Los acuerdos se hacen para cumplirlos
Desde las jerarquías del BROU se olvida que los acuerdos se hacen para cumplirlos, y que tanto en la discusión como en su resolución se debe aplicar la buena fe.
Lo peor es que esta manipulación del Estatuto del Funcionario ha contado con el aval de la alta administración y obviamente ha contado con la anuencia o al menos el «laissez passer» del Directorio en lo que se refiere al régimen de ascensos .
Durante la discusión del Estatuto, ambas partes convinimos en los términos del art. 19 como una situación excepcional, es decir, que ante la repentina vacante de un cargo, para no inmovilizar la estructura del Banco, se podría asignar funciones transitoriamente hasta por un año, y durante el transcurso del mismo se debería realizar obligatoriamente el concurso para el llenado definitivo de la misma.
También acordamos de buena fe que los cargos a partir de Gerente 1, serían de discrecionalidad del Directorio. Nunca estuvo en la discusión del Estatuto del Funcionario, ni en otras posteriores, que el mecanismo de asignación de funciones transitorias se utilizara como promoción de funcionarios ni como forma habitual de llenar las vacantes de la estructura. Por lo tanto es inaceptable que en áreas donde están todas las condiciones para realizar los concursos, éstos se suplanten por asignaciones de funciones. Está absolutamente claro que el procedimiento normal es el concurso y la asignación de funciones la excepción y no al revés.
No encontramos razones a esa forma de proceder, salvo la intención de favorecer a algunos funcionarios por sobre el resto. Tampoco encontramos razones para no realizar los concursos necesarios para llenar todas las vacantes existentes.
Lo que acordamos como excepcional se pretende transformar en permanente por la acción de algunas jerarquías que sin duda tienen derecho a no compartir lo acordado entre el Sindicato y el Directorio y que fuera refrendado por una Asamblea de funcionarios del BROU y por el propio Poder Ejecutivo. Pero lo acordado, acordado está. En la letra y en el espíritu.
Urdieron la forma de evitar la realización de concursos cristalinos e impedir que los compañeros con mejores aptitudes accedieran a cargos superiores, minando la nueva forma de ascensos. Más justa. Más equitativa. Esos jerarcas que no respetan los acuerdos quieren reinstaurar el viejo clientelismo, el acomodo y el amiguismo pero buscando visos de pseudo – legalidad.
Seguramente, muchos de los compañeros con asignación de funciones o a quienes se las han prometido son excelentes funcionarios. Si esto es así, ¿por qué no permitirles concursar y demostrar si realmente son los mejores para el cargo? ¿Y por qué impedir que otros funcionarios, sin padrinos ni madrinas puedan aspirar a mejorar su situación, en un marco de igualdad, de cristalinidad, sin otra diferencia que sus virtudes y sus defectos?
Hemos apostado a la ecuanimidad de la Facultad de Ciencias Económicas a la hora de la nueva estructura. En los concursos realizados hasta el momento, la mayoría de los compañeros y compañeras concursantes destacan lo extremadamente exigentes que fueron las pruebas proporcionadas por la FCEA. Todo lo contrario de algunos nombramientos a dedo para Gerente 1, muchos de los cuales, no podían ni siquiera cumplir acertadamente sus funciones como subjefes de sección.
¿Estrictos con los que concursan y permisivos con los acomodados? Naturalmente que romper con esquemas es difícil. No lo debería ser tanto para quienes viven con el cambio en la boca, pero la vida nos demuestra que cuando lo tienen que concretar, recurren a convertir la excepción en norma.
Mucho nos costó la discusión del régimen de ascensos y la redacción del art. 15 del Estatuto del Funcionario, que es quien los regula. La situación es meridianamente clara: para llenar las vacantes primero se comprobará si el cargo tiene ocupante natural, es decir, un funcionario que al año 2000 y hasta ahora esté realizando la tarea y tenga la categoría correspondiente a la misma. En caso de no contar con ese funcionario, el cargo se deberá concursar en la categoría inmediata inferior y luego de 3 en 3 categorías descendentes, hasta ubicar un funcionario que cumpla con los requerimientos.
Hete aquí que los resultados de los concursos realizados hasta el momento nos indican una tendencia clara, muchos compañeros y compañeras no llegan al puntaje mínimo de la prueba de conocimientos y en otros casos, aún llegando al mínimo de esa prueba, no llegan al puntaje mínimo exigido en total. La tendencia se mantiene tanto en cargos del escalafón administrativo, como del escalafón técnico y en casi todas las áreas.
El mecanismo de transparencia que supusimos implicaría la participación de la Facultad de Ciencias Económicas en el diseño y corrección de las pruebas, tiene ajustes inmediatos para hacer.
En general, ha sido buena la actuación de la Fac. Ciencias Económicas, más allá que nadie podía suponer que la participación de la Facultad se limitaría a 3 o 4 docentes que aparentemente «saben de todo». Tampoco nadie podía suponer que un docente no acepte aportes ni críticas y que demore hasta 7 meses en corregir 25 pruebas para un cargo técnico económico. Se supone que una prueba técnica no debería presentar dificultades para un docente grado 5 de la Fac. de Ciencias Económicas. ¿Cuál es el objetivo de poner pruebas insalvables y luego tener que realizar otro concurso? ¿Todos los Gerentes Ejecutivos y los Gerentes 1 puestos a dedo por el Directorio pasarán la prueba que ellos mismos aceptan para sus subalternos? ¿Qué pasa con la investigación administrativa a una Gerente Ejecutiva por irregularidades en las bases de un concurso?
Así como el Sindicato se hace cargo de lo que mayoritariamente decidió, la obligación del Directorio es hacerse cargo y hacer que sus jerarcas respeten la letra y el espíritu del Estatuto del Funcionario. Quien no esté de acuerdo con lo convenido, tiene dos caminos: o acata lo resuelto o deja su lugar a quien esté dispuesto a honrar los compromisos, como se dice ahora.
No hay lugar para la «viveza criolla». No lo permite la situación del Banco ni la integridad moral de la gran mayoría de sus funcionarios.
No queremos creer que el Directorio ante la proximidad del acto electoral, esté en una carrera desenfrenada por llenar cargos con funcionarios. que sin dar concurso ocupen cargos claves en el organigrama del BROU. El Directorio, además de ser responsable en cumplir el Estatuto, también lo es de preservar reglas de juego claras. *
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