Los nexos físicos con Argentina

constituyen una temática del más alto nivel para el Uruguay, presente en todas las reuniones de representantes de ambos gobiernos, así como en los aportes que realizaban las organizaciones civiles o no gubernamentales, en beneficio de los pueblos, coadyuvantes a la gestión de la cosa pública. Así lo entendemos y lo sentimos muchos ciudadanos -con más fuerza quizá en la región litoraleña – deseosos de contribuir a los procesos de integración en curso, único futuro posible para nuestros países, más allá de asimetrías racionalmente superables.

Lo antedicho es traído a colación a raíz de las reuniones recientemente realizadas -y las programadas- entre autoridades de ambos países, con el propósito no declarado, pero así interpretado, de aventar las diferencias provocadas en los últimos tiempos, al más alto nivel, por diversos asuntos. Lo más resonante y mediático en ese sentido ha sido quizá la reunión en Buenos Aires, definida como «técnica», de las siete comisiones binacionales que vinculan a los dos países, con participación del canciller Bielsa y los embajadores Volonté y Patiño Mayer, además de los representantes de cada país en las referidas comisiones. Según informó «LA REPUBLICA», 17 de febrero, pág. 7, el encuentro «se inscribe en el marco de los mecanismos periódicos de consulta bilateral que -a distintos niveles- tienen por objeto monitorear la evolución de los proyectos conjuntos en marcha, y que ratifican -una vez más- la cooperación y la amistad que caracteriza la relación histórica entre ambos países», agregando que «los representantes de las diversas comisiones efectuaron una reseña del estado de situación de los proyectos en ejecución», desarrollando conclusiones de algunas comisiones, para agregar finalmente: «Sugestivamente, a pesar de que participaron los responsables de seguir el tema, el comunicado de la cancillería argentina no menciona si se avanza o no en el tendido del puente Buenos Aries -Colonia». En algún otro medio se estampó la satisfacción del arquitecto Belvisi (representante uruguayo en la Comisión Administradora del Río Uruguay) por los avances relativos al puente Salto-Concordia. Doble además por ser también un representante del Litoral Norte.

Nuevas opiniones sobre un tema viejo

Según LA REPUBLICA del viernes 20, pág. 5, el embajador Volonté, a esta altura último entusiasta público del Colonia – Buenos Aires, «adelantó que la administración Kirchner es partidaria de reactivar el controvertido proyecto del puente Buenos Aires-Colonia». Y el domingo 22, el diario «El País», en pág. 9, inserta declaraciones de ambientalistas de Colonia, bajo el título «El puente Colonia – Buenos Aires está muerto y enterrado», con argumentos muy compartibles para el suscrito, desarrollados en el medio de comunicación que siempre ha apoyado al ingeniero Serrato y su faraónico proyecto.

Pocos días atrás, el 31 de enero, en «El Eco» de Carmelo, el doctor Luis Alberto Lacalle le puso también una lápida a dicho tema, contestando la siguiente pregunta de un periodista: «¿Cómo ve la opción del puente Colonia-Buenos Aires?». Contestó Lacalle: «Ese es un proyecto al que yo no le veo viabilidad. He hablado con extranjeros y con nacionales, con ingenieros, es un puente que cuesta mucho para pagarse, los peajes serían prohibitivos. La verdad que no lo veo, como idea parece una gran idea y yo creo que hay que estar detrás de ellas, pero también hay que bajar a tierra y creo que la conexión ferroviaria y vial a través de Punta Chaparro sería, para Nueva Palmira y toda esta zona, una bendición» (El subrayado me pertenece). La referencia es al enlace vial (puente y carretera) que uniría Punta Chaparro, en la playa de La Agraciada, al lado de Nueva Palmira, con Zárate Brazo Largo, en el límite de las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. Tal como lo viene promoviendo desde hace años un grupo de ciudadanos del Bajo Litoral, nucleados en la «Comisión Pro Desarrollo del Suroeste Uruguayo».

La nueva propuesta

Nunca fue presentada por la mencionada comisión como excluyente de la otra. Simplemente pedimos, a todas las autoridades con las que hablamos, fuera incluida también para su estudio en la agenda oficial de temas binacionales. Creemos que ello está próximo. El desarrollo del puerto de Nueva Palmira, ubicado en una zona de gran potencial productivo y turístico -entre otros argumentos que hemos expuesto reiteradamente – está planteando ya la necesidad de la obra, como señaló Lacalle, que no fue el primero de los líderes partidarios en pronunciarse por la nueva propuesta. Hace casi dos años, en oportunidad de una visita a la ciudad de Dolores, el doctor Tabaré Vázquez calificó como de «máxima importancia» el proyecto, ad referéndum por supuesto de los estudios técnicos correspondientes. No conocemos la opinión del doctor Julio María Sanguinetti, quien no ha recibido todavía a la comisión ciudadana del suroeste, pero está informado. Acotamos que un dirigente del doctor Jorge Larrañaga se ha incorporado recientemente a la comisión.

El doctor Jorge Batlle y el ingeniero Lucio Cáceres siguen siendo a esta altura -en nuestra opinión – los principales adversarios del único nexo físico viable, hoy por hoy, al sur del Río Negro. De todas maneras, parece evidente que el próximo gobierno – y el argentino – oficializarán todo lo relativo a las gestiones realizadas hasta el momento por la ciudadanía interesada en la nueva propuesta. *

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