Apoyar a Peri es jugar para Sanguinetti
La posición que cada sector político asuma frente a la destitución de Peri Valdez, a mi juicio, coloca a cada actor político de un lado o del otro del sistema de garantías en el país. Hay una raya en el piso que separa a quienes somos republicanos y creemos en que las instituciones están para asegurar las garantías, y estamos en contra de la gestión de Peri Valdez. Y del otro lado están quienes apoyan a Peri Valdez, consolidando el desborde de las competencias del fiscal de Corte como característica permanente de su gestión. Así de simple. Se está con el Estado de las garantías o contra el Estado de las garantías.
A Peri lo han sufrido los propios fiscales, los que en su mayoría no están representados por la Asociación de Fiscales que presidiera el fiscal Altolaguirre: para saber eso hay simplemente que contar cuántos fiscales concurren a sus asambleas y se verá que la gran aliada de Peri, la fiscal Guianze, no es representativa. Son muchos los fiscales que mantienen contenciosos con Peri, como el fiscal Viana, que ya hace dos años escribió en una revista de derecho sobre el desborde ilegal de la acción de Peri Valdez, y que hoy mantiene un conflicto con el propio fiscal de Corte, que se está sustanciando en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo. Peri ha violado la autonomía técnica de los fiscales mediante muchísimos procedi- mientos, todos los cuales han sido ya denunciados. Mediante reglamentos que desorbitan su poder, formularios en que los fiscales deben explicar sus fallos y numerosas argucias similares, Peri ha siempre querido asumir en su persona el poder fiscal de la nación, el que por el contrario reside, como se sabe, en la autonomía técnica de cada fiscal y no en el fiscal de Corte.
Ha creado entidades para mejor manejar a los fiscales, como la Unidad de Fortalecimiento Institucional y el Centro de Apoyo a los Fiscales. No son otra cosa que entidades cuasi policíacas de control de fiscales.
A Peri Valdez lo han sufrido los jueces que, por ejemplo, lo han denunciado penalmente, como el caso de la doctora Fanny Canessa, por violación de correspondencia. Juicio mal laudado porque Peri adujo que abrió por distracción el sobre que Antel le mandara a la doctora Canessa, cuando en un expediente radicado en Antel hay testigos que declaran que Peri les faxeó el contenido del sobre dirigido a la doctora Canessa. No sólo no lo abrió por distracción, sino que divulgó su contenido a través del fax. En el expediente de Antel está el fax con el contenido del sobre secreto destinado a la jueza Canessa y que fue volanteado por Peri. Violó a sabiendas la correspondencia. No cualquier correspondencia, sino la de un juez. Y luego prestó falso testimonio en el juicio correspondiente. Por eso está en libertad; si no, tendría que estar preso.
A Peri Valdez lo ha sufrido la Suprema Corte de Justicia, la que ha tenido que salir a desautorizarlo cuando Peri sostuvo en uno de sus comunicados a los fiscales que el poder de los fiscales y no el de los jueces era el «eje» de la Justicia en Uruguay. O tuvo que rescindir un convenio que existía entre la Suprema Corte y la Fiscalía de Corte porque Peri lo usaba para sustituir la función de los jueces.
Peri ya ha sido «observado» por otros ministros, trátese de Antonio Mercader o Yamandú Fau. Peri ha influido en jueces de su amistad para cambiar el fallo de los juicios. Peri responde a un sector político: no es fiscal de Corte de la República. En realidad, es un fiscal de facción: es el fiscal de Corte que tiene a su servicio el Foro Batllista. Y nadie puede hacerse el tonto con esto. La gestión de Peri Valdez es indefendible. Ahora se va a ver con claridad quiénes están a favor del «establishment», el sistema establecido de privilegios, esa parte del sistema que se resiste a todo cambio, y quiénes están contra el sistema de protección de los privilegios, esto es, contra Peri.
Me ha sorprendido cómo abogados como el doctor Larrañaga y el doctor Gallinal, conocedores por su profesión de todos estos entretelones, hayan salido a defender políticamente a Peri.
Seguramente, estaban distraídos en un tema tan importante como éste. Todos los que ahora fingen demencia y apoyan a Peri le están haciendo el juego a Sanguinetti. Y, en un momento clave, sirven a la causa del desmán judicial, del abuso, del atropello y del exceso fiscal. *
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