Una recuperación coyuntural

La solidaridad entre los distintos sectores de población se ha ido perdiendo? Es una pregunta que muchos se hacen ante la catastrófica situación que vivimos los uruguayos, país que apenas supera los tres millones de habitantes y posee una cuarta parte de esa cifra de personas por debajo de la línea de la pobreza.

Todo es posible en el marco de un modelo económico que, evidentemente, propicia el individualismo, recreando un paradigma humano deficiente, con carencias humanitarias de todo orden en base al cual los valores superiores quedan de lado para llevarse al azimut de la importancia a los más que mediocres valores de la acumulación del dinero.

Es evidente que uno de los objetivos que debe tener el gobierno que asumirá en marzo de 2005 es emprender un proceso de reconstrucción de la solidaridad social, atendiendo situaciones críticas de la pobreza y el desempleo, sumado a un trabajo de reconstrucción del aparato productivo. Una política sin la otra sería un camino peor, insostenible.

Lo primero exige –lo tenemos claro– un esfuerzo redistributivo por la vía del gasto público que, evidentemente, plantea la necesidad de una decisión gubernamental en esa dirección, cambiando los caminos impuestos por el actual gobierno que, parecería, no ha estimado importante ese aspecto de la realidad del país que está vinculada, entre otros fenómenos, al creciente nivel de violencia que se verifican.

Lo segundo, y con tanta importancia como la anterior, es la política de dinamización de la producción, tanto pública como privada. Un punto importante de esta etapa del proceso está relacionado con el nivel de ingresos de la población que juega un papel de primera dimensión en la recuperación económica del país.

Sin una reformulación positiva del mercado interno, mejorando sus niveles de compra, es imposible que la industria y el comercio se recuperen y, menos aún, que se atrevan a producir para la exportación, hacia mercados generalmente volátiles, nunca seguros, que dependen de contingencias diversas. La industria nacional tiene una pata firmemente apoyada sobre el mercado interno y si no se otorga al mismo una mejor capacidad de compra, es imposible una reactivación que se haga permanente, sobrepasando las contingencias cambiantes de lo coyuntural.

Si sólo se actúa sobre el grupo humano marginado, agobiado por la pobreza, se le dará al mismo nada más que un alivio transitorio, previéndose una penuria mayor a un plazo más o menos breve. Y si sólo se hace lo segundo, se deberá esperar que se encaucen los mercados regionales y, claro, cuando ello ocurra quizás ya no se encuentren en el país ni empresas, ni empresarios, ni trabajadores calificados que, obviamente, también habrán emprendido el camino de la emigración.

Las restricciones financieras no son excusa para postergar estas acciones decididas contra la pobreza y a favor de la inversión calificada y reproductiva.

En su momento el gobierno no hizo nada por la producción, castigando también al mercado interno, sin revertir las expectativas depresivas. Todo ello para no perder el «investment grade», que igual se cayó. Un alto costo para guardar nada más una referencia que, de alguna manera, mide justamente lo que el gobierno desperdició, que es el crecimiento que determina el paralelo cumplimiento de las obligaciones contraídas con el exterior.

El presidente Batlle, en declaraciones recientes, se mostró agraviado por quienes le atribuyen al actual proceso de crecimiento una apoyatura nada más que coyuntural. Pero, ¿qué otra explicación existe?

Es una lástima que este proceso no sea utilizado para estructurar un programa ordenado y coherente de salida a la crisis, lo que significaría necesarias transferencias de ingresos, reducciones tributarias, créditos abiertos, un serio programa de inversiones de infraestructura, etc.

Pero también implica encarar seriamente, fuera de toda implicancia ideológica, una serie de necesarias reformas dirigidas a impulsar sectores, incluso en el propio Estado, que deben modernizarse. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje