El vergonzoso nombramiento de Juan Carlos Blanco

La confirmación del ex canciller Juan Carlos Blanco como uno de los diez abogados uruguayos que integran la lista de juristas que actuarán como árbitros en las controversias entre países del Mercosur no puede sino causar una enorme sorpresa y una gran indignación.

Resulta obvio que la representación del país ante funcionarios y juristas de la región no puede estar exenta de exigencias éticas, un «quantum» de idoneidad moral para quien actuará a nombre de Uruguay en estrados judiciales de la región.

Perder de vista este aspecto es exponer al país al desprestigio notorio que emana no sólo de la trayectoria política del sujeto sino de muy precisas y recientes instancias judiciales.

Al adoptar esta decisión, el presidente Batlle demuestra qué lejos se encuentra de lo que en su momento llamó «una reconciliación definitiva entre los uruguayos».

Al designar a Blanco lastima gravemente a todos los que han levantado su voz reclamando la verdad sobre la situación de los ciudadanos desaparecidos y especialmente de Elena Quinteros, con cuyo secuestro y desaparición la sentencia aludida da como efectivamente probada.

«Los hechos relatados, sostiene el juez Cavalli, encuadran típicamente en el delito de privación de libertad muy especialmente agravado pues el hecho obedece (…) a móviles políticos o ideológicos».

La participación del indagado fue la de coautor pues hubo una cooperación directa en el período de la consumación. Como se dijo antes, se trató de una cooperación material, al llevar adelante, como cabeza de la Cancillería, un plan para distorsionar los hechos, negando la realidad. Y más adelante agrega esta otra consideración particularmente eficaz para analizar el actual nombramiento de Blanco: «La Defensa ha insistido sobre la muerte de la Sra. Quinteros. Incluso en su fundado escrito lo ha resaltado una y otra vez, hasta con subrayados y negritas (y cito textual) ‘…los elementos de convicción obrantes en el sub exámine llevan a una sola conclusión: el fallecimiento de la maestra Elena Quinteros'».

«Esa circunstancia  responde el juez Cavalli  no ha sido probada. Pero en un sentido inverso a lo considerado por el indagado, si se probara la muerte de esta persona, circunstancia muy probable pero legalmente, se reitera, no probada, cabría preguntarse si la participación delictual del indagado no sería mucho más grave».

Es justamente en torno a estas dos propuestas de carátula para Blanco que se desarrolla la actual fase de actuación de la Justicia. Tratando de probar el delito «menor» de coautoría de homicidio, el juez Alejandro Recarey impulsó la realización de una serie de investigaciones en la Unidad militar donde se supone que podrían haber sido enterrados los restos de la maestra desaparecida en 1976.

En pocas palabras, los magistrados han vacilado entre dos figuras penales, la de coautoría de secuestro y desaparición o la de homicidio. O una cosa u otra. En ninguna de las hipótesis se examina la posible inocencia de Blanco.

Como se puede apreciar, no se trata aquí de consideraciones sostenidas por una organización política acerca de la actuación de un ex funcionario de la dictadura. Conclusiones legítimas que con frecuencia los senadores del Frente Amplio han esgrimido en el momento de definir su voto otorgando una venia para tal o cual destino diplomático, militar o administrativo.

No se trata, repetimos, de ese tipo legítimo de conclusiones, sino de otro, sustanciado a través de los mecanismos racionales de la acción procesal, con todas las garantías para el acusado.

Es también sobre esa acción jurisdiccional de los magistrados y la Justicia uruguaya que el gobierno muestra su irresponsable falta de respeto.

Vale la pena preguntarse: ¿De dónde proviene la fuerza de Blanco para que en su salvataje el gobierno se exponga de manera tan rotunda? ¿Qué secreta hermandad mantiene su protección sobre este individuo políticamente insignificante, a quien que no solo se le quiere mantener la impunidad sino la permanencia en su cargo en el servicio exterior de la República? *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje