El ñoqui del 29

Hoy es 29 de febrero. Lógicamente, es día de ñoquis. Y en este país en que el ñoqui es una institución casi diríamos patrimonial, de ninguna manera podría dejar pasar por alto tan magna efeméride sin rendirle un excelso, egregio y emocionado homenaje, que no será otra cosa a pesar de ello, que una mínima, modesta y casi osada lisonja ante la dimensión ciclópea de aquellos prohombres que lo provocaron.

Para ello, no he podido elucubrar nada más lisonjero, más candongo, que trasmitirles a todos una especie de magistral, casi una milenaria y recóndita receta alquimista, celosamente guardada por nigromantes, taumaturgos y lamentablemente también algunos osados charlatanes de feria.

Una fórmula, os decía, con la cual, además, halagaréis vuestros sensibles paladares y reconfortaréis vuestros alicaídos espíritus.

No hacen falta muchos ingredientes.

Para este tipo de mejunjes, los potingues suelen ser mínimos pero eminentemente sápidos. Antes que nada, debe conseguirse una buena cantidad de papa. Para ello no es recomendable ir la feria. Mejor busque en su agenda algún conocido director de un ente autónomo, o integrantes del Poder Legislativo o de un ministerio o de cualquier otra repartición estatal importante. Aunque pueda parecerle extraño, los que «tienen la papa» son ellos por ahora. Luego le hará falta una taza de harina. Tampoco vaya para ello al almacén. Llame a algún banquero conocido o ex ministro de Economía, o algo así. Ellos tienen harina de sobra porque hace unos cuantos años que vienen justamente «haciendo harina al pueblo».

Lo importante es que logre usted cocinar, mezclar y amasar convenientemente las dos cosas. Aparte de ello, prepara una salsita con varios «tomates» (tomate una o tomate otra en algún agujero de esos que están de moda) y una buena cebolla picada, de esas que hacen llorar. Porque eso sí, no se olvide del llanto, mire que en este país el que no llora no mama, aunque sea medio argentino.

Y si sabe combinar adecuadamente todos los ingredientes, no dude, amigo, que usted se ha convertido en un ñoqui. En un egregio, respetable, incorrupto, pudoroso y entusiástico ñoqui. Con suerte, le quedan algunos cuantos días 29 todavía hasta marzo de 2005.

Buen provecho; y aproveche que, como dijo el Vasco Arbeleche, «esa vaca ni agregándole una teta, le va a volver a dar leche». *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje