Las consideraciones de Alfie

Hay una afirmación del ministro de Economía, Isaac Alfie, que está molestando a muchos uruguayos que no pueden comprender con qué criterio maneja la economía del país y, menos aún, cómo se asignan las partidas correspondientes a cada rubro, para lo cual obviamente, se requerirían normas establecidas, por lo menos, en un decreto del Poder Ejecutivo.

Alfie hace y deshace sin medida y sin control, asegurando que es mejor que los niños se alimenten a que las escuelas estén pintadas. ¿Qué quiere decir con ello? De alguna manera es que no habrá un peso más para las necesarias necesidades edilicias y para los reciclajes de los entes de la enseñanza pública. También que, como graciosa contrapartida, se abrirá algún «grifo» para mantener en funcionamiento a los comedores escolares, pese a lo que ya ha trascendido que habrá menos gramos de alimento por niño.

Nos preguntamos si estas declaraciones pasarán inadvertidas y si Alfie no deberá explicar qué está haciendo con el dinero de la ANEP y con los fondos pagados por diversas empresas en el remate de la playa de contenedores, que estaban expresamente destinados a la refacción y construcción de nuevas escuelas, dinero que   de acuerdo al testimonio de autoridades de ANEP  se ha ejecutado en menos de un 50 por ciento. Además sería bueno saber qué se ha hecho con el rubro «inversiones» que fue largamente discutido en el Parlamento en el momento del análisis de la Ley Presupuestal, que ahora ha sido prácticamente olvidado por quien realiza «ahorros» destruyendo los esmirriados presupuestos de los organismos públicos.

Pero hay más cosas para decir. Las afirmaciones de Alfie de que se debe velar para que los niños reciban su comida diaria, manteniendo los comedores escolares en funcionamiento, se contrapone con la política que ha tenido el MEF con el Instituto Nacional de Alimentación (INDA), que recibe con retaceo las partidas para sus propios comedores y merenderos, ocurriendo que muchas veces los mismos no pueden cumplir con su imprescindible función social.

¿Qué conclusiones se deben extraer? Que quizás el ministro trata de encubrir con palabras lo que es una política absolutamente negativa para los sectores más pobres, la que no tiene ningún tipo de justificación, cuando todos sabemos que vivimos en un país empobrecido por obra y gracia de un gobierno que ha sido manirroto con un sistema financiero que estafó a todos, dejando a miles de víctimas que todavía reclaman sus bienes que, por creer en la prédica de las autoridades, depositaron en los bancos privados «nacionales».

El 2002 fue paradigmático. El gobierno del doctor Jorge Batlle utilizó todos los recursos que tuvo a mano para favorecer a banqueros que no solo le dieron la espalda al propio gobierno y concretaron sus «negocios», sino que también lo hicieron con el país que, como consecuencia de lo ocurrido, se empobreció en más de 10 mil millones de dólares. Inclusive, de acuerdo a los informes finales de algunos de los sectores que participaron en la investigación parlamentaria, el Presidente de la República transgredió clara normas constitucionales, lo que abre la posibilidad, remota por la actual correlación de votos en la Cámara de Diputados, de que sea acusado ante el Senado de la República, caso en el cual se realizaría un juicio político que ameritaría su destitución.

Hasta esos niveles hemos llegado en el país. La lucha por la apropiación del ingreso es brutal, transgrediéndose hasta la normativa legal más trascendente y que sustenta a nuestro sistema, claramente decadente.

Y, en ese marco atroz, el ministro de Economía, en una actitud incalificable, sigue manejando los dineros depositados en la Tesorería, producto de la recaudación, a su antojo y medida.

¿Quién lo autoriza a ello? *

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