El acuerdo Lula-Kirchner: el Sur también existe

La decisión de los presidentes Lula y Kirchner de negociar juntos ante los organismos financieros internacionales, en particular sobre la deuda externa, grabó su sello en la XII Cumbre del Grupo de los 15 (G-15, que a esta altura son 19) efectuada el pasado fin de semana en Caracas. Ambos países ya coordinan su actuación en el Consejo de Seguridad de la ONU, y el titular de la representación política del Mercosur, Eduardo Duhalde, acompañó las giras internacionales del presidente brasileño. El acuerdo se adoptó en una reunión trilateral en Miraflores en la cual también participó el presidente anfitrión, Hugo Chávez. El canciller Bielsa dijo en conferencia de prensa en Caracas que «es un episodio que desde un punto de vista es histórico, pues hemos acordado con Brasil la necesidad de abordajes comunes para definir estrategias frente a los organismos internacionales de crédito. Seguramente es la primera vez en nuestra historia. Implica un grado de generosidad, de osadía y un grado de imaginación y de compromiso con los intereses de los que sufren. Marca un paso de calidad distintivo en las relaciones bilaterales entre Argentina y Brasil».

La decisión fue comunicada por Lula al director-gerente del FMI, Hors Köler, el domingo pasado en Brasilia. Según la prensa brasileña, éste formuló apreciaciones positivas sobre un «fuerte crecimiento» de la economía del país en 2004, dijo que estudiará las propuestas de Lula «en un contexto en que no cabe más al FMI dictar la conducta de los países en desarrollo y sí ser socio (parceiro) en su crecimiento económico». Esta apreciación, que ha corrido mucho, es vista como un atisbo de autocrítica por parte del FMI en relación con la política que ha venido ejecutando en todo el mundo en base a su receta única. De algún modo refleja la condena cuasi universal a dicha política. Köler visitó en Montes Claros, Minas Gerais, el proyecto Jaiba, el mayor plan de irrigación de América del Sur, y dos iniciativas del plan Hambre Cero en la región semiárida del norte del estado.

Por su parte, y también en consonancia con estas decisiones, Kirchner reafirmó el lunes, en el pasaje más ovacionado de su discurso de apertura de las sesiones del Congreso, que no se pagará la deuda externa «sobre la base de hambre y la exclusión de los argentinos», la mitad de los cuales vive bajo la línea de pobreza, y enfatizó que «la más fría racionalidad indica que las recetas del pasado no pueden aplicarse». El día 10 se reunirán en San Pablo los dos presidentes con los cancilleres y ministros de Economía para afinar la propuesta. Kirchner declaró que «separados nos perjudicamos, en tanto que juntos tenemos 500 mil millones de dólares de deuda para negociar».

Las resoluciones adoptadas por el G-15 marchan por los mismos andariveles. El organismo fue creado en 1989 en Belgrado para fomentar la cooperación Sur-Sur, y hoy día lo conforman: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Jamaica, México, Perú y Venezuela (por América); Argelia (que asumió la presidencia), Egipto, Kenia, Nigeria, Senegal y Zimbawe (por Africa); India, Indonesia, Irán, Malasia y Sri Lanka, por Asia.

De ellos, Argelia, Indonesia, Irán, Nigeria y Venezuela integran la OPEP. El punto 9 de la declaración final de Caracas destaca el concepto de «desarrollo sustentable» para los países endeudados. A la vez, se aboga por la creación de un nuevo sistema financiero, reglas más equitativas en el comercio internacional, eliminación de subsidios y de barreras arancelarias, y se exhorta al multilateralismo, al respeto irrestricto de la ONU y el orden internacional. Chávez dijo en su discurso inaugural que cada vaca de la Unión Europea recibe 2,20 dólares diarios de subsidio mientras 2.500 millones de pobres de los países del sur sobrevivien con menos de 2 dólares diarios; hizo un vívido relato del caracazo del 27 de febrero de 1989 para ilustrar los resultados de la aplicación de la receta neoliberal; demostró que la deuda externa de América Latina es injusta, eterna e impagable, y que el ALCA implica la entrega de recursos y de soberanía, es en suma un verdadero suicidio. Formuló en conclusión un conjunto de propuestas novedosas para relanzar el G-15, entre ellas un Foro de deudores, la Universidad del Sur y un sistema de becas, el Banco del Sur y un canal de TV que difundiera por el mundo informaciones e imágenes del Sur. Comenzó su alocución con el Canto a Bolívar de Neruda y culminó con el verso de Benedetti: «Que todo el mundo sepa/que el Sur también existe». *

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