Montoncitos de basura tapan el basural de la salud

Los asuntos, de la misma índole, sacudieron la semana pasada a la sociedad uruguaya. Más estrictamente montevideana en su perfil inmediato.

Una, la más aparatosa, que fue la actitud de un gremio de la IMM, de negarse a la recolección de basura. La otra, la crisis del sistema de salud, que afecta a toda la salud pública y, a la par, al sistema de salud privada; con su larga y otrora promisoria cadena de mutualistas; sistema de privilegio en el mundo bien entendido.

Como lo fue la atención pública de la salud en buenos tiempos. Pasados, muy pasados.

En publicidad, ganó la huelga de los recolectores municipales de desechos.

En publicitación, perdió la otra, la que hace a la atención general de la salud que afecta, en serio y a largo plazo, a toda la sociedad uruguaya.

No tiene mayor sentido explayarse en los pormenores y minucias de ambos conflictos. Es larga la lista de los entreveros municipales que llevaron a la medida gremial, y más largos son los avatares de la salud pública en lo que va de dos períodos de gobierno.

Hoy por hoy, si bien hay montones de basura que afectan la calidad de vida de los montevideanos, hay múltiples focos que amenazan, de manera permanente y perpetua, la salud de todos los habitantes del país.

Si no fuera así, se verá: el problema de la recolección de basura se resuelve en una semana; el tema de la salud pública y privada durará en resolverse –si es que se resuelve– un tiempo que ni Zeus Olímpico puede determinar.

El tema de la basura sólo abarca a dos partes en conflicto, y por mínimas medidas de estructura de servicios. El asunto mayor de la salud pública toma todo el sistema.

Y el sistema está viciado desde hace tiempo. Basta conocer las declaraciones del actual ministro –que ha removido medio mundo en la interna– y sobra con escuchar los informes sobre la situación financiera de las mutualistas.

Ni qué decir de los cierres que en ellas se han producido.

Por favor, parar el pamento. La salud corre riesgo por la crisis del sistema correspondiente. La contaminación de residuos es transitoria. Por más que, de variadas partes, se le quiera dar primacía.

¿O es que no se acabaron los otarios?

A la «Bancada Femenina» pluripartidaria.

Bienvenido ámbito parlamentario que concreta un paso más en el proceso –necesario– de complementación de vivencias y visiones de la sociedad representada.

Las legisladoras, representantes femeninas de los tres lemas que les ofrecieron sitial en el Palacio de las Leyes, inauguran una época que necesariamente tendrá –irá adquiriendo– características de espíritu y forma distintas de las que forjaron la historia de nuestras leyes. Aunque muy dignas y representativas personalidades de su sexo ocuparon antes, en varios períodos, escaños parlamentarios y marcaron su impronta en la discusión de muchas leyes, el espíritu femenino como tal estuvo subsumido en un ámbito de sensibilidad y reflexión masculino. Era una época, una cultura, y la actividad política no parecía requerir otras presencias y voces.

Tiempos mejores –que tienden al equilibrio– los de hoy. La mujer ha sabido conquistar su nuevo espacio en la sociedad, y de esta espontáneamente va penetrando la clase política. Y con sus nuevos pares comienza la exploración de un mundo generalmente hostil a lo más esencial que caracteriza su sexo. La violencia, la agresividad, el pasatismo imperantes, son modalidades opuestas a la esencia que caracteriza el género.

Pero el sentido de justicia y de fortaleza que también lo caracteriza es a manera de escudo y lanza en la conquista de un territorio renovable y más promisorio que el actual.

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