Insisten con los vascos

Las agencias internacionales nos informan que la prensa española vuelve a señalar (hay elecciones también allá) a los vascos exiliados. Incluyendo, claro está, los seis del Uruguay.

Hagamos un poco de historia. Por idénticas razones y circunstancias que conocí, respeto y me hice amigo de la «flaca» Rosario Delgado Iriondo, hoy presa tal vez de por vida en una mazmorra del imperio español, no por matar a nadie sino por luchar por la libertad de su tierra, su gente y su patria, también lo soy del vasco Lariz. El cocinero. Un hombre simple, fraterno, leal amigo, buenazo, cuyo objetivo nunca fue disputar un «carguete» político sino jugarse la vida por la soberanía de su milenaria Euskadi. Cosa por cierto difícil si no imposible de explicar y hacer entender en nuestro «mundillo» social partidario, acostumbrados a buscar la protección de los imperios para «salvarse» de las crisis o financiar elecciones. Claro, nadie regala nada y menos libertades y soberanías si no es a cambio de humillantes cipayismos y entrega a la corta o larga de riquezas nacionales. Ninguno de los imperios sigue a la Santa Madre María Teresa de Calcuta. Perogrullo lo dijo antes que yo.

Yo no soy etarra. He sostenido que se equivocaron en la metodología de guerra que han seguido. Pero soy libertario. Y como tal, no conozco independencias o soberanías que a través de la historia no se hubiesen conseguido por la espada. Incluyendo al Ghandi que si bien la obtuvo en forma de presión pasiva, fue después de prolongadas sangrientas luchas que «ablandaron» al imperio inglés.

Cada cual elige la manera más apta. Se puede luchar con la pluma, el verbo o la bayoneta. Todo es lucha. En eso estamos de acuerdo. Siempre hay que luchar. Con los riesgos que ello implica. Tanto la «flaca» como Lariz incluyendo los seis vascos que están en el Uruguay y que me honro con su amistad, perdieron la batalla y vinieron a nuestra tierra. Al igual que nuestros abuelos, hacen patria nueva. Las ideas igual quedan y la guerra no se pierde. Así de simple. En nuestro país no han matado a nadie y son excelentes vecinos con esa tozudez laboriosa frontal y solidaria con la nación que los cobija, tan característica de la raza vasca. Nadie se queja de ellos. Más bien que llueven elogios. Tradicional de los que tienen sangre ORH negativo en sus «milenarias» venas. Pero, sufrieron un error sustancial. No se imaginaron que al frente de nuestros gobiernos ya no estaba el vasco Oribe, Aparicio o el doctor Herrera, defensores del principio de asilo. Los que les tocaron ahora en suerte son más «blanditos». Se lo dije en su momento a Lariz y lo debe recordar. «Tené cuidado, vasco, el chicote imperial del nostálgico imperio español si restalla y tie pido, el «lomo» de los colorados se va a doblar y te entregan». Hacía 13 años que vivía acá, casado con uruguaya y apreciado por todos. Sencillo al fin, se confió. Lo arrestaron contra derecho y lo deportaron a la Argentina donde puede terminar como la «flaca».

El juez Garzón y la justicia española no juzgan al imperialista Aznar por el genocidio de Irak o de Palestina robándose el petróleo, Unión Fenosa mediante de la que es principal accionista, junto con Bush, Blair, Sharon, etc.

Cientos de miles de inocentes masacrados por el único delito de luchr también por libertad y soberanía de sus dunas que además de arena están llenas de «oro negro». Y se la «toman» con Lariz y los seis vascos, que ahora ya son nuestros y tan orientales como nosotros. ¡Imperialistas canallas y asesinos! Aunque el ministro jure que no se recibió ningún pedido, está latente el que lo reciba. Y si se produce, ¿Cuál será la actitud que seguirá nuestro gobierno principista? Tengo mis razonables y muy escasas dudas. ¿No volverán a cambiar «patrulleros» o «ambulancias» por vascos como en la época del Hospital Filtro? ¡Yo no me olvidé! Estuve allí y nunca me arrepentí. Por mis venas uruguayas, también corre el grupo sanguíneo ORH negativo. Pero admitamos que es poco lo que se puede hacer para salvarlos si el imperio insiste. La prensa, al igual que con la «flaca», volverá a inventar crímenes imaginarios y justificar que los asesinos son ustedes. Y que Aznar debe ser promovido en el próximo Concilio Ecuménico a candidato a futuro Santo Padre con su «banda armada» íbera. Es una realidad. Algún día, como soñaron nuestros ancestros, la Ikurrinia flameará libre y soberana en los picos pirenaicos. Pero aún falta. Hay que seguir la lucha, pero sin «regalarse». ¡Gora Euskadi askatusuna! (¡Viva Euskadi independiente!). *

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