El libre mercado no existe
Escribe Daniel Olesker
Día tras día, oímos hablar de las bondades del libre mercado, de la necesidad de la competencia, de que si se deja funcionar libremente el mercado, todo es óptimo. Pero la verdad de la milanesa es que el libre mercado no existe. Y pongamos algunos ejemplos nacionales e internacionales para mostrar ello.
1) El mercado del comercio minorista
En ese mercado existe un gran número de establecimientos, que los vemos por doquier, almacenes, puestos, autoservice, etc. Sin embargo, ¿alguien puede creer que existe libre competencia entre el nuevo conglomerado que surge de la unión de Devoto y Disco y un almacén de barrio? ¿Alguien puede pensar que el almacén puede competir con este conglomerado que compra en cantidades industriales, reduce costos, baja precios y aún si es necesario para ganar mercados trabaja un tiempo a pérdida?
¿Alguien puede pensar que las viejas y tradicionales panaderías y carnicerías pueden competir con la producción propia, a escala y con menores salarios de los propios supermercados?
Pero al mismo tiempo esta concentración de ventas del comercio minorista tiene efectos negativos sobre el comercio mayorista, ya que los subordina a las grandes cadenas comerciales y les fija precios y condiciones de venta.
¿Alguien duda de que el conglomerado Disco Devoto se queda con una parte del excedente de nuestros productores agropecuarios e industriales, pagando menos precio por sus productos o pagando a largos plazos, aunque ellos vendan al contado.
En definitiva ¿es una libre opción para los consumidores que sus compras minoristas y sus salidas a comer tengan cada vez menos amplitud y deban elegir entre Disco, Devoto (que hoy son los mismos) Tienda Inglesa, La Pasiva, McDonalds, II Mondo de la Pizza o Pecos Bill, desterrando poco a poco el viejo almacén o el boliche del barrio?
Por ello afirmamos que los mercados de bienes, en especial de consumo básico, son fuertemente oligopolizados y controlados por un número pequeño de firmas y por ende la libre competencia y el libre mercado no funcionan.
2) El mercado de Trabajo
¿Alguien puede creer que el mercado de trabajo es un mercado libre, donde el oferente de trabajo (el trabajador) y el demandante de trabajo (la empresa) se encuentran en igualdad de condiciones para negociar sus condiciones de trabajo? Sólo pensemos dos cosas:
* Mientras que el empresario puede optar por diferentes opciones para producir y por ende vivir, el trabajador no tiene otra alternativa que vender su fuerza de trabajo para conseguir su sustento y por ende su posición es más débil.
* Mientras un trabajador negocia su salario, la amenaza de miles de desocupados o subocupados que ocuparían ese puesto de trabajo, lo obliga a aceptar peores condiciones de salario y trabajo.
Por ello es que afirmamos que tampoco el mercado de trabajo es un mercado libre, que hay una notoria desigualdad en el poder de los que participan en él y por lo tanto la libertad de mercado es tan solo un mito pero no una realidad.
3) El mercado internacional
Es claro que el mercado internacional es un mercado con fuertes desigualdades, que lo inhabilitan para ser considerado un mercado libre. Hay desigualdades porque algunos países (o simplemente las empresas multinacionales) fijan los precios a los que deben adecuarse los países dependientes. Eso que nuestros gobiernos llaman que somos «tomadores de precios» no es ni más ni menos un intercambio desigual producto de un mercado mundial en donde no funciona la libre competencia.
Porque en el mercado mundial dominan las grandes empresas que fijan las condiciones de la negociación internacional, marcan los precios, fijan las tasas de interés a los cuales pagar los intereses de la deuda, etc.
¿Será libre la competencia internacional de Conaprole, con las grandes multinacionales lácteas como Danone o Sudi Lever?
Por todo ello es que consideramos que el libre mercado es un mito que no funciona en ninguna parte y que los mercados son una de las expresiones más puras de la desigualdad, entre grandes y pequeñas empresas, entre capitales nacionales y transnacionales, entre capital y trabajo.
En definitiva el mercado que no es libre sino dirigido por los grandes conglomerados internacionales, expresa las desigualdades de un sistema cuya característica central es justamente la generación y reproducción de desigualdades. Y es en ese marco que nos oponemos a las desregulaciones y a la reducción de las acciones del Estado en el control del proceso económico. Pues justamente cuanto menos regulaciones, cuanto más «libre» el mercado, mayores las desigualdades y mayor el empeoramiento de la calidad de vida de la población.
En cambio cuando el Estado ejerce una acción reguladora y de control sobre estas desigualdades innatas, ellas se amortiguan y la situación se torna menos grave.
En síntesis, lo del título: El Mercado Libre no existe, es tan solo una entelequia intelectual de aquellos que se benefician de las desigualdades y que por ende presionan a la desregulación para aumentar sus beneficios en perjuicio de los más.
* Economista asesor del EP-FA
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