En el Centenario de Florencio Collazo
Florencio Collazo Yaquelo nació en Colonia Suiza el 23 de febrero de 1904 y falleció en Punta del Este el 21 de julio de 1991. Los cien años de su nacimiento que se cumplen ahora, me hicieron sentir la imperiosa necesidad de evocar su luminoso camino, en el que a pesar de la extrema pobreza de su niñez fue capaz de volcar en realizaciones a favor de su pueblo, todo su afán por servir a los demás.
Mi padre era el mayor de diez hijos y mi abuela, Victoriana Yaquelo, pasó de la agricultura a lavar ropa, desde luego que a mano en aquel tiempo, para los hoteles Central y del Prado, sin dejar de cuidar y educar a sus diez hijos.
Florencio fue a la Escuela Nº 10 en Colonia Suiza, pero el liceo más cercano era el de Colonia Valdense, a una distancia de 7 a 8 kilómetros, que recorrió al principio a pie, hasta que más tarde pudo conseguir un caballo.
Recibido de maestro a los 17 años, a los 20 ya era director interino en la escuela de Colonia Suiza y poco después titular en la Escuela Nº 3 de Rosario, en la que luchó hasta que consiguió que se construyera un nuevo edificio, el mismo que tiene aún hoy. Y fundó con otros compañeros el Club Colegiales y fue profesor en su Liceo de Colonia Valdense y director interino en 1937, hasta que fue nombrado director del Liceo Departamental de Maldonado al año siguiente.
El Liceo, fundado en 1912, tenía un local vetusto, se llovía y los pisos de madera se hundían, pero había muchos liceos que solicitaban a Enseñanza Secundaria nuevos locales. Así que la idea fue recaudar fondos aprovechando el turismo de Punta del Este, para lo cual organizó una rifa en la que colaboraron los estudiantes, los profesores y el pueblo de Maldonado. El nuevo edificio costaba 120.000 pesos y con la rifa se obtuvieron 30.000, nada menos que la cuarta parte, así que Secundaria ordenó la construcción y la inauguración fue en 1942.
Y ahora sí florecieron las iniciativas: los cursos de Portugués o de Manualidades, aunque después no se pudieron continuar, y sobre todo una intensa actividad cultural casi todos los sábados con charlas de escritores, poetas, artistas, etc. Una señora me dijo un día que aquel tiempo fue una época de oro del liceo.
Florencio no cesaba de proponer o acompañar iniciativas, como el tanque de agua corriente, o la recolección de bronce para la estatua de Artigas, o ya en 1945 el Hogar de Ancianos, similar al de Colonia Valdense que él había conocido, y al que dedicó muchos esfuerzos en los años sesenta. En 1940, en los días aciagos de la caída de París, fundó el Rotary de Maldonado y en 1952 fue gobernador de Distrito.
Al lado del liceo ya había conseguido que la Intendencia (Chiossi primero y Núñez después) donara un predio enorme, al que mi padre denominó Campus, que con los años llegó a ser un centro muy importante de educación física.
Después de su fallecimiento, a los 87 años, en 1991 el Parlamento aprobó una ley por la que se designó al Liceo Nº 1 de Maldonado «Profesor Florencio Collazo». El pueblo y sus legisladores habían hecho justicia.
Su alumno de primer año de 1938 Umberto Pereira propuso en 1950 que a la entrada del Liceo se inscribiera la frase: «Aquí enseña Collazo». *
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