Por un debate esclarecedor

Nadie en su sano juicio puede desconocer las aptitudes del doctor Luis Alberto Lacalle para destacarse en una tribuna pública, ante micrófonos de radioemisoras o frente a pantallas de TV. Son dotes que se cosechan en años de recorrido, pagando peaje, de ida y vuelta. Destreza, vehemencia y sobrados recursos retóricos, son entre otros, los atributos que le confieren el liderazgo del Partido Nacional. Se agrega a esto, su fortaleza anímica para asimilar reveses. En la década del 90 perdió por goleada un plebiscito y una elección nacional que lo sentó en el banco de suplentes durante cinco años. Vuelve a la titularidad y nuevamente es golpeado por cifras contundentes en otro plebiscito. Pero nada lo amilana y hoy está peleando cabeza a cabeza con el senador Jorge Larrañaga las internas partidarias. Sus ideas y propuestas son conocidas y las impulsó en su gobierno con resultados también conocidos, por lo que huelgan comentarios.

Bastaría con decir que está enrolado en la falange de leales al neoliberalismo y es abanderado medular y agresivamente conservador. Privatizador a ultranza, sin embargo, nunca falta a la hora de adjudicar cargos en los directorios de las Empresas Públicas. Es una manera muy particular de observar y cumplir con los mandatos constitucionales. En su colectividad política promociona tenazmente la estrategia de coparticipación en el gobierno, colorado, por supuesto. Invoca en apoyo a esta postura la gobernabilidad proclamada por Wilson Ferreira. Creemos que quizás haya algún parentesco entre coparticipación y gobernabilidad, pero sinónimos no son.

Ultimamente la idea de debatir lo tiene obsesionado, casi perturbado. Pero el contrincante tiene que ser el doctor Tabaré Vázquez. El desfío es para él. Otro no interesa. El líder del Frente Amplio no se da por notificado, y sigue empecinado con su metodología de pueblo a pueblo, casa por casa. Son muchos los que piensan que en política basta con hablar. Se equivocan, porque es tanto o más importante escuchar, más aún, saber escuchar.

Sabido es que dentro del Partido Nacional conviven varios sectores, algunos de reciente formación con vistas a la próxima contienda electoral. Tienen como denominador común la adhesión al modelo económico que hizo estragos en el mundo. También se deben a una disciplina partidaria que obliga a votar con lo que no se comulga. A pesar de las cordiales relaciones que se arbitran a través del Directorio, acordaron recientemente un pacto de no agresión durante la campaña electoral y el apoyo al candidato mayoritario en las internas. Se rumorea que estas previsiones responden a ciertas desavenencias que se venían dando entre Lacalle y Larrañaga. Este no era partidario de integrar el Gabinete y viabilizar la gobernabilidad a través del Parlamento, disponiendo así un margen de autonomía en el control de la gestión gubernativa. Guardó distancia con algunas decisiones del Directorio y terminó alejándose del mismo.

Algo quedó en el tintero: hay dudas, suspicacias y algo más. Aclararlas sería saludable y la población lo vería con beneplácito. Nada mejor entonces que un encuentro televisivo entre los dos aspirantes a la primera magistratura del país. No se trataría de una polémica ni confrontación que pueda afectar la coheisón partidaria, sino simplemente discurrir en un plano elevado, de gente civilizada, sobre un tema que nos permitimos sugerir: balance y estado de resultados del último gobierno de coalición. Estamos seguros que este mano a mano concitaría una numerosa audiencia entre la población de todas las tiendas políticas, interesada en conocer no sólo las causas aparentes, coyunturales, sino las reales, las que tienen relación con el desempleo, el endeudamiento, la crisis del sistema financiero y la estafa bancaria que dejó a la intemeprie a centenares de miles de ahorristas. El costo del espacio televisivo sería de cargo de los directores blancos de los Entes Autónomos y Servicios Descentralizados y las autoridades del Canal destinarían parte de lo percibido a los comedores escolares, para que el pasto sea exclusivamente alimento de los animales. *

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