Otro mundo es posible, sí, pero…

*EN UNA PRIMERA ETAPA los medios de prensa, en los países de estructura más o menos democrática, actuaban como «contrapoder» o cuarto poder: los periodistas entendían que debían denunciar los abusos del poder constituido: judicial, ejecutivo o legislativo; – ello explica los frecuentes ataques de los gobiernos contra los periódicos y periodistas.

*En la etapa actual de globalización y capitalismo «financiero – especulativo» – la prensa, en especial manera los medios masivos a escala planetaria, dejaron de ser un «contrapoder», para pasar a integrarse a la estructura del poder.

Los principales empresarios que comandan transnacionales que se reúnen en Davos anualmente, se han apropiado directamente de los medios masivos de comunicación (prensa escrita, radio, TV, Internet), concentrándolos cada vez más, en menos manos, o influyen sobre ellos por presiones económicas.

Esos medios producen un exceso de información generando una realidad virtual caótica, que algunos analistas (Noam Chomsky) afirman que es planificada.

Por su parte, Ignacio Ramonet (Guerras del Siglo XXI) – afirma que el imperialismo actual tiende a no ocupar territorios, salvo extrema necesidad. Que actúa llevando a las sociedades a situación de caos (miseria, hambre, analfabetismo, desinformación) que las torna más manejables y hace más fácil la extracción de sus riquezas.

Ante el exceso de información «chatarra», el analista desde su óptica de filósofo, comunicador o político, debe intentar crear pautas de orientación a partir de la introducción de racionalidad en ese caos.

Los grupos mediáticos actuales tienen dos carácterísticas globales:

Globalidad de temas: manejan todo lo que puede ser emitido en forma impresa, radial, televisiva y por Internet.

Globalidad espacial: llegan con sus mensajes a todo el planeta, comportándose como actores centrales de la globalización económica y con notable influencia contribuyen a la elaboración de la agenda política y el discurso único.

La libre comunicación del pensamiento es un derecho, cuyo ejercicio es fundamental para que la sociedad sea creadora en el campo científico, humanista y político.

Es a partir de la relación dialéctica entre la verdad oficial admitida y la opuesta, que puja por aflorar y lograr su reconocimiento, que se genera la creación.

De ahí la importancia de la pluralidad de voces en los instrumentos informativos (impresos, radiales o por imágenes) y lo grave que sería para la capacidad creadora de la sociedad uruguaya la desaparición del «multimedio plural» constituido por LA REPUBLICA, AM LIBRE y TV LIBRE, así como de otras voces que entablan una relación dialéctica con el discurso oficial.

Hay un consumismo de noticias que origina «neofilia» (amor por lo nuevo), que contribuye a acelerar el ritmo comunicacional, el que lleva a un verdadero «torrente» de noticias que no deja espacios para la reflexión, el análisis y el debate.

Así, las contiendas electorales son presentadas cada vez más como una carrera de caballos, se dedica progresivamente más tiempo a las encuestas y menos a los temas (contenidos) de las propuestas. Todo ello en medio de la dictadura del tiempo que acorta las entrevistas, por lo que el contenido ideológico del mensaje es recortado y el mensajero destaca lo que a él le interesa.

La desaparición del debate lleva a que el interés, las motivaciones y las resoluciones sean más emocionales que racionales.

Al mismo tiempo la búsqueda de mayorías electorales, pretendiendo abarcar todo el espectro político («catch all – parties») des-ideologiza los partidos políticos, facilitando el discurso único.

En los medios masivos no existen espacios en los que no se esté reafirmando la ideología hegemónica neoliberal.

A escala planetaria existe concentración masiva de grandes empresas de la información y el televidente promedio ignora los vínculos y la trama de intereses que opera en las empresas, cuál es el criterio de selección de los temas y de los periodistas, así como si existe normativa legal ética a la cual refieren su comportamiento.

La prensa, de especial manera la TV, ha dejado de ser el cuarto poder, para ser «el poder».

De ahí que en los escritos previos y en las intervenciones de los Foros Sociales Mundiales de Porto Alegre, de los que tomamos estas reflexiones, Ignacio Ramonet haya señalado que para que otro mundo sea posible «es necesaria la creación de un quinto poder, que actúe como «contrapoder,» cuya función central sería la denuncia del nuevo superpoder de los medios, de las grandes industrias mediáticas, vectores y cómplices de la globalización»(Ignacio Ramonet).

De ahí la importancia de apoyar y generar medios de prensa alternativos (radios comunitarias, prensa local, prensa independiente, etc.).

Roque Faraone, por su parte, señala que «el mantenimiento de prensa independiente de los actores económicos, requiere un esfuerzo activo de la sociedad a través del Estado: Así el Laborismo inglés propuso desde 1974 la creación de un fondo para la prensa escrita compensatorio de la pérdida de publicidad en manos de la TV; – en Suecia se subvenciona la prensa en proporción inversa a la publicidad que tiene y se protege a la prensa local (Roque Faraone, Brecha, 31/12/03).

La Información es un bien común, es indispensable que la ética de la información sea debatida y definida con la participación de actores provenientes de ámbitos periodísticos, académicos, universitarios, políticos y de organizaciones de ciudadanos. *

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