en ello plenamente el pensamiento del Gobierno nacional, que solo en la justicia y en la verdad podrá obtenerse el ansiado y pleno reencuentro de la sociedad argentina»

*(Del discurso del Comandante en Jefe de la Armada Argentina Almirante Jorge Godoy en el Acto de Conmemoración del 147 aniversario de la muerte del Almirante Guillermo Brown. 3-3-2004) *

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