El pecado imperdonable de Evtushenco
El artículo de Evgeni Evtushenko aparecido en Bitácora el 11/02/04, con el título de «Lenin, pecado original del comunismo», es una canallada desde el título hasta el punto final del mismo.
La historia refutó en los hechos a la teoría pretendidamente marxista de Lenin sobre el devenir histórico del capitalismo y sobre la necesidad de la revolución insurreccional para superarlo, incluso en un solo país. Esta tesis se impuso no obstante la discrepancia de otros talentosos revolucionarios que no la compartían. Sus ideas se materializaron en el movimiento social y triunfó el proceso revolucionario para el cambio del sistema económico social. Esta fue una lección de gran significación para todos los anticapitalistas y por su gran trascendencia, es objeto de análisis para los teóricos de la filosofía política y los historiadores, como así tambien para todos los revolucionarios.
La derrota del pensamiento leninista no permite denigrar a Lenin como teórico revolucionario y menos a su condición de revolucionario. Fue un intelectual brillante y por encima de todo fue un revolucionario comprometido en la lucha junto a su pueblo, en una entrega admirable por lo que fue una causa noble y humanista. Luchaba por crear una sociedad superior, que permitiera mayor equidad y justicia. Los errores teóricos de apreciación de los futuros resultados de la revolución fue posible de determinarlos luego de transcurridos muchos años de la creación de la nueva sociedad. No era fácil de prever, en las condiciones nacionales e internacionales tan complejas, cómo dar nacimiento y desarrollar otra sociedad enteramente nueva.
Fue, pese a los errores hoy comprobables, el impulsor de uno de los hechos más significativos para la humanidad del siglo XX: La Revolución de Octubre de 1917. ¿Alguien puede negar las repercusiones positivas que ella tuvo, no sólo para la URSS sino para el mundo: su repercusión e influencia en los movimientos libertarios y progresistas todos?
Pretender fundamentar la actuación de Lenin respecto a este hecho histórico en la obsesión de «vengar a su hermano» es de una ridiculez infame, que hiere y avergüenza, con vergüenza ajena, a la inteligencia.
Evtushenko levanta la hipótesis de la venganza de la ocasional lectura de un «valioso documento» que recogía las denuncias policiales de la época (1887) donde se relatan episodios sobre Lenin, estudiante de 17 años. Evtushenco obtiene 30 años después la comprobación de su hipótesis, según él, en una poesía de Pasternak.
Dice sobre el documento: «En una de dichas denuncias se relata el siguiente episodio: después de la ejecución de su adorado hermano, un estudiante terrorista, varios camaradas, compadecidos del hermano menor, le arrastraron a un ventorrio de mala fama, en el que le obligaron a beber todo un vaso de 200 centilitros de vodka. Volodia se lo tragó como un sonámbulo, casi sordo y ciego y luego los camaradas lo empujaron a beberse una jarra de cerveza, acompañada de pepinos en sal muera y pan negro de centeno. En la mesa de Volodia se sentaron dos putas que ofrecían sus servicios a los estudiantes a mitad de precio y a veces, por pura amistad ‘sencillamente porque sí’. Derramaron alguna lágrima y consolaron a Volodia mientras le acariciaban la cabeza, pero él no se daba cuenta de nada y con la mirada fija en un punto, que sólo él veía, no hacía más que repetir ‘¡Vengaré a mi hermano!’ ‘¡Vengaré a mi hermano¡'».
Todo este relato no muestra más que la actitud de un joven desesperado ante la ejecución de su hermano por la fuerza de un régimen despótico, odiado también por Lenin (Volodia) y al que combatirá, no con la metodología de su hermano (anarquista) sino comprendiendo, de esa terrible tragedia, que ese no era el camino, sino que el camino era la lucha con las masas y no el terrorismo. Fue una lección política para Lenin, no sólo un golpe afectivo profundo. Es un hecho cuya repercusión fue bien conocida por quienes lo rodeaban, revolucionarios contemporáneos que difundieron su dolor y sus reflexiones.
La vinculación de su «hallazgo» de las denuncias policiales de 1887 con la poesía de Pasternak sobre Lenin se supone de 1917, pues allí decribe el júbilo de Lenin por el triunfo de la revolución y por haber vengado a su «hermano adorado». Destaca, para que la comprobación de su hipótesis sea verdadera, que Pasternak no conocía las «delaciones» policiales arriba expuestas, con lo que el valor de prueba es irrefutable.
La venganza es el móvil esencial de Lenin que tiñe todo el proceso revolucionario, incluso mucho después de su muerte. Toda esta disquisición histórica y su interpretación resulta de una estupidez supina.
Intenta luego demostrar que también luego del año 1917 todo lo que ocurre en la URSS de negativo para la sociedad fue producto de la venganza de Volodia Ulianov, quien traicionó todas las consignas que «conquistaron el corazón de la gente», utilizando a Stalin para lograrlo.
Enjuiciar a Lenin por los desbordes que seguramente se dieron durante la revolución por insurrección armada, la guerra civil contra la contrarrevolución y la intervención de las grandes potencias internacionales para derrocar al poder soviético recién nacido, es de una ceguera y mezquindad lindante con la ridiculez. Para Evtushenko Lenin fue además inspirador de Stalin para que éste cometiera las atrocidades inhumanas contra su pueblo, cumpliendo así con su mandato. Stalin era el «padre» de las atrocidades y Lenin el «abuelo».
Aparte de ser una canallada respecto al formidable revolucionario y ser humano que fue Lenin, suena a telenovela mediocre.
No pertenezco al nivel de los intelectuales en el que seguramente se encuentra Evtushenko, sino que pertenezco al modesto nivel de los que poseemos la inteligencia del sentido común y a la que me honro en representar respecto al denigrante juicio sobre Lenin.
Sorprende que Bitácora, semanario que nos trasmite una muy seleccionda literatura política y social, contribuyendo con ello a la promoción del pensamiento, publique este artículo que no llega ni a la categoría de pasquín. *
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