Respuestas a Michelini

No es es mala cosa que al senador Michelini le hayan ordenado atacar a Larrañaga que subiendo en las encuestas permantentemente, les está «comiendo los garrones». Es obvio que no pierden el tiempo con Lacalle que está desgastado y por ende «en default». No es rival «competitivo». Pero no es menos cierto que en sus dichos el senador se pasó de «rosca». En primer lugar no es inteligente atacar malamente al único sector progresista de centro izquierda de los partidos tradicionales. En el supuesto que ganase el Frente necesitarán, es inevitable, alguien con quien tener un diálogo de gobernabilidad más o menos fluido. Igual si ganase Alianza Nacional de los blancos. Mientras ustedes cierran todas las puertas y radicalizan «guetizando» a cal y canto cualquier diálogo en forma totalitaria, Larrañaga lo abre. Prometiendo un gobierno progresista de izquierda pero en diálogo con toda la ciudadanía, sea del «pelo» que sea. Sería un Presidente para todos los orientales y no para una clase dirigente «iluminada» sedienta de poder. ¿Me explico? En política, decía Haedo, los «giles» pierden siempre por «giles». Sin alusión personal, por supuesto. Es curioso y hasta medio cómico, el criterio sostenido por ustedes y su coalición política. Todos los que están con el Frente se han dado un baño de «pureza» y son buenos. Aunque hubiesen «pecado» antaño en otras tiendas. Ducharon sus conciencias de repente, por el solo hecho de pasar por el «confesionario» frentista. Los que integramos otros partidos, aunque sea la mismísima María Teresa de Calcuta, son inevitablemente malos, corruptos y perversos. «Votando la Nueva Mayoría los niños pobres serán ricos y sanos y no pobres y enfermos». Disculpe, pero me suena a infantilismo su aserto. En ese contexto empareja al gaucho sanducero sumando con Batlle, Lacalle y Julio María. Omite y no de buena fé por cierto, que el que rompió la coalición e hizo caer a Bensión con el que discrepó desde su origen, fue Larrañaga. Que está en el mismo partido que el Cuqui y no obstante las discrepancias sustanciales que tiene, común en todos los partidos del mundo, en hechos puntuales circunstanciales pueden coincidir, es lógico y hasta obvio. Zelmar, su padre, creo que en el segundo gobierno blanco, integrando el Partido Colorado votó el presupuesto de la época. Y estuvo bien. El país no se podía quedar sin presupuesto. Y no por eso nadie lo «emparejó» con nosotros. ¿Me explico? Agrega que si gana Larrañaga, la fórmula será con Lacalle, y si ganase el Cuqui lo será con el gaucho. Admito que me asombra su capacidad de «zaorí». Adivina y da por sentado las futuras fórmulas de los blancos, partido al cual felizmente no pertenece y jamás pasó ni por la puerta. Es igual que si yo presumiera el «carguete» en el Senado con el que dicen arregló con el Frente y dividió su partido. En eso, no me meto. Tampoco se lo permitimos a usted. También es cierto que se lamenta que Larrañaga no se integra a su presunta Nueva Mayoría.

¡No debe ser tan malo y negativo si lo llora tanto! Lo que me parece no entiende son los sentimientos, identidades ideológicas tradicionales, su historia, orgullos familiares y personales de pertenecer a un partido que hizo la Patria. Patria que le permite opinar como lo hace. Le guste o le disguste, admítalo. Usted hasta ahora no ha hecho nada. Y su coalición frenteamplista, dicho con respeto, tampoco. Son muy «jovencitos». Si bien tienen la soberbia atrevida de los gurises, que ni afeitarse saben porque ni siquiera tienen bozo, debiesen tener respeto por los blancos que usamos barba y bigote desde hace 179 años. Abolimos la esclavitud, fundamos la Universidad, nos inmolamos en la heroica en defensa de la soberanía nacional, fuimos a la guerra no por ambición del poder sino por los principios de voto secreto, representación de las minorías y moral administrativa. Inédito en el mundo. Creamos el Contencioso Administrativo, la ley de jubilaciones, la de ocho horas de Roxlo y Herrera, la creación del aguinaldo obligatorio, entre otras menudencias. Usted y su Nueva Mayoría presunta ¿qué carajo han hecho para querer «roncar» tan fuerte? ¡Respete, senador, a los mayores! Si nosotros, incluido Larrañaga claro está, nos fuésemos al Frente como usted quiere, estaríamos rompiendo un partido que queremos entrañable y orgullosamente. No sería además serio, cambiar de colectividad porque discrepemos con algún dirigente e incluso se puede quedar en minorías ocasionales. El irse de un partido a otro por cargos y posiciones suena a «acomodo». ¿No le parece? A usted capaz que le consta que incluso, no ya a Larrañaga sino a mí, me han propuesto varias veces integrarme al Frente. Cosa que honra pues es obvio que me consideran y respetan como moralmente útil. Incluso me han dicho que con algún sector de ustedes de extracción nacionalista, tengo más afinidad que con el Cuqui. Y es posible. No lo discuto. Pero mi obligación y ni que mencionar al gaucho sanducero, es luchar por volver al Partido Blanco a su cerno histórico que son los principios sagrados de Oribe, varias veces traicionado. No destruirlo cambiando de «cuadro» por algún también ocasional cargo senaturial o de diputados para algún familiar. Y aunque a usted no le guste; ¡Viva nuestro viejo y muy querido Partido Blanco!, ¡Viva Oribe!

P.D: ¡Ah, me olvidaba! ¡Y vamos a ganar! *

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